El baterista tandilense que brilló en Fisión y ahora conquista los escenarios de Barcelona
Marcos Pérez Rivero comenzó a tocar de niño en su casa y en la iglesia. Tras su paso por la reconocida banda Fisión y una etapa en Buenos Aires, hoy recorre la escena musical catalana prestando su sonido a diferentes artistas y proyectos. "Hay experiencias que te sorprenden un montón y uno nunca sabe lo que va a pasar, siempre fui una persona bastante inquieta”, expresó.
:format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/04/marcos_perez_rivero_2.webp)
El recorrido de Marcos Pérez Rivero con la música empezó antes de que pudiera ponerle nombre. En Tandil, siendo apenas un niño, ya había algo que lo empujaba hacia la batería, aun sin entender del todo qué era. Ese impulso inicial, casi intuitivo, fue el que con los años lo llevó a escenarios de Buenos Aires y, finalmente, a instalarse en Barcelona, donde hoy despliega su carrera.
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu email“Era muy chiquito, muy chiquito, y tengo el recuerdo de que mi hermano mayor tenía un grupo con sus amigos y en una temporada habían ido a ensayar como al garaje de mi casa”, recordó en conversación con El Eco de Tandil desde España. En esas escenas cotidianas apareció su primer vínculo con el instrumento: “Cuando ellos no estaban, por ahí me metía a tocar como primer contacto con la batería”.
La música también estaba presente en otros espacios de su infancia. “Mi madre también nos llevaba a una iglesia, entonces estaba constantemente, como había música en vivo, estaba constantemente mirando ahí a ver qué pasaba”, contó. Sin embargo, lo que lo unió a la batería fue algo más difícil de explicar: “Fue como un flechazo con la batería que no te lo puedo explicar así como vi algo y me llamó la atención, sino como de uso de razón, siempre estuve en casa como armando baterías con baldes”.
Ese entusiasmo temprano fue encontrando cauces. Primero con juegos —“tenía unos vecinos donde jugábamos a tener bandas”— y luego con clases formales, cuando su familia advirtió que no era algo pasajero. “Mi madre ya me vio un poco más entusiasmado, me llevó a algunas clases ahí a un profe del barrio”, relató.
Pero uno de los espacios formativos más importantes fue la iglesia, donde comenzó a tocar siendo muy chico. “Yo tenía como siete, ocho años, y tocaba todos los fines de semana delante de mucha gente, viste, y como en banda, entonces eso fue como una gran escuela para mí”, explicó. Esa experiencia temprana, enfrentándose al público y tocando con otros músicos, marcó su desarrollo.
:format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/04/marcos_perez_rivero_1.webp)
A tus oídos
Con el paso del tiempo, Marcos fue sumando proyectos hasta dar un salto significativo a los 18 años -hoy tiene 31-, cuando se integró a la banda tandilense Fisión, uno de los grupos más representativos de la escena local. “Yo conocía a Juani Gorostidi, que era el tecladista, y a la banda la conocía, porque Fisión en Tandil era bastante conocido”, contó. La oportunidad llegó casi por casualidad: “Una vez saliendo a ensayar con una banda, hablando con él, justo me dice que estaban probando bateristas, y ahí fue que les escribí”.
Tras una prueba, quedó seleccionado y comenzó una etapa que definió su profesionalización. “Ahí fue como un poco más profesional, de tocar en bares en Tandil, a viajar, que yo nunca había viajado con la música, a tocar en escenarios grandes, a grabar un disco profesional con un productor”, detalló. Ese cambio implicó también una ampliación de horizontes y la perspectiva de que había oportunidades en otros lugares.
Luego de ese ciclo, y tras la disolución de la banda, continuó desarrollándose como músico independiente. Alternó entre Tandil y Buenos Aires, dando clases y tocando, hasta que durante la pandemia encontró otra veta: la grabación online. “En pandemia empecé a grabar baterías online, que es algo que me gusta mucho”, indicó.
Ese proceso fue el puente hacia una nueva etapa en CABA. “Cuando empezaron a abrir un poco todo, me fui para Buenos Aires porque ya había empezado a grabar y tenía alumnos online”, contó. Allí se consolidó como baterista de sesión, participando en múltiples proyectos. “Empecé a tocar como baterista, a tocar para artistas, y estuvo muy bueno, estuve dos años ahí en Buenos Aires como fijo, tocando un montón”, señaló. Entre otros trabajos, mencionó colaboraciones con artistas emergentes como Catalina Bayá y el armado de un estudio propio en su casa: “Tenía la suerte de tener el estudio en el departamento donde vivía, entonces daba mis clases ahí, grababa en la semana y todos los fines de semana tenía la suerte de tocar”.
Ahora que lo pienso
El salto a Europa se dio a partir de una combinación de planificación e intuición. “Yo tenía un viaje pactado a Europa, y daba la casualidad que se armó como una gira en España”, explicó. Barcelona ya estaba en su radar desde antes, por algún motivo el terruño catalán lo convocaba.
La idea inicial era simple: tocar y luego irse de vacaciones, pero a mitad de camino los planes se torcieron. “En principio vine a tocar y después me quedaba de vacaciones, pero con el sentimiento de que si algo pasaba y se alineaban un poco los planetas, me quedaba”, compartió. La suerte estuvo a su favor porque conoció gente en el camino que lo ayudó a tomar la decisión de quedarse.
La determinación de no volver a Argentina implicó que Marcos tuviera que empezar de nuevo, pero con una base sólida. “Fue como volver a empezar, pero desde el lado de que tenía ganas de vivir la aventura”, resumió. Hoy, a casi tres años de aquel momento, su presente en Barcelona lo encuentra plenamente insertado en la escena musical.
Desde allí, fue reconstruyendo su camino paso a paso: dando clases, generando contactos y tocando en distintos proyectos. “Empecé a escribirle a gente, a juntarme, y ahí empecé a hacerme un círculo de músicos acá”, contó. Ese proceso derivó en una actividad intensa como sesionista, pero también en la necesidad de crear algo propio.
“Me agarró como esa necesidad de tener como un proyecto para expresarme y para crear, ¿viste?”, subrayó. Así nació Technicolor, la banda que formó junto a Gaspar Bacqué, Guilermo Harrison y Marc Búrdalo Olaya. “Es como nuestro proyecto, tenemos nuestro espacio más creativo”, definió.
:format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/04/marcos_perez_rivero_3.webp)
En paralelo, continúa participando de múltiples propuestas: giras, festivales y colaboraciones con artistas de distintas procedencias. "Busco también conocer un poco toda Cataluña, no solo Barcelona, porque es una provincia donde pasan cosas. Hemos ido a tocar a un lugar mítico que se llama Jazz Cava, que antiguamente era una cava de vino; también estoy tocando en un tributo a Cerati, después en una jam argentina que se llama Alta Jam, que se hace una vez por mes. Toqué con otra chica que se llama Lucila Rubio, que hace mitad en Barcelona, mitad en Buenos Aires, y a ella le va muy bien. Y después shows esporádicos que van saliendo, como me ha salido una gira en Barcelona y en Madrid con un artista muy conocido de Chile que se llama Benjamín Walker, y eso también son experiencias que están muy buenas."
Y a pesar de la distancia, el vínculo con Tandil sigue presente. “Extraño a mi familia obviamente, tengo muchos amigos, y extraño a Tandil porque es una ciudad que a mí me gusta mucho”, expresó.
“Siempre fui una persona de buscar”, dijo en medio de la charla, como al pasar. Quizás ahí esté la clave de un camino que empezó casi como un juego —golpeando baldes en una casa de barrio— y que hoy lo encuentra del otro lado del océano haciendo lo que más le gusta.
“En Tandil estaba haciendo un montón de cosas también, pero llega un momento donde decís ‘quiero un poquito más’. Después di el paso a Buenos Aires, también siendo consciente de que si me quería venir para acá tenía que trabajar y vivir en una ciudad grande, para estar acostumbrado y tener como ese roce. Quizás si no hubiese sido la música hubiese sido otra cosa, más que nada por mi personalidad, pero sí, como que sabía que una cosa llevaba a la otra. Hay experiencias que te sorprenden un montón y uno nunca sabe lo que va a pasar, pero siempre fui una persona bastante inquieta”, cerró.
:format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/04/marcos_perez_rivero.webp)
Periodista de El Eco Multimedios