A 39 años de su sanción, la jueza Monserrat reflexionó sobre el divorcio vincular
La titular del Juzgado de Familia, Silvia Monserrat, analizó el impacto de la normativa aprobada en 1987.
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En la semana en que se cumplen 39 años de la instauración del divorcio vincular en la Argentina, un hito alcanzado durante el gobierno de Raúl Alfonsín, la realidad de las familias y la concepción del matrimonio atravesaron cambios que hoy se ven reflejados en los juzgados. En diálogo con el ciclo Tandil Despierta (EcoTV y 104.1 Tandil FM), la jueza de Familia Silvia Monserrat repasó la evolución de la normativa y la vigencia de los vínculos afectivos en la actualidad. “Fue difícil y llevó mucho tiempo”, reconoció sobre el debate y los cambios que se produjeron. De todos modos, consideró que “hemos evolucionado dándole las leyes que la sociedad pide”.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailLa magistrada recordó que, antes de la ley, las parejas acudían a soluciones informales o buscaban documentos en el extranjero que carecían de validez legal en el territorio nacional. Durante el diálogo, recordó la época en la que los argentinos buscaban el “casamiento vía México o Paraguay” ante la imposibilidad de disolver un vínculo previo.
Para la magistrada, la llegada del divorcio vincular no fue la causa de la ruptura de las familias, sino el reconocimiento de un fenómeno que ya existía en la comunidad. En este sentido, sostuvo que la ley “no genera una cultura”, sino que reconoce la existencia de la sociedad tal cual es para regular situaciones que carecen de marco legal.
Antes de la normativa de 1987, las personas se separaban y formaban nuevas parejas de hecho, pero carecían de la herramienta para regularizar su situación civil y otorgar plenos derechos a sus nuevos vínculos. “La gente se separaba igual, lo que pasa es que no se podía volver a casar”, dijo.
La evolución
La evolución del divorcio en estas casi cuatro décadas no se detuvo en la sanción de la ley original. Monserrat describió ante El Eco Multimedios la complejidad de los primeros procesos judiciales y sus cambios al exponer que existían dos tipos de divorcio: el basado en causales como el adulterio o la violencia, y aquel que se solicitaba tras un tiempo de separación de hecho.
“Era muy duro porque uno entraba en cuestiones muy íntimas de las personas”, recordó la jueza sobre aquellos procesos donde se debían presentar testigos para probar que el matrimonio ya no existía.
En muchos casos, las demandas debían ser rechazadas por falta de pruebas sobre el tiempo de separación. Monserrat utilizó el concepto jurídico de “affectio maritalis” para explicar que, cuando se pierde la voluntad de pertenecer a un matrimonio, el vínculo deja de tener sentido real, ya que se necesitan dos personas para sostener la unión. “Con que uno la pierda, dos no la pueden tener”, sentenció.
Hoy, la justicia ya no pone el foco en los motivos de la ruptura, simplificando los procesos. Actualmente rige el denominado divorcio unilateral, donde basta con que uno solo de los cónyuges manifieste su deseo de no continuar para que el trámite prospere. “Ya no importan las causales”, resaltó.
La magistrada subrayó que, aunque se mantenga a las personas unidas por la fuerza de la ley, no se puede forzar la unión afectiva. “Si uno de los dos no quiere ser parte del matrimonio, el divorcio procede”, sentenció.
Matrimonio y unión convivencial
En otro de los pasajes de la entrevista televisiva, la titular del Juzgado de Familia se refirió a las nuevas formas de convivencia. Con la regulación de la unión convivencial, expuso que muchas parejas optan por no casarse creyendo que poseen los mismos beneficios que el matrimonio civil. “El error que la gente comete es que da muchos menos derechos que el matrimonio”, alertó.
En su visión, el asesoramiento jurídico debería ser incluso previo a la formación de la pareja. “La realidad es que la gente necesita asesoramiento cuando se junta con una persona; ahí debería alguien sentarse y explicarles los derechos que va a tener y cuáles no”, sugirió, haciendo hincapié en que la falta de información es el principal riesgo en este tipo de uniones.
Los vínculos actuales
En otro de los puntos en debate, reconoció que en el pasado muchas personas mantenían matrimonios simplemente por el peso del “qué dirán” o por la falta de independencia económica de las mujeres.
“Históricamente, estar casado era hasta que la muerte los separe y entendían que era necesario mantener una apariencia de matrimonio aunque fuera infeliz”, expresó.
Sin embargo, Monserrat planteó que la longevidad de una pareja no debería ser una imposición legal, sino una elección. “Tenemos derecho a ser felices, derecho a no seguir en un matrimonio si eso no nos hace feliz”, afirmó.
A 39 años de la sanción de la ley, la jueza Silvia Monserrat ratificó que el derecho de familia evolucionó, otorgando las herramientas necesarias para que la legalidad acompañe el deseo de las personas.
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