Volver al origen
Pablo Añeli nació en Tandil, donde vivió hasta que terminó sus estudios secundarios. Luego se instaló en Buenos Aires y se recibió de publicista. Más tarde empezó su labor como fotógrafo para diversos medios del país y del exterior. Trabajó para las revistas Rock en blanco y negro, Humor, Gente, Caras, la editorial Perfil y el diario Clarín. Desde el 2000 hasta el 2007, trabajó para Associated Press en Bolivia, México, el Caribe y Buenos Aires, y para la agencia EFE en Panamá.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEn 2008, cansado del ritmo agitado que impone el avance de la tecnología en los grandes medios, decidió parar y volver a esta ciudad. En esta nueva etapa disfruta de su profesión, utilizando técnicas ancestrales, y al mismo tiempo intenta poco a poco trascender, fusionando su actividad con diferentes ramas del arte.
– ¿Cómo ha sido tu concepción de la fotografía desde tu inicio en la actividad?
– La concepción que tengo de la fotografía viene de chico. Mi padre trabajaba como fotógrafo en esta ciudad y me transmitió las bases. Con respecto a mi profesión, las cosas fueron cambiando mucho. Me inicié trabajando para una revista de rock en Buenos Aires donde se hacía algo muy casero y terminé trabajando para Associated Press, una agencia de noticias internacional.
Como reportero gráfico fui viendo y viviendo cómo se producía el cambio de la era analógica a la digital. Eso hizo que nos moviéramos hacia un mundo virtual donde la fotografía perdió la magia de la espera y su propio soporte físico como los negativos y las copias en papel. Muchos ven como un avance lo que para mí fue un retroceso. Nos quieren hacer creer que un avance a nivel tecnológico es también a nivel humano. Y no es así. Antes se buscaba qué encuadre podía ser mejor para tal o cual foto; hoy lo primero que se busca es si en un lugar hay Wi-Fi para procesar y enviar al medio para el que se trabaja, una foto que todavía no se hizo.
– ¿Cómo ves la figura del fotógrafo en un gran medio?
– La figura del fotógrafo o reportero grafico está cambiando. Hoy, las cámaras fotográficas además de fotografiar filman y graban sonido. Esto, visto desde el lado del trabajador, no es muy bueno, ya que lo que antes hacía un grupo de personas hoy lo tiene que hacer uno.
Una nueva etapa
– ¿Por qué elegiste Tandil para realizar un cambio en tu actividad?
– Volví a Tandil para encontrarme con mis bases y empezar a trabajar por mi cuenta, tratando de recuperar la magia y el tiempo que me robaron las corporaciones.
– ¿Qué trabajos realizas como fotógrafo en la actualidad?
– En esta etapa, empecé a recuperar cosas que tenía pendientes y comencé a fusionar diferentes ramas artísticas?. Fundamentalmente, empecé a tomar fotografías con técnicas de otro tiempo. Uno de los caminos fue el de la fotografía estenopeica, en la que se utilizan cámaras sin lente. Sólo tienen un agujerito por donde pasa la luz y así se registra una imagen. Son cámaras que uno puede hacer con una caja de zapatos.
– ¿Qué quisiste mostrar con la foto de la colocación de la réplica de la piedra Movediza?
– La colocación de la réplica de la Movediza es un trabajo que seguí durante varios meses. La idea era mostrar cómo era el proceso de hacer una piedra que ya no era y cómo se intervenía un espacio nuestro tan representativo. Mi opinión son las fotos. Por ejemplo, en una de las fotos se ven los escritos que la gente tallaba sobre la piedra. Hoy, esa foto ya no se podría tomar o muchos de los escritos no se podrían ver porque están los decks de madera por donde la gente camina para visitar la réplica.
– ¿Cuál es tu intención con la fotografía en general?
– Me interesa el registro para ver cómo con el tiempo las cosas van cambiando, cómo éramos y cómo somos. Me importa recuperar las bases de la fotografía para poder darle el espacio que se merece y contrarrestar así con técnicas ancestrales los avances de la tecnología que en la mayoría de los casos son para unos pocos.
– ¿Qué otras actividades estás realizando?
– Ahora estoy dando, a través del Instituto de Profesorado de Arte de Tandil (IPAT), una serie de talleres de fotografía en escuelas rurales. Ahí transmito la importancia de la fotografía como registro y el valor que tiene poder mirar o contemplar. A partir del mirar uno se empieza a hacer preguntas y se plantea cómo responderlas. En ese camino donde uno trata de buscar respuestas, una de las herramientas puede ser una cámara de fotos y no necesariamente la última que salió al mercado.
En el taller, hablamos sobre los principios de la fotografía, cómo funciona una cámara oscura (hice un par de estas cámaras para el taller con cajas de cartón que en este caso se usan sólo para observar, no para fotografiar), conceptos básicos de iluminación relacionados con la luz que hay en el momento y en el lugar (no de flashes de estudio o de equipos sofisticados que son para otra etapa del aprendizaje), y algunos conceptos también básicos sobre encuadre y retrato. Intento transmitir, aparte de la cuestión técnica, que a partir de objetivos comunes existen dentro del grupo distintos puntos de vista. Los chicos, a través de cámaras que les damos, hacen fotografías entre ellos y fotografían también su entorno. De esta forma, aporto un registro testimonial e histórico que ya no es mío, sino de los chicos.
Otros datos:
– Pablo Añeli se desempeña como fotógrafo freelance para el diario Página 12.
– Recientemente, expuso su muestra “Cámaras, pájaros y fotos” con varias obras, en el espacio de Al Sereno.
– Más información: http://www.panieli.blogspot.com/
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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