El Eco de Tandil y el contexto
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Muchas veces, por falta de análisis, por desconocimiento, por confusiones o desmemorias propias del transcurrir del tiempo, o por todo ello junto, suelen comentarse determinados hechos históricos de acuerdo a los paradigmas de las sociedades presentes.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailY eso es imposible y en el mejor de los casos, injusto. En la historia argentina pueden citarse muchos ejemplos de idas y venidas con un tema u otro. O con determinadas figuras que en un momento fueron “malas” y más adelante “buenas”, o viceversa. Quizás uno de los más emblemáticos es el “caso Rosas”. Cuando éramos chicos, en todos los libros se hablaba del “tirano”. A tal punto, que quienes concurrimos a colegios religiosos esa palabra la reemplazábamos, casi sin darnos cuenta, por el vocablo “demonio”, como un sinónimo absolutamente natural. Porque no se mencionaba un solo hecho positivo por parte del gobernador de la provincia de Buenos Aires, de quien mucho después supimos que, entre otras cosas, tuvo que hacer malabares para lidiar con el bloqueo anglo-francés.
Es posible que la historia se haya mostrado mucho más lenta que la justicia, en algunos casos. Los estudios respecto de la cuestión indígena, por ejemplo, continúan siendo una deuda de difícil cancelación, porque es bastante poco lo que se investiga. Y eso repercute en la enseñanza. En muchos casos, por desconocimiento de los propios docentes, por falta de material o de criterio, temas realmente importantes son soslayados. El del indio, el de la vergonzante guerra de la triple alianza que exterminó al pueblo paraguayo, el tema del negro en la Argentina, los golpes de estado del siglo XX, el bombardeo sobre Plaza de Mayo en 1955.
