Debutó el “dólar solidario”, pero las casas de cambio locales no pudieron operar
Los ajustes necesarios para lograr la efectiva y correcta implementación del dólar con el gravamen del 30 por ciento establecido por ley paralizaron las transacciones. A nivel local hubo consultas y esperan que el escenario se estabilice para que deje de dominar la incertidumbre.
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Pasó la Navidad, y ya con la plena vigencia de la Ley de Solidaridad Social y Reactivación Productiva, ayer el mercado de cambios registró escasas operaciones, mientras las entidades comienzan a aplicar el gravamen de 30 por ciento sobre la compra de moneda extranjera.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailAndrea Goyeneche, responsable de N y M Cambio, le explicó a El Eco de Tandil que en la víspera se abocaron a definir la modalidad de implementación del 30 por ciento, de acuerdo a la flamante legislación.
Así, en la jornada de ayer no pudieron concretar operaciones -aunque sí recibieron varias consultas- y aguardan poder hacerlo hoy, con los mecanismos correspondientes más aceitados tras las modificaciones introducidas.
Esto se debe a cuestiones técnicas de los sistemas de cada casa cambiaria para que el impuesto se pueda cobrar de forma correcta y figure el 30 por ciento sobre la operación. Las transacciones también tienen que declararse ante la AFIP, el ente recaudador, pero Goyeneche detalló que “no está del todo claro” ese procedimiento. “Implementarlo no es sencillo, lleva un tiempo”, observó.
Tesoro verde
El dólar minorista en el circuito formal a cerró a 63,56 pesos, pero con la aplicación del impuesto, el dólar “solidario” se transó a un promedio de 82,62 pesos para la venta. El recargo del 30 por ciento para la demanda de personas físicas se complementa con el límite de 200 dólares mensuales por cuenta bancaria, y de 100 dólares para operaciones en efectivo. Además, Goyeneche hizo la salvedad de que el acceso al total sólo puede hacerse a través de transferencia bancaria o tarjeta de débito, un sistema que implementaron en N y M que permite comprar todo el cupo con débito.
Con el fin de frenar el drenaje de divisas extranjeras, el Gobierno dispuso estas restricciones y antes de que entraran en vigencia, las personas se apresuraron a concretar operaciones de cambio de moneda, sobre todo en los casos en que tenían viajes pactados.
“Lo que más se vio la semana pasada era gente que tenía pactados viajes, cambiaron reales y euros, anticipándose. El que todavía tenía el cupo para usar, trató de conseguirlo antes del 30 por ciento”, detalló.
Escenario inestable
La mujer analizó que los cambios tan abruptos impactan en el primer momento pero la gente se adecúa. No obstante, resaltó la volatilidad y falta de previsión que rigen a la economía argentina, y la necesidad de que exista un escenario estable que permita planificar a futuro. Desde su óptica y experiencia, evaluó que fue un año “muy desgastante”, debido a las fluctuaciones en materia cambiaria y económica, que atentan contra cualquier atisbo de previsibilidad.
“El argentino se acomoda de la manera que puede y sigue. Hay cosas que tiene que seguir, se adaptarán a estos cambios. Está todo orientado a que no se compre en dólares y se manejen pesos, pero mientras las condiciones para manejarse en pesos no sean buenas, la gente va a seguir apostando al dólar”, consideró.
“Fue un año muy duro para la gente, se percibió eso todo el tiempo. Lo que recoge es que la gente está cansada y necesita un escenario definido y estable, hay cosas supeditadas a las variables económicas y del dólar. Esperemos que la estabilidad se prolongue, si se empiezan a mover las cosas en una dirección, la gente se anima a hacer cosas y eso se traduce en movimiento”, cerró.
