Walter Ferreyra Ramos, un hombre del espectáculo
Walter Ferreyra Ramos nació en el popular barrio de Villa Galicia, en el seno de una típica familia de clase media. Su familia estaba compuesta por el padre, la madre y dos hermanas gemelas. Adriana, una de ellas, sigue viviendo en Tandil con su familia y es la vestuarista de la mayoría de los documentales que realiza la productora de Walter.
?Tuve unos padres fabulosos que eran mis fans número uno ?confiesa-, siempre me apoyaron a morir en cada uno de mis emprendimientos y les agradezco eternamente que hayan sido mis aliados incondicionales en mi carrera, porque es una de las buenas cosas que me dieron entre tantas otras?.
La Escuela Normal lo tuvo como alumno del primario y el secundario. Entre otros, recuerda al ?joven adolescente Rogelio Rotonda, que iba a una división superior a la mía, que por su voz potente de locutor siempre era el presentador de los actos escolares y a veces hasta cantaba y tocaba la guitarra?.
Su adolescencia fue la de tantos tandilenses, con los bailes sabatinos, los primeros amores, los amigos y la clásica vuelta dominguera con largada en el Banco Comercial.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailDel Auditorium al Teatrillo
-¿Qué recordás del Tandil de aquel entonces?
-Aquella era una ciudad muy distinta a la de ahora, menos cosmopolita, más pueblerina, rebosante de industrias metalúrgicas, frigoríficos y establecimientos lecheros. El turismo era casi inexistente, salvo en Semana Santa que llegaba el aluvión de gente y nos desbordaba a todos. Pero había una movida intelectual y artística interesante, que debía remarla cada día para ser reconocidos en su propio pueblo. Eramos 4 ó 5 locos que siempre nos reuníamos en el Bar Ideal o El Cisne a `arreglar el mundo` y a chusmear. Porque esos hábitos no los perdíamos ni los más cultos.
-¿Cómo se te dio por esto del espectáculo?
-Empecé a estudiar teatro a los 14 años, en la Escuela Municipal, que funcionaba en el Teatro Auditorium del Museo de Bellas Artes. Puedo decir que toda mi vida tiene que ver con la actividad artística. En aquellos tiempos, el teatro para mí era tan imprescindible como respirar. Después descubrí la televisión y cambié de rubro, pero el teatro es mi disciplina madre? y aún hoy, cuando voy a ver algún espectáculo, tengo esos dos minutos de nostalgia y mirando el escenario, me digo `me gustaría estar ahí`.
-¿Quiénes te acompañaban en aquella aventura acá en Tandil?
-Tuve la suerte de trabajar con todos los grandes del teatro tandilense y con gente que hoy ya son figuras emblemáticas de la cultura local. Desde Francisco Lester, que empezamos a estudiar juntos en la Escuela Municipal y luego hicimos varias obras juntos, Julio Varela, prestigioso periodista tandilense, que fue el autor de la primera obra que hice en mi vida (?Sociedad Protectora de Hombres?), Ernesto Palacios (actual director de Turismo) que era el sonidista de esa obra. José María Guimet, Luis Cicopiedi, Cataldo Aiello, Mary Rojo, Ana María Mereb, Jorge Bruno, Telma Ugarte, Carmen Actis, Enrique Ferrarese, Daniel Carle, Miguel Rouaux, Jorge Grovpman, Raúl Echegaray, Gladys Carnevale, Roberto Leal (que está haciendo una gran carrera teatral en España y es además mi gran hermano del alma) y tantos compañeros más. Gente entrañable, que dieron todo por el teatro local y sentaron las bases para que nuevas generaciones siguieran produciendo espectáculos. Yo también estaba entre los que le dimos la bienvenida a Carlos Catalano cuando llegó por aquellos años desde Buenos Aires y muchos de estos compañeros sentaron las bases para lo que sería el megaproyecto de la carrera teatral en la Unicén, un verdadero orgullo tandilense?
Y del Teatrillo, a Buenos Aires
-¿Cuándo decidiste ?emigrar? y por qué?
-Tuve la suerte de ser muy convocado por los directores y los distintos grupos teatrales, a veces antagónicos y simpáticamente ?rivales? entre sí. Alguna vez me tocó cruzar la Plaza Independencia a las corridas para ir del Auditorium al Teatrillo porque estaba en dos obras a la vez. Puedo decir que en materia teatral, en Tandil hice todo lo que podía hacer y para cumplir con mis objetivos (vivir de esta profesión que amaba) la única Meca posible era Buenos Aires y allá fui a estudiar teatro.
-¿Fuiste directamente a Buenos Aires?
-Buenos Aires era una ciudad que me fascinaba, mis vacaciones las pasaba allí viendo teatro, recorriendo librerías y palpitando las emociones que ofrecía ese `monstruo gigante` a cada paso. En una de esas vacaciones tomé la decisión de irme cuando vi en un aviso en el diario que buscaban administrativos con experiencia para un banco y como yo estaba en el Comercial, pasé las entrevistas, las pruebas, la revisación médica y me tomaron. Simultáneamente di el examen de ingreso para el Conservatorio Municipal de Arte Dramático y también entré. Volví a Tandil y le dije a mi familia: `Me voy a vivir a Buenos Aires`? casi se mueren.
-¿Cómo te recibió la gran ciudad?
-Me recibió maravillosamente, eso también se debe a que yo estaba completamente a favor, feliz y con el optimismo en alza. Todo me parecía una aventura increíble, me perdía en los subtes, no entendía las combinaciones de los ramales, aparecía en cualquier lado. Pero me reía, no me deprimía. Buenos Aires puede ser muy hostil para alguien que no está acostumbrado a transitarla y ni hablar si la `enfrentás` o te sentís avasallado por ella, puede hacer de tu vida un infierno. Pero cuando te ponés de su lado, cuando vibrás a su ritmo, puede ser una madre generosa y protectora. Así la sentí yo por aquellos años. Mi vida era bastante dura: 8 ó 9 horas trabajando en el banco y a veces en sucursales en el conurbano, que para saber cómo llegar ahí era toda una odisea, además del tiempo que te llevaba trasladarte y después otras cuatro horas todos los días en el Conservatorio. Vivía en una pensión; casi no tenía tiempo ni para comer. A mi novia tandilense que también estaba estudiando allá, la veía en los huecos que me quedaban o los fines de semana, bajé muchísimos kilos? ¡pero estaba feliz! Esto era lo que quería para mí.
Del banco a la fama
-Cómo se llevaron tus expectativas e ilusiones con la realidad.
-Como dice el tango de Eladia Blázquez, `Buenos Aires se te niega o se da`. Y a mí se me dio y con creces, la realidad superó muchas veces mis expectativas. Desde el ingreso al Conservatorio, que gracias a todo lo que había hecho en Tandil, pude acceder a la carrera de posgrado, acortando caminos (que ya había transitado en mi ciudad) y me recibí mucho más rápido, hasta todo lo que vino después.
-¿Cuáles fueron tus primeros trabajos o actividades?
-La primera señal que tuve de que Buenos Aires estaba de mi lado, fue mi debut en un rol protagónico de una obra que siempre había querido hacer en Tandil y nunca pude. (?Réquiem para un viernes a la noche?) Esta era en una compañía de barrio, en Villa del Parque, pero para mí era como estar en la calle Corrientes, porque amaba a esa obra y a ese personaje.
Mi vida de cajero bancario pronto iba a dar un giro inesperado y asombroso. Me presenté a un casting en Canal 9 para los nuevos protagonistas de una tira juvenil muy exitosa en aquellos años que se llamaba ?Aprender a vivir? (una especie de ?Casi Angeles? de hoy) y me eligieron entre 800 postulantes para ser uno de los cuatro galancitos de la novela. Toda mi vida cambió en un instante: pasé de sellar cheques en la ventanilla de mi banco a salir en las revistas, firmar autógrafos, tener club de fans propio, entrar con los custodios del canal para salvarme de las exaltadas adolescentes o una banda de chicas montando guardia en la puerta de mi edificio. No entendía nada, lejos de creérmela, todo aquello me asustaba, me superaba y a veces hasta me agobiaba. Si iba a comer a un lugar, tenía treinta ojos mirando como levantaba el tenedor del plato? Eran esos cinco minutos de fama, que parecen muy glamorosos desde afuera (a mí también me parecía) pero vivirlo a diario se vuelve insoportable. Recién ahí empecé a comprender a los hiperfamosos que se vuelven hoscos y odiosos con todo el mundo: no se bancan tanta invasión.
Pero fuera del circo mediático, en esta novela descubrí que la televisión era un mundo fascinante, donde se trabaja durísimo, mucho más de lo que se pueda imaginar y que cuando está bien utilizada, se pueden hacer cosas de altísima calidad con la posibilidad infinita que te brinda la imagen y toda su estructura técnica.
Antes de comenzar la tira, me llama el autor y me dice: `quiero terminar de definir a tu personaje, contame tu historia`. Yo le conté de dónde venía y a qué. Luis Gayo Paz, el autor, cortó por lo sano: `Listo, ya está? vas a ser un chico que viene de Tandil a probar suerte como cantante en Buenos Aires. ¿Te animás a cantar?` Yo me animaba a todo; total iba grabado y se podía hacer quinientas veces. Recuerdo que la primera escena que grabé, me temblaban tanto las manos que tuve que agarrarme de una silla para que no se notara.
El primer éxito
-¿Y cómo se dio el paso del actor al autor?
-Luego de aquella `explosión de fama` que solo duró tres meses, bajé a la realidad de golpe? Era uno de los tantos actores desocupados que pululaban por los canales buscando trabajo. Por suerte no tuve que esperar mucho: entré a trabajar en una comedia en Canal 13 con María Leal y Adrián Ghío. Yo hacía de hijo de Jorge Barreiro y sobrino de Claudia Lapacó. Estaba cholulísimo rodeado de tantas estrellas, que ahora eran mis compañeros de trabajo. Me fui acostumbrando de a poco a codearme con los famosos, a quererlos, a padecerlos, a sentirlos inmensamente humanos con todas sus virtudes y miserias.
Luego de eso me instalé casi definitivamente en Canal 9, haciendo la mayoría de las novelas de la tarde en la era de Alejandro Romay. Varias con Luisa Kuliok, Carlos Calvo, Raúl Taibo, Bárbara Mújica, Selva Alemann, Gerardo Romano y hasta una con Carmen Sevilla.
Escribir siempre me había gustado, ya había empezado a hacerlo en Tandil escribiendo monólogos o sketchs. Hice varios talleres, empecé como colaborador de Carlos Lozano Dana, aprendí la técnica del guion televisivo y siempre fue un camino alternativo para cuando faltaba trabajo como actor, cosa bastante frecuente en nuestra profesión. La gran experiencia autoral fue en una megaproducción que ya es un hito en la televisión nacional, no sólo porque fue un éxito sin precedentes, sino porque era una telenovela de época, que hablaba de nuestra historia y tenía características épicas, además del culebrón romántico. Se llamaba ?Más allá del horizonte? con Grecia Colmenares y Osvaldo Laport que componía al legendario indio Catriel. La historia constaba de dos partes, yo trabajé como actor en la primera y como uno de los guionistas en la segunda. Y acá creo que realmente se me despertó la gran vocación autoral, como pasó un día con el teatro, con la televisión como actor, me fasciné con esto de contar historias que luego se verían en la pantalla. Y creo que todo lo que hice hasta acá fue para convertirme en autor de televisión, que hoy es la profesión de la que vivo y en la que me siento más cómodo.
Descubriendo el país
-Contanos de tu productora
-Kuntur (que significa cóndor en quechua) surgió como iniciativa de cuatro socios: Ramiro Pettina Goobar, Graciela Bilucaglia, Sergio Gómez y yo, con el objetivo de convertirnos en una productora integral de documentales. Tengo la suerte de trabajar con tres artistas talentosos que ponen toda su sensibilidad, compromiso y creatividad desde la concepción de un proyecto hasta la última letra que aparece en los créditos de cada película. Y fue de esta forma que Kuntur Producciones obtuvo varios premios por sus trabajos, Tres Fund TV, Tres Premios Fondo Nacional de las Artes, un Santa Clara de Asís y varios premios locales en distintas ciudades del interior del país. También integramos la red de Televisión de América Latina (TAL), con sede en Brasil, donde una de nuestras producciones ?Los cuatro elementos sagrados mapuches? es el video más visto en América Latina de su página web. Un verdadero orgullo para nosotros.
-Cómo surgió el proyecto ?Descubriendo la Argentina Insólita??
-Surgió como un programa de curiosidades nacionales tipo `Aunque usted no lo crea`, pero poco a poco fue mutando a algo mucho más profundo y sensible como descubrir lugares e identidades a lo largo y a lo ancho de todo el país. Y lo insólito es que nos ocupamos de cosas que nadie muestra, valores eternos de nuestra cultura que el mercado cree que no interesa y que la gente está ávida por ver en televisión. Y esa es nuestra fascinante, poderosa, sensible y arrolladora Argentina Insólita que no aparece en los noticieros y que existe tanto como la violencia y la corrupción que ocupan los titulares de las pantallas.
-¿Cuánto duró el ciclo?
-El ciclo comenzó en 1996, pasó por varios canales de cable y todavía sigue, momentáneamente estamos fuera del aire, pero ya estamos en tratativas con un importante canal satelital para volver con todo. Aquí aparecerá el documental sobre Tandil, por supuesto.
Reconocido y respetado
-¿Cómo te vinculaste con Cris Morena?
-Por un casting de guionistas. Comencé escribiendo para Chiquititas Brasil en 1998, luego siguieron Chiquititas México y Argentina y todos los grandes éxitos de la productora: Rebelde Way, Chiquititas? Rincón de Luz (la película cinematográfica), Floricienta, Bella y Bestia. Tengo un gran afecto, respeto y admiración por Cris, es una tenaz trabajadora comprometida con lo que hace y más allá que te guste o no lo que hace, sus productos, son sinónimo de éxito y profesionalismo. Su productora es un puerto para mí, al lugar donde siempre voy a volver cada vez que pueda porque me siento realmente en casa. De hecho, este año me volvieron a llamar para trabajar con ellos, pero no pude hacerlo.
Actualmente soy uno de los guionistas responsables de los libros de ?Niní?, la novela de las 6 de la tarde de Telefé que protagoniza Florencia Bertotti, producida por Endemol y que ya se perfila como un gran éxito.
-Cómo te desenvolvés (o cuáles son los secretos de la supervivencia) en un medio tan competitivo como es el tuyo?
-Por suerte, me muevo bastante relajado porque después de tantos años en la profesión me siento reconocido y respetado en mi medio. Los autores somos muchos menos que los actores, hay competencia pero en menor grado, porque la verdad faltan guionistas y proyectos en casi todas las productoras. En lo que va del año y a pesar de estar trabajando en Endemol, ya me ofrecieron integrar un nuevo equipo autoral para Cris Morena y otro en Polka, para la novela que reemplazará a ?Valientes? el año que viene. Además de tener mis propios proyectos en plena negociación con dos productoras diferentes.
¿Y Tandil para cuándo…?
-¿Cómo surgió este proyecto del largometraje sobre Tandil?
-Con Centrales de la Costa S.A. venimos trabajando en conjunto desde hace algunos años, haciendo documentales sobre varias localidades de la provincia siempre con el mismo objetivo: rescatar la identidad, la historia, la cultura y lo más atractivo de cada lugar. Así fue como comenzamos por el patrimonio arquitectónico de Mar del Plata y luego seguimos con películas sobre Villa Gesell, Mar de Ajó, Punta Rasa, Mar Chiquita, Necochea, Dolores y Maipú. ¿Y Tandil para cuándo? -pensaba para mis adentros-. Hasta que un día el ingeniero Suárez Lynch, presidente de Centrales, nos dijo a Alejandro Rossi, uno de los directores de la empresa y a mí, ahora vamos a hacer Tandil? y como ustedes son tandilenses, ocúpense de su ciudad. Y allá fuimos con toda la pasión, las ganas, y el honor de poder homenajear a nuestra ciudad como se lo merece. Inmediatamente contamos con la colaboración del Municipio a través de la Dirección de Cultura, con toda su gente extraordinaria, que tomaron el proyecto como si fuera propio. Sin ellos esto no hubiera sido posible. Después se sumó la gente de la peña El Cielito, el taller de teatro de Gardey, la gente del Museo del Fuerte y todo fue una sumatoria de eventos felices y puertas abiertas que nos permitieron reflejar a través de este documental lo maravillosa que es nuestra ciudad.
-Contanos de qué se trata.
-Comienza desde su prehistoria como ciudad con los pueblos aborígenes que comercializaban sus productos a orillas del arroyo Chapaleofú y construyeron esos imponentes corrales de piedra que aún siguen en pie en varias estancias de la zona, pasando por la fundación del Fuerte a cargo de Martín Rodríguez, los gringos pioneros, los picapedreros hasta los grandes emprendedores de la actualidad. Además de un recorrido completo por los grandes atractivos paisajísticos y urbanos que tiene la ciudad, con la historia que cada uno encierra. Todo esto en un contexto emotivo, deslumbrante, con una sobrecarga de emotividad y orgullo porque se trata de nuestra tierra, que la encuentro cada día más bella y deslumbrante. El resultado es una invitación a conocer Tandil desde su esencia y enamorarse definitivamente de ella.
-¿Qué le aconsejarías a un pibe que, como vos, tiene sus inquietudes y ve que Tandil ?le queda chico??
-A ese chico con `hambre de más` le aconsejaría que se la juegue, que no dude un instante en hacer lo que quiera, que se plante positivamente y con buena energía frente a su objetivo porque tarde o temprano lo va a conseguir. Yo tuve momentos durísimos de inestabilidad, inseguridad personal, ganas de colgar los guantes y dedicarme a otra cosa, pero siempre hay un atajo para seguir y no apartarse del camino trazado. Y siempre, gracias a la fuerza, la tozudez y el convencimiento, se logra lo que se quiere.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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