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Desde la Mesa contra la Violencia exigen gestiones urgentes por la situación de la Comisaría de la Mujer

La coordinadora de la institución, Yanina Venier, advirtió que “hay vidas en riesgo” y que “en cualquier momento puede darse una situación a lamentar”. Aseguró que el panorama es “insostenible”.

Mariano Leunda

Luego de que días atrás una mujer denunciara que concurrió a la Comisaría de la Mujer a hacer una denuncia y estaba cerrada, desde la Mesa Interinstitucional contra la Violencia Familiar y de Género se emitió un comunicado en el cual planteó la urgente necesidad de que las autoridades provinciales y municipales realicen las gestiones que corresponden para garantizar el adecuado funcionamiento de la institución.

En el documento expusieron que en los 11 años de funcionamiento de la Comisaría de la Mujer aumentó el número de denuncias que recibe diariamente y que mientras en 2018 había entre 160 y 170 mensuales, en 2019 el número es de aproximadamente 300.

Ese incremento en la demanda “no ha sido acompañado por una mejora en los recursos y condiciones en que la misma funciona”.

Paralelamente, advirtieron “la falta de personal para efectuar la tarea de toma de denuncia y atención general de la comisaría, las dificultades en la formación de las agentes que desarrollan funciones en la sede, la escasez de notificadores para las medidas cautelares dispuestas por los organismos judiciales, las condiciones edilicias y materiales deficientes de la sede policial en donde tanto las víctimas como el personal que allí se desempeña permanecen importante cantidad de horas (con jornadas laborales de hasta 48 horas), la falta de vehículos en condiciones óptimas de funcionamiento, la ausencia de una médica en la sede de Comisaría, entre otros”.

Falencias en el funcionamiento

La coordinadora de la Mesa Interinstitucional contra la Violencia Familiar y de Género, Yanina Venier, explicó que esta situación “no es nueva”, ya que la Mesa viene funcionando hace dos años y medio y ya había advertido una serie de falencias en el funcionamiento cotidiano de la Comisaría de la Mujer.

Y mencionó que las dificultades van “desde que la puerta está cerrada y que hay que tocar timbre para que la abran, hasta el tipo de abordaje que se estaba haciendo en su momento, en el sentido de las formas en que se toman las denuncias, los contenidos de las mismas, el tipo de acompañamiento que hacen las oficiales identificando muchas falencias en su formación”.

En tanto, destacó que la intervención del equipo interdisciplinario que trabaja en la institución es “muy buena” y está conformado por dos trabajadores sociales, dos psicólogas y una abogada.

“La Comisaría debe funcionar las 24 horas del día los 365 días del año, y para que eso suceda con 14 oficiales es muy difícil. Por día pueden estar alrededor de cinco trabajando, en momentos incluso puede haber menos”, indicó.

Sin embargo, durante los fines de semana la situación se agrava porque el equipo interdisciplinario no está presente en la Comisaría, sino que solamente está de guardia y atiende situaciones de urgencia.

En tanto, Venier se refirió a la denuncia, registrada hace dos semanas, de una mujer que manifestó haber ido a la Comisaría a hacer una denuncia, que tocó timbre, esperó durante dos horas y no salió nadie a atenderla. Además, expuso que llamó al 101 y le confirmaron que la Comisaría estaba cerrada por un momento.

Puerta cerrada

“No sabemos quién es esa persona, a partir de esa denuncia se inició una investigación en el ámbito de la Policía. La situación fue el fin de semana del 27 y 28 de julio, pero el viernes de la semana pasada, después de esa nota se inició toda una investigación que termina recayendo sobre el personal y la Comisaria como una investigación que apunta a culpar a alguien”, señaló.

En ese sentido, Venier aclaró que “cotidianamente la puerta está cerrada porque no hay personal de seguridad que esté disponible, no para escribir la denuncia, sino para estar en la puerta, para garantizar que llega una mujer que se fue corriendo de su casa porque la estaban golpeando y si su agresor viene por detrás no pueda ingresar o que ella esté haciendo la denuncia y se presente el agresor”.

“Por eso se cierra la puerta, como no hay personal que garantice esas cuestiones de seguridad, la misma oficial que abre la puerta es la que después se sienta a escribir la denuncia que a lo mejor toma 2 ó 3 horas. Ese es el motivo por el cual la puerta está siempre cerrada, hay que tocar el timbre, y esperar a ser atendidos, y si están ocupados, es posible que demoren en atender. A veces esos son momentos en los que la gente piensa que está cerrado”, sostuvo.

Frente a este panorama, indicó que “si te roban, vas a hacer la denuncia porque estás seguro de que querés hacerla. En los casos de violencia de género suelen ser procesos mucho más complejos que por lo general la violencia lleva años, fue minando la autonomía, autoestima, y por lo general, el entorno de la víctima no lo ve. Entonces, esto puede desalentar la denuncia, tal vez fue un momento en que el agresor salió y la mujer aprovechó para denunciar, y esas son oportunidades únicas”.

“Pudimos constatar que ese fin de semana la Comisaría trabajó muchísimo, que hubo al menos 10 denuncias entre sábado y domingo, y además se respondió a diligencias por parte del juzgado. Se atendió una situación en el Hospital, se acompañó un procedimiento de detención en Las Tunitas. Hubo ese tipo de salidas que con la escasez de personal que hay, supone desatender de cierto modo la atención en la comisaría”, afirmó.

Y estimó que “posiblemente nunca estuvo vacía la comisaria, pero la puerta estaría cerrada porque no podrían atender en esas condiciones”

“Lo que queremos resaltar es que esas son las condiciones habituales de trabajo, que se potencian los fines de semana”, enfatizó.

Sin respuestas

Venier explicó que ante esta situación crítica, hace tiempo que vienen solicitando que haya una recepción, en la cual “no necesariamente tiene que haber una oficial de policía, puede ser un profesional que pueda hacer la admisión inicial de quien llega a la comisaría y que contenga en ese primer momento hasta que se pueda hacer la denuncia o lo atienda el equipo”.

Asimismo, pidieron “que haya seguridad, que haya personal que pueda contener a los niños y niñas que acompañan a sus madres, y que muchas veces tienen que volver a escuchar el relato de situaciones muy dolorosas, o se tienen que quedar afuera de donde está su mamá denunciando, solos”.

También plantearon la necesidad de que haya una médica de policía que “a nivel municipal, incluso, ya está definido quién podría ser porque cumple con los requisitos para serlo, tiene el deseo de aportar desde su profesión a la comisaría y que se aumente la provisión de personal policial”.

En cuanto a los recursos, indicó que deberían provenir de Provincia y que desde Protección Ciudadana elevaron notas pero no tuvieron respuestas.

“Frente a eso no podemos decir simplemente no responden, sino buscar alternativas o insistir hasta tener una respuesta. Pero hay cuestiones que se pueden resolver a nivel local. En otras localidades hay una combinación de recursos del Ministerio de Seguridad y municipales”, sostuvo.

Y consideró que desde el Municipio se podría pagar a una recepcionista, o horas extra a un oficial que se ocupe de la seguridad del lugar, o colaborar en las notificaciones, lo cual es “otra problemática muy seria, la demora en las notificaciones a los agresores, lo que hace que las medidas de protección no estén vigentes hasta que el agresor no está informado y eso puede demorar, a veces, hasta 30 días. Si el agresor no está notificado, la medida no cursa”.

“Los recursos están”

“Hay varios organismos municipales que participan de la Mesa pero no tienen herramientas para decidir sobre esos temas. Hoy por hoy quien está mejor en términos de presupuesto y en condiciones de decidir son las secretarías de Desarrollo Social y Protección Ciudadana”, afirmó.

Aseguró que “los recursos están” y que es importante “identificar que hay un sector de la población en riesgo, que hemos tenido suerte pero en cualquier momento puede darse una situación a lamentar. Hay vidas en riesgo, quizás no se está dimensionando lo que podría suceder”.

Asimismo, remarcó que “algo que no hay hoy en Tandil es un dispositivo de trabajo con los varones. Todos están abocados a la víctima, pero en tanto no trabajemos con los varones agresores es difícil que cese la violencia porque ese varón posiblemente repita los mismo patrones de conducta con una nueva pareja”.

“El Estado debe preparar ese entramado institucional para recibir adecuadamente a quien logra denunciar, para muchas mujeres puede ser la última oportunidad para denunciar, por eso es tan importante”, remarcó.

Consideró que la denuncia visibilizó una situación “extrema” y que tenemos una comisaria “desfinanciada”, pero planteamos que de cualquier manera a nivel municipal “debemos resolverlo de alguna manera”.

Insostenible

Por otro lado, también propusieron la creación de una oficina de violencia de género, porque “no es necesario que en el abordaje de las situaciones de violencia de género pensemos en una comisaría, podemos pensar en un dispositivo con profesionales que funcione las 24 horas”.

“En el largo plazo apostamos a que exista esa oficina, en el corto creemos que la situación de la comisaría es insostenible y tememos tener que lamentar una muerte”, manifestó.

Por último, destacó el hecho de que se lograra instalar la temática en el Foro de Seguridad y de hecho desde ese espacio se emitió un comunicado en el cual se informó que se considera el funcionamiento de la Comisaría de la Mujer “altamente deficitario, tanto en la dotación que tiene como en el lugar físico en que se desarrolla”.

Al respecto, la presidenta de la Asociación de Abogados de Tandil, informó que “es habitual que esta comisaría atienda con una sola persona, la cual debe realizar el trabajo administrativo y toma de audiencias, en un lugar en donde no existen oficinas para separar a las parejas en conflicto, ni donde dejar a los hijos menores que los acompañan, ni personal de vigilancia que intervenga ante posibles agresiones en el lugar, ni sala de espera para otra víctima que se presente en la comisaría, mientras se atiende a otra, debiendo en este caso esperar en la calle, con el peligro que representa la situación por la que está atravesando”.

“Si bien es la Municipalidad quien proveyó del alquiler de esta dependencia, con la conformidad de sus integrantes, se consideró que el lugar no es apto para esa tarea y que se podría gestionar la posibilidad de algún cambio de inmueble, del préstamo de un empleado municipal para desarrollar el trabajo administrativo y de la presencia de un efectivo de la Policía Local en el ingreso a la comisaría, para custodiar la seguridad, de manera similar a lo que ocurre en el Hospital, en estos dos últimos casos, mientras se gestiona una mayor dotación”, concluyeron.

 

 

Nota proporcionada por :

  • ElEcodeTandil

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