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Alarma por la cantidad de casos por ingesta de productos cáusticos que recibe el Hospital de Niños

Durante 2019 se atendieron a 34 pacientes por haber tomado el contenido de botellas con artículos de limpieza. En lo que va del año, se atendieron a cuatro menores. Profesionales alertaron por las consecuencias que genera un accidente que puede ser prevenible e instaron a tomar consciencia sobre los recaudos a tener en cuenta.

El Eco

En 2019, el Hospital de Niños “Doctor Debilio Blanco Villegas” recibió 34 casos de menores por ingesta de productos cáusticos en un número que genera especial preocupación en las autoridades sanitarias por los efectos que tiene en la salud y por la alta incidencia en las estadísticas locales.

Así lo indicó la médica Clara Chereau, gastroenteróloga infantil del centro asistencial pediátrico. En diálogo con el ciclo televisivo “Tandil despierta”, repasó los casos y alertó que la tendencia creció a raíz de la adquisición de productos sueltos que se colocan en botellas de gaseosas que confunden a los niños.

Son casos que suelen darse más entre los niños ante un descuido en el lugar donde se guardan este tipo de limpiadores, por lo que instó a los adultos a etiquetar los envases y tener la precaución de dejarlos fuera del alcance de los menores para disminuir la incidencia.

Una alta incidencia

En primer término, Chereau indicó que la ingesta accidental de sustancias cáusticas es un “problema grave a nivel mundial”, especialmente en países subdesarrollados.

En el caso de Tandil, en el último año detectaron una “gran cantidad de consultas” por guardia vinculadas a estos casos, “lo que nos preocupa y mucho, por las consecuencias severas que tiene en la salud y en la calidad de vida de los niños”.

Si bien precisó que “no hay incidencia unificada” a escala nacional sobre estos accidentes, “se sabe que en países subdesarrollados hay cinco casos cada cien mil personas por año” y en la ciudad, con cerca de 130 habitantes, “detectamos 34 casos en un año durante 2019”, de los cuales “tres tuvieron complicaciones importantes”.

“Son niños previamente sanos que por un accidente prevenible tienen consecuencias”, lamentó y agregó que en lo que va del año se presentaron “cuatro pacientes, dos de ellos tuvimos que derivarlos a Mar del Plata para hacerles la endoscopía”.

“Vemos que la incidencia es alta y las consecuencias pueden ser muy graves, dependiendo del tipo de cáustico ingerido”, alertó la profesional.

Frente a este escenario, Chereau consideró importante concientizar a la población dado que se trata de accidentes domésticos “fácilmente prevenibles”.

El impacto en la salud

Las sustancias cáusticas son productos corrosivos que, una vez ingeridos, “generan una quemadura desde la boca y muchas veces hasta el estómago y la más grave es en el esófago”. Son artículos de limpieza que están en las casas, como limpiahornos, detergentes, lavandina, desengrasante, destapa cañerías.

Y planteó que observan que la ingesta accidental sucede en su mayoría por la compra de productos sueltos, que son colocados en botellas de gaseosas o de jugos. “Entonces los chicos se confunden, quedan a su alcance y los toman”, señaló, provocándoles “lesiones importantes de la boca hasta el estómago” y, dependiendo del tipo de cáustico ingerido y el volumen, será la gravedad.

Además de la “dificultad para tragar, lesiones en la boca, labio, lengua, paladar, dolor abdominal, vómitos, la complicación más importante es la estenosis del esófago.

“Una vez que se lesionó la mucosa del esófago, queda una cicatriz que genera el cierre del esófago de a poco y a las tres o cuatro semanas de la ingesta se produce la obstrucción”, y advirtió que, “a los 40 años de la ingesta aumenta entre mil y tres mil veces el riesgo de contraer cáncer de esófago”.

En definitiva, sostuvo que, dadas las consecuencias y frente a un accidente prevenible, es importante tomar los recaudos correspondientes porque implica, “no sólo un gasto en salud, sino también un impacto en la calidad de vida de los pacientes”.

Cómo prevenir

La médica gastroenteróloga reveló que este tipo de incidentes se produce principalmente en niños menores de cinco años que son “los exploradores de la casa, observando en entorno e indagando en cosas nuevas”.

“Y si uno deja a su alcance una botella de gaseosa con un contenido de colores interesantes, piensan que es jugo o gaseosa y lo ingieren, y las consecuencias pueden ser muy graves”, repasó.

Por eso, en su mensaje pidió a las familias que, “si van a comprar estos productos sueltos, intenten ponerlos en envases lo más parecidos a los industrializados y que los etiqueten”, pero que además los coloquen “en las partes superiores de los armarios y, si es posible, bajo llave, fuera del alcance de los niños y de los adultos también” dado que también recibieron casos de mayores por la confusión.

El modo de proceder inmediato

En cuanto al modo de actuar inmediatamente después de detectar la ingesta o la sospecha, lo primero que hay que hacer es ir al Hospital.

Si la intoxicación se produce por el consumo de productos químicos es fundamental no suministrar ningún líquido que pueda provocar el vómito.

“Muchas veces quieren como neutralizar lo que tomaron y es lo que no hay que hacer porque esto puede generar vómitos. Estos cáusticos generan una quemadura y si vuelven a salir, entran en contacto con la mucosa y agravan la lesión”, describió Chereau.

Y para finalizar, solicitó que, ante estos accidentes, resulta de importancia acudir con el envase de lo que ingirió el paciente “porque si tiene etiqueta se puede conocer el PH que tiene la solución ingerida y ver el pronóstico y seguimiento”.

Nota proporcionada por :

  • ElEcodeTandil

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