?Vivo la vida con cierta juventud, el contacto con la música me ayuda?
Decime. Nunca tuve onda con los horarios. En Buenos Aires conocí el mundo de la serigrafía. Tuve esa suerte. Aprendí el oficio laburando para una artista durante cinco años. Sentía que en ese laburo podía ser yo. Detestaba dejar de serlo.
Mañana vemos. La música arranca lejos. Me encantaba el rock, el quilo… Hubiese seguido estudiando música después de la escuela, pero sentía que tenía que hacerla por otro lado. En tercer año del secundario surgieron los primeros deseos de saber cómo tocarla. Como todo pend…, encaré a tocar. Fui a aprender batería a la Escuela de Música, pero me costaba ser constante. Le rompí las pel… a mi viejo para que me regale un pedazo. Empecé con un bombo. Después me conseguí un pedal prestado. Cuando quise acordar, había formado una banda. No paré más.
La brigada antirrock. Armé una banda de punk. Tocábamos por acá, en festivales punks. Era completamente fanático de Los Ramones. Hacíamos covers de ellos, de Dos Minutos y otras bandas del momento. No se usaba ni el afinador. Re casero todo. Ibas con tus cositas, te daban un enchufe y listo. Importaba más la expresión.
Mejor hacer. Empecé a tocar la bata en La Bombó. Hacían ska, buenos músicos, algo más armado. Partieron a estudiar a Buenos Aires y me fui con ellos. No dudé. Sentía que tenía que hacerlo. Sigo pensando que es la manera. Los primeros momentos fueron rarísimos. Paraba en los departamentos de mis amigos. Laburaba de cualquier cosa. Era joven: todavía no sabía ni comer, me despelotaba con todo. Fue una experiencia muy buena. En esos primeros años haciendo música, fui cambiando de estilos. Se me abrió mucho el panorama. Estaba brotado. Tenía ideas. Volvía de trabajar y tocaba. Iba en el colectivo y escribía todo lo que se me iba ocurriendo. Después me fui templando, fui aprendiendo. Es un trabajo. Tocamos cuatro años. Lo que soy ahora es producto de esos primeros tiempos también.
Inflamable. Tocando en La Bombó, uno de mis temas se hizo hit. Había un celo raro de que yo no podía meter mis cancioncitas. Empezamos a dejar de coincidir en los pensamientos con los chicos. A ellos los mantenían los padres; yo estaba cansado de hacer trabajos de mie…: se disolvió.
Total kamikaze. Volví a Tandil. Empecé a dar clases de batería. Con la vuelta nació Superexellent. Una banda más nerviosa, por la edad. Las canciones y las ideas de la época me siguen pareciendo buenísimas. Siempre con el bolsito lleno de ilusiones, le tocó a Buenos Aires una segunda vuelta. Cromagnon todavía no había pasado, así que tocábamos muchísimo. Kamikaze total. La banda era una bomba, estábamos al palo. Itu, el frontman, tenía esa cosa nata del cantante. Sonaba increíble. Todos tocábamos muy bien. Crecimos muchísimo. Por primera vez grabamos, seis canciones. Fueron 10 años.
Acero. Con Superexellent todo terminó. Empezamos a chocar mucho con Itu. Un día se fue. La atracción de la banda era él. Sabía que era el fin de algo.
El viaje. Las semillas de Toboganes a Marte estuvieron en Los Indecisos. Estábamos perdidos, el nombre nos quedaba genial. Pensábamos en grabar un disco, editarlo como pudiéramos. Para eso teníamos que registrar el nombre. Cuando quisimos hacerlo, ya existía. Debió ser una señal. El nombre actual surgió en un viaje. Es ilógico porque los toboganes van para abajo y Marte está allá arriba. Es como algo interior, nuestro marte interior.
La vida. Con Diego (bajo) somos hermanos prácticamente. Con José (batero) tocábamos juntos en Superexellent. La rompía. Nacho (guitarra) apareció después. Eramos amigos del ambiente musical. No hubo algo forzado, más bien la idea de seguir para adelante.
Ve. Una vez registrado el nombre de la banda Los Toboganes a Marte, conseguimos unas fechas del gobierno y empezamos a grabar. Unos amigos hacían una obra de teatro: fue la tapa del primer disco. Lo registramos gracias a otro amigo que nos bancó la guita. Mandamos todo a fábrica y a los veinte días teníamos cajas llenas de nuestros discos. ¡Fue una felicidad!
Tan brillante. Siempre toqué mucho, pero nunca había cantado. Me puse a cantar. No se me escuchaba, me quedaba sin aire. Era consciente de que no funcionaba. Me costó muchísimo trabajo, hasta que empecé a encontrar mi voz. Sentí que cantar era lo mío. Y me planté. Me di cuenta de que cantaba bien, que me gustaba lo que escuchaba. Grabar me ayudó mucho porque al escucharme iba aprendiendo mi forma de cantar. Surgió El Indiscutible, proyecto donde toco solo con guitarra: ahí estoy desnudo. Tiene que sonar o sonar. Es una experiencia alucinante.
La vida bis. Para mí lo feo de la vida viene de cosas no realizadas. Es mi teoría extraña. A nuestros viejos, ni se les ocurría contestar un mandato. Pienso que esas formas están extinguiéndose. Yo no tengo auto ni tres chicos corriendo y tengo 34 años. Vivo la vida con cierta juventud, el contacto con la música me ayuda. Creer que hay una única forma de vivir es un error.
La modernidad. Para escribir, me siento con el cuaderno enfrente, anoto una frasecita y después lo encaro. Hay que escuchar mucha música. Me fijo en la estructura de las canciones, como son, el estribillo, la estrofa, en la parte distinta, en el final. La música en inglés es una influencia fuerte para mí. Babasónicos y Las Pelotas son las dos bandas argentinas que respeto. Me gustan sus letras, son geniales, súper bien armadas, pensadas y trabajadas. Hoy, grabar dejó de ser algo tan lejano con los programas y las computadoras. Así, consolidas tus creaciones y ocurrencias. Es lo que más me gusta.
Misterios. Hay cosas que le pasan a la banda en la sala de ensayo que no se explican. Nos pasa en vivo también. Nos une ese flash. Cuando nos pasa a todos son los mejores shows. ¡Tiemblan las paredes, se te pone la piel de gallina! Hay una energía zarpada.
Más dinero. Hay que estar en los festivales. Es una experiencia en el negocio de la música. Te da foto, marketing. La realidad es que no hay método ni secreto. La ilusión de la fecha que te lleve a la gloria está, pero es un camino muy remado. Muy lento. Van pasando cosas todos los días. Probablemente, dure toda la vida. Mi camino es éste. No me veo sino es relacionado con la música. El surco está hecho.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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