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Coopeva, la cooperativa textil autogestionada por mujeres, ejemplo de emancipación y trabajo genuino

Nació en 2013 por iniciativa del Movimiento Evita y resurgió en 2017. Desde entonces no para de crecer y consolidarse dentro del esquema de la economía social de la ciudad. Allí cosen y estampan desde bolsas reutilizables hasta productos de mantelería y pañuelos, a cambio de un salario que les permite sostener sus hogares. Una historia de mujeres que apuestan al trabajo genuino y la autonomía para gestionar sus propios proyectos.

El Eco

En el interior del edificio de la exRonicevi, donde hoy funciona la Cooperativa Ronicevi recuperada por sus trabajadores -que siguen produciendo insumos para la industria metalmécanica-, la cooperativa textil Coopeva encontró su lugar. Doce mujeres concurren a diario para desarrollar sus tareas dentro de un espacio emblemático que les abrió las puertas para materializar sus proyectos. El ruido incesante de las máquinas de coser, la estampadora, los rollos y retazos de tela esparcidos por todas partes y las variadas creaciones que allí elaboran conforman la escenografía del primer piso de las instalaciones ubicadas en avenida Falucho 950, donde ellas trabajan de manera independiente y autogestionada en la confección y estampa de diferentes elementos: fundas, bolsas, batas, repasadores, bolsos, mantelería, ropa de trabajo, delantales, pañuelos.

Adriana Alberti y Florencia Villemur son parte de esta iniciativa que cada vez tiene más impulso y aval para continuar su proceso de crecimiento y expansión, y conversaron con El Eco de Tandil para transmitir su beneficiosa experiencia en el campo del cooperativismo y las múltiples aristas que se desprenden de este modo de trabajar.

La génesis  

-¿Cómo nació el proyecto de Coopeva?

Florencia: -La cooperativa surgió en el año 2013 a través de un proyecto del Movimiento Evita. Seis compañeras arrancaron en el Sindicato de Gráficos, trabajaron seis meses pero no funcionó y la idea quedó en suspenso.

En el año 2017, cuando a nivel provincial surge la restricción para utilizar las bolsas de polietileno, los compañeros al tener la figura legal de una cooperativa -algo que es muy difícil- hacen resurgir el proyecto y se lo presentan al Municipio, ofreciendo la confección de bolsas reutilizables, lo que fue tomado de buena gana por el Gobierno. Se volvió a conformar el espacio con compañeras que trabajaban en los barrios y otras que se sumaron. Arrancamos con solamente dos máquinas industriales que estaban desde el inicio, con Ester y Elena que están desde 2013 y siguen trabajando. Esas máquinas fueron donadas por un programa de cárceles y continúan en funcionamiento. Las demás trajimos máquinas familiares. Se firmó un convenio con el Municipio para entregar 4000 bolsas mensuales, pero no se pudo cumplir. De todos modos nos dieron más tiempo, porque estábamos en un proceso de aprendizaje y organización. Empezamos y cambiamos mucho nosotras, empezamos a conocernos y delimitar objetivos, para ir más allá del convenio con el Estado municipal. Durante el primer año hicimos solamente las bolsas convenidas con la Municipalidad, pero nuestro objetivo era extender la jornada laboral y ampliar el mercado.

Adriana: -El año pasado renovamos la relación con el Municipio y acordamos realizar 2500 bolsas. Hablamos con Pablo Civallieri (subsecretario de Desarrollo Social) y le planteamos las dificultades, entonces lo encaramos de otra forma.

-¿De qué manera trabajan?

Florencia: -Tenemos una contraprestación de 10 programas, tenemos el programa nacional también. Cobramos los salarios sociales y lo retribuimos con trabajo. Una parte de los salarios  se aporta a la cooperativa para la compra de insumos y autofinanciarnos.

Adriana: -Comenzamos a hacer trabajos privados, tres días a la semana durante la tarde. Comprar variedad de telas, impresora para sublimar y pudimos confeccionar otras cosas que no son bolsas. A partir de la campaña a favor de la legalización del aborto, pedimos la autorización para hacer los pañuelos, que eran traídos de una cooperativa de mujeres de Chaco, con eso crecimos mucho. Participamos de ferias, se viaja a las marchas, estamos pensando qué otros pañuelos podemos hacer. No todos los pañuelos, porque en la medida que podemos tratamos de no reproducir la lógica capitalista de vender aunque necesitemos el dinero, no queremos vender por vender, nosotras militamos la causa del aborto legal y vamos por ella. También tratamos de trabajar de manera solidaria con otras cooperativas, de no entrar en competencia ni pisarnos los trabajos.

Mujeres emancipadas

-¿Qué significa la cooperativa en la vida de cada una?

Florencia: -Es nuestro ingreso, la mayoría de las compañeras somos jefas de familia, esto es nuestro ingreso vital y móvil para mantener nuestras casas.

Adriana: -Venimos de lugares diferentes y esta cooperativa nos cambió a todas, hemos crecido, mediante el diálogo, las asambleas, el trabajo.

Florencia: -Ir para adelante, ese es siempre el objetivo, crecer y dejar de depender del Estado. Tener nuestro salario digno laburando acá.

Adriana: -Hoy por hoy no tenemos los papeles para facturar. Queremos ser proveedoras del Estado, pero no podemos facturar como cooperativa por ese tiempo de suspenso en el que no se hicieron los balances. Tenemos el apoyo de  la Incubadora de Economía Social y Solidaria (IncubESS), un programa de la Unicen que brinda apoyo comercial, administrativo y contable, eso nos lo ganamos.

Florencia: -Marcos Pearson (de la Universidad) es una persona que estuvo al lado nuestro apoyando nuestro trabajo, es nuestro ángel guardián. Estamos agradecidas. La idea nuestra es ser proveedoras del Estado, facturar y expandir el mercado. Tenemos un límite de facturación como monotributistas, por eso queremos terminar la parte legal para facturar como Coopeva Textil, ese es el objetivo para este año.

-¿Qué les aporta ocupar el espacio de una fábrica recuperada?

Florencia: -Es lo más movilizante estar en esta fábrica. Arrancamos en las oficinas administrativas, pero dentro de la fábrica nunca había habido mujeres. Como el espacio  nos quedaba chico tuvimos que cambiarnos. Al principio los señores que seguían estaban medio reticentes a que viniéramos a trabajar acá, pero a medida que vieron que teníamos empuje y ganas de laburar, cambiaron su actitud y su opinión y nos dejaron entrar a la fábrica. Es emblemático. Señores que empezaron a  ver el feminismo de otra forma y hoy nosotras cerramos la fábrica, tenemos esa confianza con los compañeros que ya nos consideran parte de Ronicevi, de su espacio.

La inserción política y social

-¿Cómo se construye la figura del cooperativismo como actor social y político?

Adriana: -Tenemos muy buena recepción en todos lados, con trabajo se construye con alegría y demostrando que queremos crecer. Con trabajo genuino, venimos desde las 7 hasta las 17 y saben que nosotras siempre estamos trabajando. Cae gente de la Universidad, por ejemplo, que recorrían la fábrica, y nos encuentran acá. No tenemos problema en transmitirles nuestra historia a todos, para nosotras fue enriquecedor y queremos que sepan que se puede. Yo vengo de trabajar en relación de dependencia (se emociona) y acá somos nosotras.

Florencia: -En el ámbito político saben que la mayoría pertenece al Movimiento Evita. Somos militantes, desde la CTEP, también hay otras compañeras en el Frente de Mujeres, estamos politizadas, tenemos nuestra visión. El movimiento de por sí está siempre con la gente de más abajo, no está para la clase alta, está a la par del que más necesita, las realidades con las que nos encontramos son diversas: te discriminan por cobrar un salario social, dicen que somos ‘planeros’, pero el movimiento da la contraprestación, tanto acá como en un proyecto de huerta, que es de agricultura familiar para abastecer a diferentes lugares, la Cooperativa de Juana en el barrio La Movediza. La idea es ganarse el sustento laburando.

Adriana: -Como mujeres, acá dentro, entre nosotras, nos hemos empoderado con cada situación particular, quien nos pide ayuda sabe que haremos todo lo posible para tratar de ayudar, esas son las ganas de cambiar todo lo que nos pasa. Hay mucha gente que quizás está acostumbrada a cobrar un plan y no hacer nada, queremos transmitir que el trabajo está bueno, sacar rédito, tener objetivos, proyectos, eso te cambia la realidad de tu vida.

-Un deseo para las mujeres

Florencia: -Que los hombres tengan en cuenta más a las mujeres. Es un gran flagelo la violencia hacia las mujeres; la Justicia no va a la par.

Adriana: -Es una construcción que ya empezó pero todavía falta, hay mujeres que aún tienen que deconstruirse, no es algo simple. A todas el feminismo nos atravesó de una manera muy fuerte. Quiero que todas piensen por ellas mismas, que prioricen sus proyectos. De a poco empezamos a abrir los ojos, empatizar, organizarnos.

Florencia: -No pensar que la mujer de al lado es tu competencia, si no tu compañera.

Reconocimiento para los trabajadores

Dentro de sus objetivos, se encuentra el pleno reconocimiento de los trabajadores de la economía popular como fuerza de trabajo. A tales efectos, a fines de 2017, la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP) presentó un  proyecto de ordenanza que establece, en su artículo primero, la creación del programa de Apoyo, Promoción y Desarrollo de la Economía Popular, Social y Solidaria, en el partido de Tandil. El proyecto perdió impulso y hasta el momento no se ha reglamentado ni implementado.

“No se quiere avanzar en normarlo y profundizar una cuestión jurídica de prioridad de atención a ese sector de la economía. Vamos a insistir desde el Consejo Económico y Social con pequeñas acciones hasta consolidar un esquema de relación entre el Estado y la economía social que obligue a normarlo”, refirió el concejal Facundo Llano, del unibloque Justicialista.

Según el texto del proyecto, el programa brindará un “acompañamiento integral del Estado municipal a los sujetos de la economía popular, social y solidaria (Epsys) en la implementación de acciones tendientes a generar y sostener el trabajo a través del desarrollo de sus actividades”.

En el tercer artículo hace referencia al régimen de aplicación, al señalar que “se determinan las acciones que seguirá el Municipio comprendidas en un régimen especial de vinculación en las contrataciones públicas, creación de un fondo en apoyo a la adquisición de bienes y materiales y régimen de promoción y protección para la consolidación en el mercado de productos provenientes de la economía popular, social y solidaria”.

En el siguiente punto desarrolla una serie de ítems que aluden al “apoyo en la ejecución de obras, servicios, provisión de insumos y materiales”, y crea el “régimen especial de contrataciones del Estado municipal y la Epsys”, mediante el cual, “a los fines de la provisión de mano de obra, prestación de servicios, provisión de insumos y materiales, se deberá dar prevalencia en su ejecución, prestación o provisión, a favor de los sujetos de la Economía Social y Solidaria”.

Entre las alternativas, cita “el mantenimiento y espacios públicos y/o prestaciones de servicios, bacheo y reparación de veredas, senderos peatonales, remodelación de plazas, refacción integral de edificios públicos, extracción de árboles, desmalezamiento, parquización, mantenimiento de espacios verdes, zanjeo a cielo abierto, rectificación de zanjas, fumigación y desratización, mejoramiento de viviendas, limpieza de sumideros en la planta urbana, recolección diferenciada y reciclado, limpieza de barrios, forestación, obras en escuelas e instituciones, entre otras”.

A su vez, comprende la provisión de insumos, materiales, bienes de uso, alimentos, y toda otra adquisición que demande el Estado municipal y pueda ser provista por la Epsys”.

 

 

 

 

 

 

 

Nota proporcionada por :

  • ElEcodeTandil

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