¿Y si no aparecía? (II)
Señor Director:
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailRespeto y respaldo los comentarios vertidos por la madre de las nenas, y retomo estas líneas como papá donde ella dejó: ¿Y si el celular no aparecía?…
Coincido plenamente en que a pesar de lo que como padres intentamos inculcarles a nuestras hijas, una acusación de tal carácter y tal firmeza, harían dudar a cualquiera.
En mi vida he soportado todo tipo de ultrajes, pero lo que nunca permití, ni permitiré es que me traten de “ladrón o de mentiroso”. Desde mi lugar, intento que mis hijas se comporten de la misma manera y adquieran los mismos valores.
Ahora bien, dos señoras, que dado lo acontecido no puedo más que decir, `de dudosa credibilidad y reputación`, ingresan a mi casa para injuriar a mi hija, denigrarla y agredirla, sin más que con una sospecha infundada. Y lo más grave aún, que si no fuera porque el bendito celular apareció después, muy probablemente seguirían convencidas de que mi hija es una ladrona.
Un viejo dicho dice que `no importa que una versión sea desmentida, siempre quedará un grupo de gente que seguirá pensando que era cierto…`
Y ahora pretenden decirme que le pedirán disculpas…
¿Disculpas? Estas señoras osaron manchar el nombre de mi hija, ¿y quieren solucionarlo con disculpas?
No señoras, dado su comportamiento, sus disculpas no valen nada.
¿Alguien tiene alguna duda sobre si mi hija seguirá concurriendo a este instituto? Pues bien, se lo aclaro en este mismo acto: no.
Y no por haberse sentido injuriada, sino porque no tengo ni el menor interés de que mi hija reciba educación de una persona que ha demostrado no tener ni el criterio, ni la madurez, ni la formación necesarias para manejar una situación puntual y mucho menos una institución.
A la pobre madre de la `niña distraída`, no la juzgo, simplemente le pediría, de la misma manera que la madre de mis hijas se puso en su lugar, haga lo mismo, se ponga dentro de la piel de una persona que ve y escucha como injurian a su propio hijo y que ella misma busque su perdón, si es que lo puede encontrar.
Porque realmente yo les pregunto, señoras: ¿Tienen la menor idea del daño que le causaron a mi hija? ¿Comprenden el dolor que nos causaron a nosotros, sus padres?
¿Cómo les explico a mis hijas sobre justicia, sobre respeto, sobre equidad; cuando quien debería enseñarlo con el ejemplo actúa premeditada y maliciosamente, basándose en vaya a saber uno qué justificación?
Claro está, el celular apareció, la mamá impetuosa y la nenita distraída pronto habrán olvidado este episodio, la directora (o mejor dicho la administradora de esta institución, dado que ha demostrado no tener facultades para dirigir nada), seguirá facturando con otros niños, cuyos padres, -como nosotros hicimos en algún momento- mandamos a nuestros hijos a una institución que creíamos seria.
A Ud., señora pseudodirectora, sepa esto: obraré en todo lo que pueda para dar a conocer su proceder y como lleva adelante `su negocio`, porque no es más que eso, ´un almacén de idioma` donde ha quedado claro que no pueden inculcar ningún valor.
Cierro esta carta con unas líneas para mis hijas.
´Continúen manejándose en esta vida con una conducta honrada, cuiden su buen nombre y jamás permitan que sea manchado, y sepan que, ante la adversidad, siempre contarán con el consejo y el apoyo de sus padres`.
22.156.387
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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