Desde Cannabis Medicinal Tandil criticaron la nueva ley porque no legaliza el cultivo

El Eco de Tandil. Las medicinas tradicionales empeoraron su cuadro, aunque aclaró que “estas medicinas responden para otras personas, es según el organismo de cada uno”. “En menos de 15 días estaba abandonando el tratamiento, me producía mareos, confusión, en ese momento no me había jubilado, no podía hacer mi trabajo. Estuve 2 años sin medicación, aguantando, hasta que un día no aguantaba más”, confió. Había escuchado que la marihuana aliviaba los dolores, así que junto a su familia y amigos empezaron a leer e informarse sobre el tema. “Quien es hoy mi compañero de agrupación, porque su mamá también tiene un problema de salud, trajo a Cannabis Medicinal Bahía Blanca, él me invitó a la reunión, fue la primera vez que escuché hablar con más profundidad sobre el tema. Ellos hablaron especialmente de fibromialgia, sentí que por primera vez alguien entendía lo que me estaba pasando, fue muy fuerte, eso me dio una gran esperanza”, rememoró. Una esperanza “Eso es el cannabis, una esperanza, fundamentalmente eso”, resumió Fazecas. Y agregó que “cuando tenés una esperanza ya tu vida mejora. Los jóvenes de Cannabis Medicinal Bahía Blanca, solidarios y maravillosos, hoy son mis queridísimos amigos y agradezco a la vida que se hayan cruzado en mi camino. Son grandísimos maestros, el cannabis rompe el paradigma donde los que tenemos la verdad somos los adultos, los jóvenes ahora nos pueden enseñar a nosotros. Ahora es el hijo el que cultiva para su madre o su abuela”, señaló. Contó que en ese encuentro, accedió a su primera dosis de cannabis medicinal. “Ellos te acompañan hasta que te hacés responsable de tu propia enfermedad. Me pidieron compromiso, yo me comprometí tanto que decidimos formar Cannabis Medicinal”, indicó. Explicó que las mejoras en su enfermedad las sintió “muy rápido, lo que tiene la fibromialgia es que después de tantos años de dolor tenés un cansancio crónico profundo y todo lo que hacés es un esfuerzo terrible, bañarte, limpiar el piso”. Pero 15 días después de empezar a consumir cannabis medicinal su fatiga crónica disminuyó considerablemente y dos meses después tenía un 40 por ciento menos de dolor. Hoy, un año después, siente un 80 por ciento menos de dolor. “Antes yo decía que sufría de fibromialgia, hoy digo que soy una diagnosticada. El cannabis me devolvió lo que yo soy, yo me había perdido. No solo me devolvió mi calidad de vida sino que le devolvió a mis hijos la madre que tenían”, enfatizó. Cultivo penalizado En cuanto a la ley 27.350 que regula el uso del cannabis medicinal, remarcó que “promulgar y regular no es despenalizar. El cultivo del cannabis sigue penalizado, la regulación de la ley no respeta el espíritu con el que nació porque la transforma en un protocolo de investigación, donde quedan afuera los cultivadores en una suerte de clandestinidad, al no poder visibilizarse como cultivadores, porque sigue penalizado”. El espíritu de la ley, promovida por la agrupación Mamá Cultiva, era que “quedaran protegidos los cultivadores y familiares de las personas que usan el aceite de cannabis, porque la ley 23.737 en el artículo quinto condena el autocultivo, y lo que pedía a través de esta nueva ley es que hubiera un mecanismo, mediante un registro de usuarios de cannabis que queden protegidos, pero eso no fue regulado en la ley”. Indicó que según la ley pueden usar cannabis medicinal solo los pacientes que tienen un tipo de epilepsia refractaria, dejando afuera a muchos otros que también necesitan el aceite como enfermos de parkinson, fibromialgia, Alzheimer, glaucoma, artritis, artrosis. Esos pacientes de epilepsias refractarias deben conseguir el aceite importado, porque no se permite la fabricación en Argentina. La ley promueve un programa nacional de estudio e investigación del uso medicinal del cannabis, su tratamiento y derivados no convencionales, pero “eso es a largo plazo, esto arroja a la ilegalidad a miles de usuarios que no van a abandonar el uso del aceite de cannabis porque ha mejorado su calidad de vida. La mayoría autocultiva”. “Yo tengo casi 62 años no puedo esperar 10 años a que investiguen para tomar cannabis para la fibromialgia que padezco, lo mismo que una persona que tiene cáncer que puede no curarse pero su calidad de vida va a ser notablemente superior”, indicó. En Tandil hay entre 600 y 700 personas que son usuarios de cannabis medicinal, pero el problema es que “no hay aceite porque cuatro o cinco personas no pueden cultivar para miles”. “Trabajamos con el dolor, la angustia” Explicó que las agrupaciones orientan e informan, porque “la gente está muy desesperada, trabajamos con el dolor, con la angustia, con saber que ese gotero alivia el dolor y que no se legaliza, que siempre hay una barrera puesta para una mejor calidad de vida a la cual todos tenemos derecho”. “El cannabis medicinal es para una mejor calidad de vida y un buen morir”, sostuvo. Pero aclaró que siempre es sin “dejar la medicina tradicional de lado, esto es complementario, los pacientes deben seguir con los tratamientos con sus médicos, deben comunicarle al médico que consumen cannabis medicinal”. Cambios Contó que cuando la agrupación se formó en Tandil en septiembre del año pasado veían en los médicos “una pared”, resistencia al uso del cannabis. Pero con el tiempo eso cambió. “Ha habido un cambio muy grande en Tandil, los prejuicios son hijos de la ignorancia. Uno no puede pretender que un médico que no ha leído y no fue formado en la medicina cannábica lo acepte porque sí, pero de a poquito se van armando los grupos de investigación, y a través de la universidad se está tratando de lograr esta capacitación que será internacional, muy buena para los médicos de Tandil y la zona”. Tras una jornada sobre cannabis medicinal que se realizó en abril, “los médicos se empezaron a interesar, y después hubo un trabajo muy productivo que hicimos desde la agrupación, que por supuesto tuvo unos actores fundamentales que son los pacientes”. “Cuando la calidad de vida de un enfermo mejora, mejora la vida de toda una familia. Cuando los pacientes empezaron a contarle a sus médicos todo esto, se introdujo un gran cambio. Hubo una muy buena recepción por parte de los médicos de Tandil y hoy tenemos más de 50 profesionales acompañando a los pacientes que usan cannabis medicinal en Tandil”, expresó. Y agregó que “Sentimos un gran orgullo por esto, primeramente porque se supo transmitir un mensaje y de otro lado hubo alguien que lo pudo recibir bien. Con el cannabis se producen muchas cosas, encuentros generacionales, se derriban prejuicios, caen paradigmas, pasan muchas cosas positivas”, destacó. “Siempre decimos que Tandil es cerrado pero en este caso la recepción ha sido maravillosa, nuestra primera visibilización fue a través de la Universidad Nacional del Centro. También la Asociación de Abogados nos apoya, el Colegio de Farmacéuticos, el defensor oficial Diego Araujo, el Municipio, que adhirió a la ley nacional que también adhirió la provincia, cosa que no pasó en las otras provincias, y el Concejo Deliberante a pleno”, afirmó. Y agradeció que “cada evento que hacemos el Municipio lo declara de interés municipal, así que nos sentimos muy apoyados”. ]]>

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