El Instituto Agrotecnológico Tandil celebra 20 años consolidado como referente de la formación agroindustrial en la región
Con un acto central este viernes, la institución festeja dos décadas de vida. Su director, Álvaro Cobo, analizó el presente de una matrícula que crece, la modernización de sus laboratorios y el sueño de conformar una unidad académica integral en el predio de la Escuela Granja.
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El Instituto Agrotecnológico Tandil (IAT) se encuentra atravesando un momento de profunda satisfacción al cumplir sus primeros 20 años de vida. Lo que comenzó como un proyecto ambicioso en la década de los 90, bajo el amparo de la Ley de Educación Superior que permitía la creación de colegios universitarios, se ha consolidado hoy como un referente ineludible de la formación técnica superior en la región. Para conmemorar este hito, la comunidad educativa se reunió en un acto protocolar que buscó ser tan emotivo como reivindicativo de la historia agraria local.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEn diálogo con este Diario, el director de la institución, Álvaro Cobo, realizó un recorrido por la trayectoria del instituto, desde aquellos primeros pasos administrativos hasta el presente de expansión académica. "En el instituto en este momento estamos transitando una forma de tener mayor complementariedad con la escuela secundaria. Estamos en una especie de proceso para integrarnos cada vez más y de esta manera, tener una oferta educativa agrícolaganadera fuerte vinculada al sector agroindustrial", explicó y remarcó la importancia de la sinergia entre los distintos niveles de enseñanza que conviven en el predio de la Escuela Granja.
Dos décadas de evolución y compromiso
La historia del IAT está marcada por la persistencia. Aunque la creación formal data de 2004, fue en 2005 cuando se designó al primer equipo directivo liderado por Guillermo Martignoni. Tras un proceso de concursos docentes, las clases iniciaron efectivamente en marzo de 2006, fecha que la institución adoptó como su verdadero punto de partida. En aquel entonces, la oferta se limitaba a dos carreras: la Tecnicatura Superior en Promoción y Desarrollo en Emprendimientos Agropecuarios y la Tecnicatura Superior en Industrias Agroalimentarias.
Con el paso de los años, el diseño curricular se fue adaptando a las demandas de un sector productivo en constante transformación. La carrera de agroalimentos mutó hace dos años hacia la Tecnicatura Superior en Alimentos, buscando una actualización acorde a la dinámica actual. A esta oferta se sumaron hitos recientes: en 2023 se abrió la Tecnicatura Superior en Agroecología y, el año pasado, la de Técnico Superior en Biotecnología. "De esta manera tenemos las cuatro ofertas en este momento que marcan el crecimiento que tiene el instituto en el aspecto académico a lo largo de estos 20 años", destacó Álvaro Cobo.
Actualmente, el IAT cuenta con una matrícula de 145 estudiantes, una cifra significativa que refleja el interés por las ciencias agrarias. Según detalló el director, la carrera más elegida sigue siendo la de Promoción y Desarrollo de Emprendimientos Agropecuarios, aunque Biotecnología ha mostrado un crecimiento exponencial en el último ciclo lectivo. Este interés no es solo local; el IAT se ha convertido en un polo de atracción para jóvenes de toda la zona de influencia de Tandil.
Un polo regional con fuerte arraigo
Uno de los datos más reveladores de la composición del alumnado es su procedencia. La mayoría de los estudiantes no son oriundos de Tandil, sino que llegan desde localidades como Gonzales Chaves, Rauch, Ayacucho, General Madariaga, Las Flores, Laprida y Benito Juárez. También se registra presencia de alumnos de Juan N. Fernández, de la zona de Barker y Gardey. Esta diversidad geográfica ha impulsado la revitalización de la residencia propia del instituto, que hoy alberga a 11 residentes que conviven en el predio, recuperando una tradición cultivada por la Escuela Granja.
Respecto a la inserción laboral, Álvaro Cobo señaló que la demanda es tan alta que, en ocasiones, se convierte en un desafío para la terminalidad educativa. Muchos alumnos son tentados por el mercado laboral antes de finalizar sus tres años de estudio.
En tanto, al evaluar la inserción laboral de los graduados, expuso que "muchos chicos vuelven a trabajar en los emprendimientos familiares con nuevas ideas, con nuevas formas de poder pensar la producción. Esta interseccionalidad entre las generaciones permite que se entramen muy bien en las producciones familiares", explicó el director. Asimismo, empresas del sector demandan permanentemente perfiles para desempeñarse como encargados de campo o técnicos en plantas agroalimentarias.
Infraestructura de vanguardia
A diferencia de lo que podría suponerse de una institución de gestión estatal provincial, el IAT cuenta con instalaciones de primer nivel. Esto fue posible gracias a la gestión de préstamos no reembolsables destinados a la educación superior técnica no universitaria, que permitieron la construcción de los módulos uno y dos, además de laboratorios de productos terminados y una panadería modelo. La aparatología disponible es, en algunos casos, única en la ciudad, lo que permite a los alumnos realizar prácticas con tecnología que luego encontrarán en las empresas más avanzadas del sector.
Estas instalaciones son compartidas con la Escuela Granja, reforzando la idea de una comunidad educativa unificada que aprovecha las 290 hectáreas del predio para la experimentación en áreas agrícolas, ganaderas y de agroecología. La vinculación con el sector privado también es clave; por ejemplo, actualmente, el IAT articula con el Municipio y empresas como Rural Ceres para ofrecer capacitaciones en tractorismo de última generación, acortando la brecha tecnológica entre la formación académica y la realidad del campo.
El sueño de la unidad integrada
El horizonte del IAT está puesto en la consolidación de un proyecto educativo que trascienda las divisiones administrativas. El anhelo de la conducción actual es formalizar un circuito que abarque desde la educación secundaria hasta la formación profesional de alta calidad. En este sentido, Álvaro Cobo fue enfático al expresar la visión a largo plazo de la institución.
"Nuestro anhelo, y hacemos mucha fuerza para que esto suceda, es que al fin y al cabo se pueda constituir una unidad integrada, en la cual no solamente esté la escuela secundaria, que esté el Instituto Agotecnológico, sino que también haya un centro de educación agraria, centro de capacitación con una formación de alta calidad y de esa manera, tener todo un circuito armado de una oferta de educativa tanto en la educación formal como en esa educación que es tan necesaria que tiene que ver con la capacitación y la formación de personas vinculadas claramente a los distintos elementos que tiene el mundo agrícola ganadero", expresó.
Esta visión de integralidad busca potenciar el sentido de pertenencia. Aunque actualmente solo un pequeño porcentaje de los egresados de la Escuela Granja continúa sus estudios en el IAT, el director destacó que quienes lo hacen aportan una identidad y un amor por la institución que contagia al resto de sus compañeros. El objetivo es que el crecimiento de un nivel beneficie directamente al otro, entendiendo que ambos forman parte de un mismo ecosistema productivo y social.
Homenaje a los pioneros
El acto no fue solo una mirada hacia el futuro, sino también un reconocimiento necesario a quienes forjaron los cimientos del instituto. Se destacó la figura de Guillermo Martignoni, quien lideró el proceso fundacional y generó lazos indestructibles con la comunidad tandilense. La actual gestión se ha propuesto retomar y fortalecer esos vínculos institucionales que son el motor del crecimiento de la matrícula y la oferta académica.
La celebración incluiyó presentaciones audiovisuales que mostraron la transformación edilicia y productiva de las casi 300 hectáreas que conforman el predio. Será un momento para el reencuentro entre antiguos alumnos, docentes jubilados y miembros de las cooperadoras que, con su esfuerzo, han sostenido la estructura del instituto a lo largo de estas dos décadas. “A nosotros este aniversario nos encuentra en una etapa de crecimiento, de consolidar el trabajo que otras personas estuvieron transitando por 20 años", concluyó Álvaro Cobo.