Con alegría y euforia una multitud festejó la clasificación a la final
El centro tandilense se copó de hinchas que festejaron por largo rato el pase a la definición de la Copa del mundo 2026.
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El Mundial de fútbol que se disputa en Estados Unidos, México y Canadá volvió a regalar una nueva jornada histórica para Argentina. El seleccionado dirigido por Lionel Scaloni superó por 2 a 1 a Inglaterra en el partido correspondiente a las semifinales y selló el pase a una nueva final del certamen de naciones.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailLa victoria ya tenía su propio peso por tratarse de un encuentro correspondiente a la instancia de semifinales. El agregado de un rival con una historia socio-política le agrega una carga emocional extra y a eso se le suma la forma con la que se logró el triunfo: con un gol agónico para culminar la remontada tras arrancar en desventaja.
Semejante euforia se reflejó en las calles de todo el país con los festejos y Tandil no fue la excepción. Pocos minutos después del pitazo final del estadounidense Ismail Elfath, en el centro de la ciudad se empezaron a escuchar los primeros gritos y bocinazos de los hinchas. La esquina de Pinto y Rodríguez volvió a ser el epicentro de la reunión.
Poco tiempo pasó para que el cruce de calles en la esquina de la Plaza Independencia se vea colmado de gente. Desde todos los barrios de la ciudad se acercaron para festejar el triunfo de la Selección Argentina. Por todas las arterias que desembocan en la plaza del Centro se pudo observar una marea celeste y blanca.
El repertorio de cánticos se centró en Inglaterra y Messi. “El que no salta es un inglés” se repitió una y otra vez, pero nunca generó cansancio. “Que de la mano de Leo Messi, todos la vuelta vamos a dar” fue la segunda más entonada, entendiendo la importancia del mejor futbolista de la historia. También sonaron las canciones de moda en la cita mundialista: “Muchachos” y “Por Malvinas, por el Diego, por la última de Leo”.
Así lo vivieron los hinchas
Vecinos de todas las edades, familias completas y grupos de amigos se acercaron hasta Pinto y Rodríguez. Vestidos con la celeste y blanca, la mayoría con el apellido de Messi y el 10 en la espalda, con gorros, bufandas y las caras pintadas con el color que identifica al país.
En diálogo con El Eco Multimedios, una mujer contó que la experiencia del partido fue “espectacular” ya que lo pudo ver con su nieta embarazada, su hijo y todos sus nietos. A su vez, reconoció que en el gol del Lautaro Martínez “casi me muero, no sabés como salté”. El hijo de la señora se mostró invadido por una emoción y antes de quebrarse ante los micrófonos contó: “Tengo mucha emoción. Calculá que había nacido en el 84. Es un equipo que nos dio mucha emoción, me emociono mucho”.
Una joven le contó a este Diario que con su grupo de amigos tuvieron una jornada complicada ya que el partido no impidió la rutina universitaria de tener que rendir un parcial. Igualmente aseguró que “fue un éxito por las dos cosas. Se sabía que en el fondo íbamos a ganar”. También contó que el grupo de amigos sufrió la particularidad del delay entre plataformas y transmisiones que tiene este mundial: “Los vecinos nos cantaron antes los goles pero no pasa nada. Ahora a festejar con toda la gente de Tandil”.
Uno de los testimonios más particulares que pudo recolectar El Eco lo brindó una señora que contó que el partido se vivió con una tensión “terrible” pero que en el festejo del gol, además de tirar papeles se cumplió con un cábala: “hicimos abdominales”, contó.
Por último, una pareja de jóvenes contó que vivieron el partido juntos. “No tuve nervios porque a partir del minuto 30 le pegamos un baile morboso. El gol lo grité con toda la alegría, me saltó la migraña. Lo di todo”, describió él, mientras que ella señaló que “si no sufrimos, no ganamos”.
Los festejos se extendieron hasta entrada la noche. Cerca de las 21, casi tres horas después de la finalización del encuentro, todavía sonaban los bombos, la gente caminaba por las arterias en donde la policía había restringido la circulación vehicular y las detonaciones se escuchaban esporádicamente. Un partido que se esperó tanto, tuvo un festejo acorde a la magnitud del mismo.