Comedor Corazón Movedizo busca donaciones para el Día del Niño
El espacio asistencial de La Movediza cumple diez años ayudando a más de 70 familias.
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En el barrio La Movediza emerge la figura de Fabiana, quien desde hace diez años ofrece un servicio esencial a los vecinos. En la actualidad, el espacio ubicado en González Pacheco 2145 se transformó en un refugio para decenas de niños, niñas y adolescentes. Hoy, frente a la inminencia de una nueva celebración por el Día del Niño, Corazón Movedizo se encuentra en una carrera contra el tiempo para garantizar que nadie se quede sin su festejo, mientras enfrenta una realidad económica que dificulta la entrega de las viandas de cada fin de semana.
La historia de este espacio refleja una lucha constante contra la adversidad. Fabiana recordó sus inicios con la claridad de quien conoce el peso de la responsabilidad asumida: “Empecé hace 10 años acá, primero con una merienda para los nenes del barrio a través de la necesidad que había, que era muy grande”. Lo que comenzó como una respuesta urgente a la falta de alimento en su cuadra creció de forma orgánica, impulsado por la solidaridad vecinal y el esfuerzo propio de una familia que decidió abrir las puertas de su comedor.
A lo largo de los años, el proyecto atravesó diferentes etapas. Durante la pandemia, el comedor llegó a atender a 150 personas bajo una logística de entrega de viandas, dado que Fabiana padece una condición de salud que la incluye en el grupo de riesgo por poseer un solo pulmón. Aquella etapa, gestionada desde su propia mesa familiar, fue posible gracias a la colaboración de particulares y la ayuda ocasional de agrupaciones que aportaron mercadería.
El progreso edilicio y operativo de Corazón Movedizo no provino de subsidios estatales, sino del trabajo personal de su fundadora. “Me costó mucho poder llegar a esto”, admitió. La necesidad de ofrecer un techo y un lugar cálido para los chicos la llevó a buscar recursos en el mercado laboral formal. Fabiana explicó que la posibilidad de concretar el espacio físico surgió de una oportunidad laboral reciente.
“Gracias a Dios, el año pasado conseguí trabajo para lavar en una finca. Yo trabajo en un lavadero. Y eso me dio la posibilidad de poder juntar la plata para poder ir haciendo esto que en la temporada del verano pasado logré comprar todo”, relató. El objetivo era evitar que los niños del barrio pasaran frío en los descampados cercanos durante el invierno. Aunque el espacio ya está en pie, aún restan terminaciones, pero lo fundamental ya es una realidad: un sitio de contención para mujeres, jóvenes y niños.
Actualmente, el alcance del comedor se expandió más allá de las fronteras inmediatas del barrio La Movediza, recibiendo a vecinos de zonas aledañas que se acercan en busca de un plato de comida o una palabra de aliento. La referente explicó que tiene inscritas 70 familias, lo que representa un número significativo de personas bajo su cuidado directo. Según las estimaciones que manejan en el día a día, “en total son 100 o 120 personas que llegan a venir”.
La realidad barrial
El crecimiento en la demanda no solo responde a la situación económica actual, sino también a la falta de empleo genuino que afecta a los sectores más jóvenes de la comunidad. Fabiana observó con preocupación cómo adolescentes que antes no requerían asistencia ahora se suman a las filas del comedor. Sin embargo, para ella, la falta de alimento es solo uno de los problemas que asoman en la superficie de un conflicto social mucho más profundo.
Al ser consultada sobre las problemáticas más urgentes, no dudó en señalar el flagelo del consumo problemático. “Lo principal acá, lo que más nos afecta a todos, es las adicciones que uno ve en los chicos jóvenes”, lamentó. Ante este panorama, el espacio no solo funciona como un lugar de alimentación, sino como un punto de escucha donde se intenta rescatar a los jóvenes de situaciones extremas.
La organización del evento para el Día del Niño surge, precisamente, como una herramienta de alegría y distracción frente a estas realidades. Aunque el listado oficial cuenta con 60 chicos, la experiencia de años anteriores indica que la cifra siempre se duplica. El espíritu de apertura es total: primos y amigos de otros sectores son bienvenidos para compartir una jornada que Fabiana prepara con dedicación artesanal, comenzando la producción de panificados con mucha antelación.
Logística del festejo y pedido de donaciones
Sin una cocina industrial y con herramientas limitadas, la fundadora de Corazón Movedizo debe ingeniárselas para cumplir con la producción de tortas y pastafloras. “El viernes empiezo a hacer lo que es pastafloras, tortas, todo eso. Empiezo el viernes porque no tengo cocina, trabajo con estas ollas, las pongo ahí para poder cocinar”, detalló sobre su método de trabajo, el cual se ve dificultado tras la rotura de su mechero de cocina.
A pesar de los obstáculos, la esperanza se mantiene intacta de cara al próximo festejo. “Siempre confiamos en la gente, la gente es muy solidaria y siempre está dando una mano”, afirmó, destacando que en años anteriores logró alcanzar la meta de los 100 juguetes necesarios. No obstante, en esta oportunidad, la preocupación se traslada de lo recreativo a lo nutricional, ya que los insumos básicos han comenzado a escasear de manera alarmante.
“Ya hace dos semanas que no estoy pudiendo cumplir con todos, no estoy llegando a todos porque no llego yo con lo que tengo, no tengo mercadería”. La falta de leche, azúcar, chocolate y harina pone en riesgo no solo el evento especial, sino las viandas que se entregan de viernes a domingo. Para Fabiana, el compromiso con sus vecinos la mantiene en pie: “Trabajo y pongo todo lo que puedo acá, aparte de mi esfuerzo, pero a veces no alcanza”.
Quienes deseen colaborar con alimentos no perecederos, leche, azúcar, harina, juguetes o incluso con la donación de una cocina, pueden acercarse a la sede ubicada en González Pacheco 2145 o comunicarse al teléfono 2494 622565.
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