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Con el objetivo de sostener y fortalecer lo propio, Claudia Castro está al frente de Cultura de la Unicén

Claudia Castro fue directora de Cultura de la Municipalidad de Tandil entre 2003 y 2010. Tras varios años alejada de la gestión, en abril volvió al ruedo pero esta vez como coordinadora de Cultura de la Universidad Nacional del Centro.

En diálogo con El Eco de Tandil, destacó la necesidad de sostener y fortalecer lo propio desde la Universidad. Además se propuso como desafío que la coordinación se transforme en una secretaría de cultura y que ese impacto regional se plasme en acciones concretas.

-¿Cómo surgió la propuesta de ser parte de la Unicén?

-El año pasado cuando se estaba conversando con las unidades académicas la propuesta para los próximos años de gestión de la fórmula Roberto Tassara – Marcelo Abba. Recuerdo que en la visita al consejo académico de la Facultad de Arte una de nuestras consultas era qué iba a suceder con el área de cultura que había quedado obsoleta y absorbida por la secretaría de extensión.
Nos parecía que como reconocimiento al trabajo artístico y al desarrollo cultural de la ciudad, la Universidad merecía volver a tener una secretaría de cultura ya que entre 2005 y 2011 la tuvo y, con el recambio de gestión, la absorbió extensión.
En ese momento la fórmula nos planteó que querían recuperar este espacio de cultura pero no tenían definido si sería una coordinación o una secretaría, ya que esta última requiere aprobación del consejo superior. Lo que me manifestaron era la necesidad de fortalecer el trabajo colaborativo entre las diferentes sedes de la Universidad.
De esta forma, cuando me realizaron la propuesta, avisé que iba a necesitar un tiempo para poder recorrer las sedes e interiorizarme mejor del funcionamiento de la Universidad. Sabía que contábamos con los elencos estables que pasaban a depender de este espacio de cultura; la Feria del Libro; el Festival de Cine y las Olimpíadas Culturales como grandes programas existentes.
Así fue que empecé la recorrida en principio con el rector de la Facultad de Arte, Mario Valiente, para conversar con las distintas autoridades de las unidades académicas así como también con los diferentes actores institucionales para tener un análisis más exhaustivo.

-¿Con qué te encontraste?
-Al principio tuvimos un trabajo interno con los elencos para detectar sus necesidades y aspiraciones. Queríamos promover el intercambio con otras unidades académicas así que tuvimos que aprender, conocer y hacer en forma simultánea ya que cada uno de ellos viene con una trayectoria encima. Luego vendrá el tiempo de revisar las reglamentaciones o los formatos de solicitudes de los elencos pero ya teniendo en cuenta cuales son las necesidades imprescindibles de cada uno.
En el caso de la Feria del Libro, que también estaba con el trabajo comenzado, la primera noticia fue que Néstor Dipaola se jubilaba, y la Universidad tiene una presencia muy activa en términos de programación. Por lo tanto estuvimos trabajando con Gerardo Tassara en conjunto con los libreros, el Municipio y la Cámara Empresaria así que fueron dos meses muy intensos de trabajo.
Algo similar nos sucedió con el Festival de Cine ya que el 10 de junio tuvimos que entregar al Incaa la carpeta completa. Teníamos muy poco tiempo pero yo sabía que había un equipo armado con Facultad de Arte, la productora de contenidos de la Unicen y el Municipio.
Por otro lado estaban las Olimpíadas Culturales que tradicionalmente estaban asociadas a las deportivas de la Universidad. Este año nos planteamos que volvieran a ser competitivas para que tuviera sentido la denominación de olimpíada y que no pasaran de ser un encuentro o que la inscripción sea a los efectos de sumar puntos. Por lo tanto habrá reuniones previas en las sedes y que tendrán una instancia de capacitación previa. Además sumaremos la conformación de un jurado regional y que el premio no sea un trofeo sino una obra de arte.

-¿Cuál fue tu propuesta?
-En principio quería fortalecer lo existente, la vinculación y comunicación con las sedes regionales a partir de conocer lo que ellos tenían, y no superponer esfuerzos sino complementarlos. Por ejemplo si ya existe una oferta de talleres en la Universidad promovido desde distintas áreas y facultades, nosotros debíamos contribuir a algún tipo de formación intensiva con ofertas que no existen.
Entre abril y hasta los primeros días de mayo, me dediqué a hacer un diagnóstico de la situación y luego les hice una presentación formal de la propuesta con una estimación presupuestaria y con una posible estructura de cargos, a mi criterio, imprescindible para un funcionamiento adecuado de los que sería una Secretaría de Cultura.
Por un lado pensamos en la creación del Centro Regional de Indicadores Culturales (CRIC) con el objetivo de sistematizar la información. De tal forma, se hará un relevamiento de artistas, gestores culturales, docentes de educación artística, espacios culturales públicos, privados y de gestión mixta, instituciones de enseñanza artística, patrimonio cultural (material e inmaterial).
Se propone la creación de un centro de investigación y relevamiento de información necesaria para orientar el diseño de las políticas culturales locales y regionales. Se incluye en este espacio la sistematización de información relativa al patrimonio cultural (material e inmaterial) de las ciudades donde la Unicén tiene radicadas sus sedes y subsedes. Los resultados posibilitarían orientar el diseño de políticas públicas respetuosas de las diversidades e identidades culturales.
También se prevé ConArte Circuito Unicén, un programa de circulación de espectáculos, encuentros, jornadas y talleres de los elencos estables de la Unicén, actuales y a crearse en las diferentes sedes. Para la concreción de este circuito es que los principales aportes presupuestarios estarán orientados a la materialización de las propuestas.
Otra propuesta es Tandil, ciudad Gombrowicz. Es un proyecto en colaboración para la realización del Congreso Internacional Gombrowicz (2019) en ocasión de cumplirse 50 años del fallecimiento del escritor polaco que residió en nuestra ciudad. Tandil, ciudad Gombrowicz, es una propuesta a conversar con los organizadores de ediciones anteriores del Congreso Gombrowicz (Nicolás Hochman y equipo) para la realización de una propuesta internacional con sede en las ciudades de Córdoba, Buenos Aires y Tandil. Se propondrá el trabajo colaborativo con secretaría de relaciones institucionales (cooperación cultural internacional) y unidades académicas de las diferentes sedes y subsedes de la Universidad.
Por último, Arte Rodante como una propuesta de seminarios, talleres, jornadas y otras instancias formativas, en acuerdo con las necesidades planteadas por directores e integrantes de cuerpos estables y otras. Fortalecimiento de las propuestas de talleres de artes, en articulación con las sedes Azul Olavarría y Quequén y Tandil para revisar la oferta existente y planificar la futura.
Estos son algunos de los proyectos a largo plazo.

-En todo lo que mencionás siempre aparece la idea de trabajar en redes y de forma interinstitucional…
-Es que entendemos que el trabajo colaborativo es muy importante y en la cultura se trabaja de esta manera, por eso es que me gusta tanto hacerlo. Debe ser por mi formación en teatro que siempre trabajé de esta manera. Es más laborioso, pero no sé trabajar de otra forma y creo que esta es la mejor manera de llevarlo a cabo.

-Y por último, ¿cómo fue tu decisión de volver?
-Hace 24 años que soy docente de la Facultad de Arte y estuve 10 años trabajando en cultura en el Municipio con diferentes roles. Hubo un momento en que necesité oxigenarme y parar porque sentía que ya no tenía esa frescura para pensar programas e innovar. Desde hace cuatro años junto a Betty Troiano nos involucramos con el programa de Educación en Cárceles y brindamos un taller de teatro en la Unidad 52 de Azul. Yo entendía que mi aporte sociocomunitario y militante de la cultura estaba puesto ahí.
Cuando en diciembre del año pasado me hicieron la propuesta para incorporarme a este equipo, ya tenía planeado un viaje para visitar a mi hijo a Nueva Zelanda y no me parecía muy correcto aceptar y tomarme vacaciones ni bien iniciado. Por lo tanto dije que podía hacerme cargo a partir de abril.
Lo que me pareció un gran desafío fue la cuestión regional porque es algo que en algún punto había deseado hacerlo desde el Municipio pero es mucho más complejo. En cambio la Universidad, al ser desde su origen regional, implicaba un desafío interesante la oportunidad de no permanecer siempre en el mismo espacio e interactuar con otros actores. Creo que puede contribuir indirectamente a que otras producciones puedan estar circulando por el plano regional.
La realidad es que todos tuvimos el privilegio de encontrar los caminos donde más a gusto nos sentimos y, en mi caso, es la gestión cultural y la Universidad me dio la oportunidad de formarme en eso. Es bueno poder compartir con otros de qué se trata la gestión cultural como profesión y como tal no se pueden desconocer algunas herramientas que tengan que ver con las tecnologías o administración financiera. Por lo tanto es un desafío nuevo y distinto el que me espera de aquí en adelante.

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