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Con el Oído Agudo

Rody Becchi

MACHO SOLIDARIO

El pasado miércoles falleció Héctor Manente, “el Macho”. Se había ganado el apodo por su costumbre de saludar y expresarse siempre (“¿qué hacés, macho?”, “¿cómo andás, macho?”). A pesar de su sencillez y simpleza, era también muy enérgico a la hora de defender la causa peronista, y a la vez divertido y extrovertido con sus amigos, algunos de los cuales lo empujaron a incursionar en política, al punto que en 1987 resultó elegido concejal por el PJ.

Esa experiencia en verdad no resultó muy buena para la familia, que compartía con él el trabajo en la carpintería -de enorme calidad, por otra parte- que tenían en Villa Aguirre.

Y aunque su hermano Miguel -único sobreviviente de aquellos momentos- no lo vaya a reconocer, lo cierto es que prácticamente se fundieron por culpa del Macho.

¿Qué había ocurrido? Que en su posición de edil justicialista, acudía a él mucha gente carente de recursos (y algunos vivillos de esos que nunca faltan, seguramente), varios de los cuales terminaban pidiéndole dinero. Y cuando al Macho se le terminaba lo que cobraba de dieta y lo que ganaba en el negocio… ¡retiraba plata de la caja para darle a quienes no tenían!

Esta historia conocida por pocos, es real. Y merecía salir a la luz como una especie de homenaje póstumo a quien nunca antes ni después del mandato 1987-1991 volvió a incursionar en política, pero se fue con el orgullo de no haberse servido nunca de ella.

IPARRAGUIRRE, EL SECRETARIO LUNGHISTA

Como se expuso en ediciones pasadas en la crónica de la visita del ministro Daniel Gollan por la ciudad, se respiraron aires de concordia entre los funcionarios provinciales y los tandilenses, despojados -y, por lo visto, sin rencores- sobre lo que protagonizaron el año pasado por lo que resultó la gestión de la pandemia y el ensayo autónomo que impulsó el lunghismo cuando creyó que la actualidad de aquellos días ameritaba otro criterio al impuesto por la Provincia, en materia de restricciones y el sistema de monitoreo sanitario.

El jefe comunal  aprovechó la visita del ministro para exponer una de sus carpetas, esas que siempre cobija y saca a relucir ante la circunstancial visita de funcionarios provinciales y/o nacionales, con proyectos pendientes que hacen a la gestión.

En este caso, claro está, relacionado a la salud. Y tenía que ver con los consultorios externos ; el Intendente considera necesario dotarlos de mayor infraestructura ante la gran demanda imperante.

Gollan recibió la carpeta con la iniciativa, que requiere de una gran inversión, con el compromiso de analizarla y considerarla dentro de las posibilidades presupuestarias de su cartera que hoy, obviamente, está priorizada por la pandemia.

“El mangazo” del pediatra logró introducirlo sin romper el formalismo que marcaba el protocolo de la visita, cerrando la petición indicándole al ministro que ante cualquier avance o novedad del proyecto, se dirija a “mi secretario”, en alusión al concejal Rogelio Iparraguirre, lo que provocó las sonrisas cómplices tanto del señalado como del resto de los que integraban la mesa en el despacho del jefe comunal.

Con la “broma” que generó la distensión del encuentro, el pediatra reconoció la  actitud del edil opositor a la hora de promover acciones y gestiones, haciendo su propio camino y, en varias ocasiones marcando agenda, aprovechando su rol como “intermediario” o interlocutor con el poder provincial y nacional.

VECINOS PREOCUPADOS

Llegó a este Oído cierta molestia, pero principalmente preocupación, de vecinos que conviven con la sede de los recuperadores urbanos emplazada en calle Yrigoyen al 1.100, locación oportunamente acordada con el Municipio.

Como oportunamente se informó, hace unos años y tras un buen tiempo de lucha, los cartoneros del Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE-CTEP) lograron contar con un galpón, ubicado en Yrigoyen 1.178, donde desarrollan su actividad de reciclaje.

El crecimiento del espacio ha sido notable, reconocido por autoridades y también por los propios vecinos que advierten la labor allí desplegada. Empero, también viene acompañada de la preocupación por la acumulación del material allí juntado, y el riesgo de un incendio que implicaría. La queja se replica entre varios frentistas de la manzana y no se descarta que la situación se formalice en una carta y hasta pedido de audiencia con las autoridades comunales para que se analice el caso, ya que en definitiva es la Municipalidad quien solventa la locación del lugar señalado.

LA ESTRUCTURA POLICIAL

Desde la asunción de Sergio Berni al frente de la cartera de Seguridad bonaerense hubo ruido en torno a la actualidad de los que conforman la Policía provincial, con reacomodamientos que vinieron de la mano de cambios en las jefaturas que se dieron en llamar superintendencias de seguridad, las que se ampliaron de 8 a 14 en el territorio, buscando como propósito contar con un mayor control de conducción superior de los recursos humanos y logísticos.

En esta reestructuración institucional se impulsó también descentralizar a la fuerza.

A casi un año de aquella decisión política, las superintendencias son catorce, aunque también se metió mano en la estructura de mando en los 44 municipios con mayor población, que desde entonces cuentan con un jefe policial que tiene a su cargo todas las unidades de prevención y control del delito que cumplan funciones en las calles del distrito.

Se trata de las Jefaturas de Estación de Policía Departamental de Seguridad, cuya jurisdicción territorial se corresponderá con la del Municipio y que tiene a su cargo a la Policía Local, el Comando de Patrullas, todas las comisarías de la jurisdicción y la Comisaría de la Mujer y la Familia.

La dependencia se aplicó a los 44 distritos de más de 70.000 habitantes y a otros 14 que, si bien tienen menos población, no adhirieron a la creación de la Policía Comunal.

La nueva estructura determina que el jefe de Estación Departamental dependerá de un Jefe de Región y luego seguirá el Jefe de la Policía Bonaerense y el Ministro de Seguridad.

En lo que corresponde a Tandil ( forman parte también Bolívar, Olavarría, Saladillo, Azul, Las Flores, General Lamadrid, Laprida, Tapalqué, General Alvear, Benito Juárez, Roque Pérez y Rauch), la Superintendencia de Seguridad Región Interior Centro quedó a cargo del comisario general Alejandro Rey (54), quien durante la gestión de Ritondo fue secretario general de la fuerza. Cuentan que apenas se hizo cargo de la Superintendencia visitó todos los distritos que la componen y mantuvo reuniones con autoridades políticas y policiales, encuentros que no fueron difundidos a la opinión pública.

CONTRADICCIONES

“¿Se acuerdan cuando montaron la operación política que nos iban a mandar pacientes con Covid-19 del Conurbano?”. El interrogante lo planteó el titular de la Regional I de Anses, Darío Méndez, a través de su página de Facebook.

Con imágenes que capturan los títulos de dos noticias, el posteo aludió a una polémica que se desató en junio pasado, cuando el Municipio decidió no firmar el convenio con Provincia para recibir derivaciones de pacientes que requirieran aislamiento y lo sucedido esta semana con una tandilense que debió ser trasladada a Pinamar.

En el primer caso, el intendente Miguel Lunghi se encargó de aclarar su postura en cuanto al acuerdo que oportunamente remitió el Ministerio de Salud bonaerense a los distritos que integran la Región Sanitaria VIII para poner a disposición camas extrahospitalarias para la derivación de personas con coronavirus en aislamiento. “La Provincia ya aclaró que el convenio remitido a los municipios no es obligatorio,  y nosotros hemos decidido que no vamos a firmarlo”, había dicho el jefe comunal.

En este caso, el referente de la oposición se acordó de marcar la contradicción a partir de un episodio que se registró esta semana, en medio de las tensiones que debió afrontar el sistema de salud con camas en terapia al límite y con alta ocupación en sala general de pacientes diagnosticados con el virus y que requirieron asistencia.

El posteo está directamente vinculado a lo que ocurrió el martes pasado, cuando una paciente de 45 años con Covid-19 y neumonía bilateral fue derivada a la ciudad de Pinamar para su atención en cuidados intensivos, debido a la ocupación plena de las plazas locales.

LO QUE CALLAN

La interna gremial en el sector educativo arde. En las últimas semanas, con la segunda ola de la pandemia instalada, los sindicatos que nuclean a docentes de escuelas públicas salieron a pedir que las autoridades revisaran la presencialidad. Sin embargo, a pesar de los argumentos y del enfático clamor en defensa de la vida, no encontraron eco ni en las autoridades municipales ni en la Provincia.

En ese camino, algunos referentes señalaron a las escuelas privadas, donde aseguran que hay muchas burbujas aisladas en relación a la cantidad de establecimientos. En esa línea, advirtieron que no se cumplen los protocolos y le enviaron un mensaje claro a la inspectora regional de educación privada, instándola a que controle.

Pese a la insistencia de colegas periodistas que entrevistaron a los referentes gremiales, ninguno asumió el riesgo de decir en concreto cuáles son las pautas del Plan Jurisdiccional que no respetarían algunas instituciones privadas. Entre las respuestas, esgrimieron que cumplen con la cantidad de alumnos por burbuja –también depende del aula porque a más espacio, más estudiantes a 1,5 metros de distancia- y las horas de clases (se habilitaron un máximo de cuatro por día).

Según le llegó a este Oído, lo que no dicen los gremios –o lo que eligen callar- es que no están de acuerdo con las decisiones que se toman en las instituciones privadas respecto a los criterios para definir los aislamientos.

Mientras en las escuelas públicas se impide la asistencia de la burbuja ante un contacto estrecho, en las de gestión privada se interrumpe la presencialidad cuando un integrante del grupo da positivo.

Habrá que estudiar la letra chica. Si se respetan los protocolos, si los docentes dan clases con tapaboca y máscara, si los alumnos usan tapaboca, si mantienen la distancia y si impera la ventilación cruzada, parece demasiado enviar a la burbuja a la virtualidad cuando no se sabe si ese contacto estrecho presentará síntomas, ni mucho menos si será positivo.

Cierto es que la situación inquieta a muchos, en esta nueva grieta que se abrió en torno a si es aconsejable sostener la presencialidad o si hay que volver a aprender desde casa. En contraposición, todos coinciden en que los chicos no quieren ni pensar en otro año como el 2020…

Nota proporcionada por :

  • ElEcodeTandil

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