Crece la elección de producir y consumir orgánico

El Eco

Producir de manera ecológica o sustentable significa cuidar los recursos del planeta y a nosotros mismos. Elegir estos productos es ser conscientes de lo que se consume no solamente como alimento sino también en cosmética. La variedad de productos elaborados aún es acotada, pero no se estanca. Si bien en los últimos tiempos la oferta se fue ampliando, difícilmente uno encuentre toda la gama de artículos necesarios para una vida íntegramente orgánica, al menos en Tandil. Es una tendencia que va más allá de la moda, es una filosofía de vida.

Aunque los productores coinciden que aún hace falta mucha información para que la gente tome plena conciencia del daño que generan los alimentos sumamente procesados e industrializados, hay una notable búsqueda de la sociedad en general que apunta a surtirse de mercaderías más saludables y amigables con el medio ambiente.

Para Leandro Rearte, quien hace dos años lleva adelante un almacén orgánico donde vende frutas, verduras y gran variedad de productos que consigue de fuentes certificadas y confiables, como ser harinas, semillas, aceites, yerba y té, entre varios más: “lo mejor es informar a la gente, ya que en Tandil creció el consumo un poco por moda”. Leandro además, fue uno de los fundadores de la Feria de Productores Naturales, que se lleva adelante en la ciudad hace ya tiempo, realizada con el objetivo de generar un espacio de consumo alternativo, más consciente. “Cuando Senasa informó que el 70 por ciento de la verdura y fruta que se vende no cumple con los parámetros mínimos requeridos, por lo tanto tienen resto de pesticidas, hubo un fuerte crecimiento en la venta de orgánicos, pero no logró mantenerse constante en el tiempo. Lamentablemente también ocurre que aún se usan pesticidas que están prohibidos hace más de 10 años”, se lamenta Rearte.

Es cierto que esta era informática hace que todos accedan a mayor información. Lo orgánico y natural en el mundo es una realidad y, de hecho existen países como Nueva Zelanda y Noruega donde no es posible otra forma de consumo. “Las verdades absolutas están llegando por moda, también por conocimiento, por salud para cuidar el cuerpo o salir de alguna enfermedad. Hay un giro en la conciencia del humano que está atento, que no le permite retroceder en algunas elecciones”, analiza  Marcos Corti, quien junto a su hermano Gerónimo llevan adelante hace 10 años un emprendimiento de huerta y animales basado en la permacultura.

Desde el punto de vista gastronómico Agustina Festa, desde su emprendimiento de comida saludable cuenta que “la demanda de alimentación natural y puntualmente vegana, sin lácteos ni productos cárnicos, es cada vez mayor. La gente consulta por el origen de los alimentos y las formas de cocción, también hay mucho interés en hacer comidas ricas y veganas para los más chicos”.

“Por suerte cada vez hay más adeptos y consumidores interesados en comer sano y sobre todo generar hábitos saludables. Los consumidores y la sociedad debemos preocuparnos por descubrir de donde viene lo que consumimos, leer más las etiquetas de lo que compramos”, analiza Aldo Antonutti, que junto a su familia producen leche en Tandil bajo un sistema orgánico desde 1993, inclusive cuando aun no existían las certificadoras en el país. “Tanto en el mercado externo como en el interno hay una gran demanda, nosotros vendemos el 100% de lo que producimos”.

La elección de productos para la higiene personal es, quizás lo más novedoso, ya que a nivel local lo ecológico estaba más ligado a la comida y su forma de cultivo. Sin embargo, Nelia y Eugenio se dedican a elaborar jabones, crema de enjuague, polvos dentales y desodorantes con materia prima totalmente natural y dicen que está funcionando muy bien: “es notorio el incremento de la cantidad y diversidad de personas que se acercan en busca de alternativas más saludables. Los efectos positivos inmediatos sobre la calidad de vida y la posibilidad de regalar un producto sano son las principales razones por las que la gente nos elige”.

 

Escoger la senda natural

“Si tuviera que resumir por que cultivar alimentos naturales preguntaría ¿por qué agregarle veneno a nuestra comida?”, dice contundente Marcos Corti. Cuenta que estuvo más de cinco años asistiendo a clases en universidades distintas para aprender a ser agricultor, pero cada año ese sentía mas lejos de serlo debido a que los estudios iban dirigidos a un mayor rinde en cantidad de alimento, pero jamás en calidad. “Hacer un buen alimento para el humano y cuidar los suelos para garantizar los cultivos de las generaciones futuras es mi objetivo”.

“Se trata de una cultura que se ha perdido. Tiene que ver con resurgir”, distingue Leandro Rearte. Mientras que Aldo Antonutti, dueño del único tambo con certificación orgánica del país, sostiene que “hacer una producción ambientalmente sostenible es una filosofía de vida”.

Por su parte Nelia y Eugenio admiten que eligieron el camino de la producción sustentable y responsable alertados por los niveles de toxicidad, contaminación y engaño presentes en la industria de la higiene y la cosmética. “Anclados en la recuperación de saberes ancestrales sobre plantas, medicina y cuidados naturales fuimos creando opciones no contaminantes para los hábitos cotidianos de nuestra familia, y así de nuestra comunidad”.

 

Económicamente sustentable

Los que producen de manera ecológica coinciden en que cuanta más conciencia exista más rentable resultan los proyectos naturales. Es un camino que lleva dedicación y esfuerzo, no tanto desde el punto de vista comercial, sino desde la información. Una vez que se conoce lo que implica consumir orgánico, desde la salud y hasta el medio ambiente en general, el producto se vende prácticamente solo. Por eso también las ideas encuentran su punto en común en la necesidad de concientizar.

“Este es un tema delicado. Practicar agricultura natural o permacultura va mucho mas allá del dinero en sí, es una forma correcta de vivir donde buscamos la forma de lograr que todos tengamos los que necesitamos y queremos”, sostiene Marcos Corti.

No obstante, para cualquier emprendimiento es importante vender y colocar su producto en el mercado. “Saliendo de lo filosófico, creo que es mas sostenible económicamente porque no contás con costos elevados para producir, con un poco de observación del lugar e intuición al actuar uno puede contar con alimento en abundancia”, analiza Marcos, mientras que su hermano Gerónimo añade que “al productor lo que se le complica es el punto de venta, porque le queda poco margen de bonificación tercerizando el producto. Los costos se van en logística. Además, en nuestro caso, que hacemos huerta, necesitamos elaborar otro tipo de productos con valor agregado como dulces, conservas y panificados para equiparar ganancias”.

Aldo Antonutti también considera que es necesario darle valor agregado a su producción, aunque su sistema ya resulta ser rentable. “Nosotros tenemos dos marcas, una orgánica certificada y una 100% natural. Estamos desarrollando el primer y único dulce de leche orgánico del mundo. Por falta de leche de esta condición vendemos toda nuestra producción en el mercado interno, pero tenemos un proyecto de comenzar a trabajar con tambos chicos de la zona”.

La riqueza de elegir la senda natural para Eugenio y Nelia es, a la vez, concreta y sutil: “va desde los beneficios directos a la salud, pasando por las ganancias de una demanda creciente y diversificada, más la alegría y tranquilidad de estar sembrando conciencia y salud”.

¿Cuando un producto es orgánico?

Son aquellos que en todo su proceso de elaboración, desde la materia prima, pasando por el procesado y hasta el empaque, nunca han estado en contacto con productos químicos, sustancias tóxicas o aditivos sintéticos. No fueron expuestos a procesos de radiación, ni utilizado organismos genéticamente modificados o transgénicos; y donde el cuidado del medio ambiente es sumamente importante.

La no utilización de fungicidas, pesticidas y herbicidas impactan en forma positiva sobre el medio impidiendo que se contaminen los suelos y los terrenos, permitiendo que los ecosistemas no se vean alterados y se pueda mantener la biodiversidad. Como ejemplo del impacto de los productos químicos sobre la naturaleza basta señalar la alta mortandad de las abejas que son las grandes polinizadoras naturales que impactan en forma directa sobre el rendimiento de los cultivos. Dentro de las prácticas del cuidado del suelo la rotación de los cultivos se torna decisiva para la no degradación de la tierra y la pérdida de nutrientes. La producción agrícola orgánica influye positivamente en la reducción del efecto invernadero, al trabajar sobre la retención del carbono en la tierra cultivada.

Al no utilizar conservantes ni aditivos los productos tienen una menor duración presentando signos de descomposición en tiempos sensiblemente mas cortos que los elaborados tradicionales.

Existe una menor oferta global, puesto que el traslado de grandes distancias de un producto genera una contaminación ambiental injustificada para este sistema.

Nota proporcionada por :

  • ElEcodeTandil

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