Cabral entre Navarro y Piccirilli luce una gran pileta sobre la calle
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Las quejas por el estado de Cabral entre Navarro y Piccirilli se multiplicaron en los últimos dos meses, a partir de las obras de la urbanización integral del barrio El Tropezón. Cada vez que llueve, se acumula el agua en la cuadra y tarda días en desagotarse. Después de la enorme pileta que se forma, siguen días de un barro blando que dificulta la circulación.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailAdemás, la cuadra no tiene alumbrado público. Paradójicamente, es otra consecuencia negativa de la extensión de los servicios que llegaban para mejorar la calidad de vida de los habitantes de la zona.
En el Martes de Pataleo del programa “Revillo de vuelta” (104.1 Tandil FM de El Eco Multimedios), Marcela explicó que la enorme laguna que se forma cada vez que llueve se extiende en todo el ancho de la traza de la cuadra.
“El agua es de la lluvia de ayer y del fin de semana, del domingo”, indicó y describió que “parece una palangana la calle”, lo que provoca el estancamiento.
La vecina dijo que habían colocado un cartel que indicaba que estaban realizando trabajos en la arteria, pero lamentó que “así quedó”.
Entre los problemas que padecen los frentistas de Cabral y Navarro, sumó que “no existe la vereda. Esa calle es re baja y las veredas quedaron muy altas, y el cordón se pierde o en el agua o en el barro”.
Sumado a esto, la calle es de tierra. “Cuando hicieron el cordón se llevaron lo poco que había de estabilizado. Lo que necesitamos es nivelar para arriba, poner más tierra, después mejorado y después tendrían que haber hecho el cordón cuneta”, consideró.
Además, no tiene iluminación, aunque están las columnas colocadas. “Cuando hicieron el cordón sacaron los postes y nunca más pusieron el alumbrado público”, ratificó Marcela.
Al dar un ejemplo de los trastornos que padecen a diario, contó que “mi hija vive en la esquina de Navarro y Cabral. Está el agua estancada desde el domingo que llovió. Con este calor, ya tiene mosquitos. Al patio no sale porque con la criatura de 2 años que es alérgica a los mosquitos, la tiene que tener adentro. Después que no vengan a fumigar, primero que arreglen la calle”.
Por último, aclaró que no es la única que protesta y advirtió que “el proyecto de urbanizar era para tener una mejor calidad de vida”, pero con el estado en que se encuentra la calle -muchos días- ni pasan los recolectores.
