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El gremio de la Sanidad busca crear una comisión para el control y seguimiento de los geriátricos

La encargada de la delegación de ATSA, Adriana Jones, hará una presentación ante el Concejo Deliberante. Sostuvo que en Tandil funcionan 120 geriátricos y la mitad son clandestinos. Además, remarcó que sólo el 10 por ciento tiene a los trabajadores registrados por la jornada completa. Reclamó “un poco de atención” del Municipio.

Mariano Leunda

La delegación local de ATSA (Asociación de Trabajadores de la Sanidad Argentina) busca generar un marco normativo para la creación de una comisión que controle y fiscalice los establecimientos geriátricos. La encargada del gremio y de la obra social Ospsa, Adriana Jones, dio detalles de la situación y anticipó que realizará una presentación en el Concejo Deliberante para impulsar una ordenanza y un comité de inspección como el que promovieron en La Plata.

En Tandil, ATSA se encuentran trabajando con intensidad, junto al Ministerio de Trabajo “lamentablemente, con mayores dificultades”, explicó la encargada, quien es secretaria de actas de ATSA La Plata. “Son piedras en el camino. El país no está pasando por un buen momento, entonces se nos hace difícil a todos, más que nada al trabajador y al que no está bien registrado, por el cual estamos trabajando”, dijo.

Pese a los cimbronazos de la economía, indicó que si bien hubo algunos despidos en el sector, el porcentaje fue “mínimo” y, principalmente, tuvo que ver con el cierre del geriátrico Santa Ana, que estaba ubicado en Montevideo al 300.

Por otra parte, remarcó que la crisis impacta en “la precarización” que se genera debido a que empleadores de los geriátricos registran y les pagan a los trabajadores por cuatro horas pero les exigen turnos de ocho.

“Evaden impuestos, sueldos y lo que corresponde a la obra social. Lo primordial es el salario, que no lo cumplen. Los trabajadores tienen un salario de 30 mil pesos y les están pagando 20. En cuanto a aportes y en el momento de la jubilación, eso genera un impacto porque hemos tenido casos últimamente de personas que se han tenido que jubilar y vienen trabajando cuatro horas”, explicó.

Sin embargo, enfatizó que “debo reconocer que hubo cambios en este último año. Se ha ido el dueño de un geriátrico, pero apareció otro con el que hemos logrado que registre a sus empleados con ocho horas, a pesar de la crisis”.

Además, reflejó que “con el Ministerio de Trabajo hacemos inspecciones mes a mes. Llegamos, hacemos la inspección y al otro día nos encontramos con el cambio de la razón social para evadir impuestos y tener a los trabajadores sometidos a doce horas de trabajo para evadir impuestos”.

Más acompañamiento

Adriana Jones, que es inspectora de geriátricos, marcó que para realizar las inspecciones “necesitamos que el Municipio nos acompañe” y adelantó que buscará que el Concejo Deliberante trabaje en una ordenanza similar a la que se sancionó en la capital provincial, donde se conformó un equipo interdisciplinario para la fiscalización de los establecimientos que se denominó Comisión de Control y Seguimiento de Establecimientos Geriátricos.

En La Plata, Pedro Bogini, secretario general de ATSA y concejal mandato cumplido del Frente para la Victoria, en 2013 impulsó y logró los consensos para la sanción de una ordenanza tendiente a la regularización y control de los geriátricos, luego de detectar malos tratos, abandono y precarización laboral. “Se hizo un gran trabajo”, remarcó.

A partir de esa normativa, el Legislativo platense aprobó una resolución para crear un comité municipal encargado de controlar los centros de alojamiento de adultos mayores. Se convocó a entidades vinculadas a la salud como IOMA, Pami, la agremiación de médicos, Acliba (Asociación de Clínicas y Sanatorios Privados de la Provincia de Buenos Aires) y Fecliba (Federación de Clínicas, Sanatorios, Hospitales y Otros Establecimientos de la Provincia de Buenos Aires), autoridades municipales y del Ministerio de Trabajo.

ATSA, que tiene once delegaciones y abarca a 48 partidos de la provincia, busca implementar esta metodología en otras ciudades. En Tandil, Adriana Jones solicitará impulsar una ordenanza similar.

“Necesitamos que el Municipio acompañe porque, obviamente, es el que tiene la injerencia, porque además regula”, dijo y sostuvo que sería interesante replicar en esta ciudad el comité para controlar a los geriátricos.

La dirigente reclamó “un poco de atención del Municipio, porque he golpeado puertas varias veces” y agregó que ha tenido reuniones en Desarrollo Social “pero ha quedado ahí”.

Sin habilitación

Para Jones, los geriátricos son “el gran tema” en Tandil y lamentó “que tengamos registrados tan pocos y haya tantos”. Informó que de unos 120 que habría en la ciudad, sólo 60 tienen iniciado algún trámite vinculado con la habilitación municipal o están habilitados. En ese número se encuentran comprendidos los grandes establecimientos, pero también las viviendas de familia donde hay pocas habitaciones y camas.

Explicó que se entera de la existencia de estos lugares “clandestinos” a partir de las denuncias de los trabajadores, por el boca en boca o consultas telefónicas.

Por otra parte, sostuvo que sólo el 10 por ciento de los geriátricos tiene a los trabajadores regularizados por turnos de ocho horas, con la debida rotación y los francos.

A partir de esta realidad, solicita al Ministerio de Trabajo un promedio de 20 inspecciones por mes para fiscalizar las distintas instituciones e intenta visitar a todos, al menos, dos veces al año.

Debido a las condiciones que observa en algunos centros, adelantó que las inspecciones previstas para septiembre se realizarán junto al área de Seguridad e Higiene de la cartera laboral.

Sumado a eso, sostuvo que “hay una súper población de pacientes” y señaló que en este momento hay espacios clandestinos que funcionan en casas de tres habitaciones, que disponen tres o cinco camas por ambiente, “donde no ingresa una camilla o una silla de ruedas”.

Se incrementó la demanda de las familias para llevar a los adultos mayores a geriátricos debido a que mantener un alquiler y a varios acompañantes o enfermeros para atender a la persona implica mucho dinero. “El que tiene 40 camas, las tiene a todas ocupadas, por los costos”, precisó.

Los otros rubros

ATSA también nuclea a los empleados de los laboratorios, que se vieron afectados por la última devaluación, ya que los insumos que utilizan son a precio dólar mientras que cobran las prestaciones en pesos. “Se les ha hecho cuesta arriba”, señaló e informó que algunos han estirado el día de pago a los empleados o se han producido pagos desdoblados. “Pero es solucionable la situación”, afirmó y agregó que prima la postura de preservar los puestos de empleo.

En paralelo, elogió que los laboratorios “no escatiman la cantidad de empleados que requieren para cada función y están todos registrados. Es muy difícil encontrar personal no registrado. Nos dan más trabajo los consultorios médicos, con las secretarias”.

En cuanto a los centros privados de internación, manifestó que llevan adelante entrevistas por cuestiones puntuales, como cambios que quieren implementar, pero todo avanza con el diálogo.

Días de fiesta

Durante ayer y hoy, ATSA organiza una jornada de recreación y encuentro en Aloha, como festejo unificado del Día del Niño y el Día de la Sanidad. Ante la gran cantidad de trabajadores que confirmaron y la capacidad del lugar, debieron desdoblar la fiesta en varios turnos, por la capacidad del espacio, y no descartan agregar nuevas fechas.

Adriana Jones, a cargo de la delegación, saludó a los trabajadores de la sanidad en su día y los alentó a seguir adelante para mejorar las condiciones del sector. También les recordó que este mes cobran un bono especial cercano a los 2 mil pesos por su día.

Los beneficios para afiliados

La delegación Tandil de ATSA tiene unos quinientos afiliados y a unas 4 mil personas, sumando a las familias, con cobertura de la obra social Ospsa (Obra Social del Personal de la Sanidad).

Los trabajadores con seis meses de antigüedad en la afiliación acceden a programas y beneficios, tanto sociales como en salud y turismo.

Por ejemplo, por casamiento, el afiliado accede a estadías por 7 días en los hoteles de La Falda, Mar del Plata, San Bernardo, Paso de la Patria y el Camping de Necochea. Por nacimiento, le ofrecen un subsidio de 6.500 pesos por hijo, que debe tramitar antes de cumplirse los 90 días desde el alumbramiento, pero además al sexto mes de embarazo el gremio entrega el ajuar para el bebé.

Por fallecimiento del titular, el beneficiario recibe 15 mil pesos, luego de un trámite hasta 90 días después de la muerte. El afiliado completa una planilla para determinar a quién nombra para cobrar.

La colonia de vacaciones para los hijos de 6 a 12 años se realiza todos los años y en 2018 tuvo como sede el Hogar de Varones, donde recibieron a unos 90 chicos que disfrutaron del espejo de agua.

En ayuda escolar, los hijos de los afiliados que asisten al nivel primario reciben guardapolvos y útiles escolares de manera gratuita.

Por otra parte, ATSA La Plata promueve la constante capacitación como una herramienta para crecer en lo personal y laboral. Las alternativas son enfermería universitaria, postgrados en salud y actualización profesional.

En el rubro del turismo, Fatsa dispone de hoteles espectaculares en Mar del Plata (totalmente renovado), Buenos Aires, La Falda en Córdoba, San Bernardo y Paso de la Patria, además de los campings de Necochea y Paso de la Patria.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Nota proporcionada por :

  • ElEcodeTandil

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