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El jardín El Ángel de la Bicicleta cerró sus puertas y con una fiesta intentaron sobrellevar tanto dolor

Participaron las maestras, la directora y las familias junto a los pequeños, y ahora serán trasladados a otros establecimientos educativos. El jardín debió concluir sus actividades debido a que el Gobierno provincial nunca mandó el subsidio para su funcionamiento y ahora el IPS reclama una deuda de cargas sociales de sueldos que jamás existieron, porque todo el personal trabajaba ad honorem. Así fue que la desidia estatal dejó a los chicos sin su jardín de infantes.

Rody Becchi

Ayer por la mañana se llevó a cabo una fiesta a modo de cierre del jardín El Ángel de la Bicicleta, con la intención de hacer frente al gran dolor que provoca en toda la comunidad educativa el fin de una institución que se llevó adelante a pulmón y que sobrevivió durante tres años y medio gracias a la vocación y el corazón de quienes allí trabajaron buscando darle un futuro mejor a los pequeños que allí concurrían.

Las maestras y la directora trataron de disfrazar la angustia y la desazón con una fiesta que organizaron a modo de cierre porque no quisieron que los nenes vivieran esos últimos momentos juntos con tristeza, así que realizaron juegos y actividades que tiñeron de alegría tanto dolor.

Pocos después de las 10.30 las tres maestras salieron de los salones con los alumnos, todos ellos disfrazados. Una vez en el salón principal, hicieron una ronda a la que se sumaron algunos padres, hermanos y abuelos que participaron de esa última jornada. Luego de cantar una canción todos juntos en ronda, proyectaron un video con fotos que reflejaron la historia del jardín que comenzó a funcionar en 2016 y que ayer lamentablemente debió cerrar sus puertas debido al desinterés y la desidia del Gobierno provincial.

Nazarena Rodríguez, la directora del establecimiento, intentó transmitir un clima festivo a los pequeños en todo momento para que ellos no se pusieran mal y pudieran recordar ese último día con alegría. No obstante, hubo instantes en los que fue muy difícil contener las lágrimas. Era inevitable. Tanto esfuerzo, tanta vocación, tanto amor puesto en ese proyecto que buscaba un fin tan noble como educar a pequeños provenientes de familias de bajos recursos, se vio frustrado por la falta de interés de las autoridades.

Tampoco pudieron contener la emoción  las familias presentes, mientras que los más chiquitos, sin tener completa noción de lo que estaba sucediendo, disfrutaron de los juegos, los malabaristas y las distintas propuestas que las maestras prepararon para ellos.

Al finalizar la jornada, las docentes y la directora despidieron a los pequeños y sus papás con un sabor amargo. Con profunda angustia, cerraron la puerta de ese edificio que fue creado para que funcionara el jardín y de ese modo dejaron atrás un sueño. En el fondo del corazón de cada una de ellas, quedó la esperanza de que en algún momento algún gobernante se preocupe por los chicos que menos tienen y las puertas del flamante jardín vuelvan a abrirse.

“Para ellos éste era su jardín”

Hay que recordar que se llegó a esta situación porque la Provincia nunca mandó la subvención necesaria para el pago de los sueldos de las tres maestras y la directora de la institución. Pero además el problema se agravó en los últimos meses porque el IPS reclamó una deuda correspondiente a cargas sociales. El problema es que en la institución todos trabajaron ad honorem justamente porque la Provincia nunca mandó el subsidio. Y por tal razón no se hicieron los aportes de cargas sociales.

El referente de Granja Los Pibes Walter Fernández explicó que “el nuestro no es un jardín en el que se cobra matrícula, es un jardín para los pibes nuestros, para el más humilde de la ciudad. Quisimos hacer el jardín justamente para eso, para que los pibes más pobres tengan un lindo jardín cerca de la Granja pero no se pudo lograr”.

“El IPS presume pago de sueldos, porque en educación no se permite ni voluntariado ni ad honorem, entonces ellos presumen que pagamos sueldos y no hicimos los aportes de las cargas sociales, por lo tanto hoy debemos cerca de un millón de pesos. Son cosas burocráticas que no se entienden, porque nosotros no pagamos sueldos porque no nos llega la subvención, y a su vez no cobramos matrícula para poder pagarle a los maestros”, expuso.

Ante este panorama, entraron en un círculo del cual les fue imposible salir porque el jardín este año no fue habilitado por la existencia de esa deuda del IPS, razón por la cual no pueden seguir tramitando la subvención.

“Es una cosa de locos porque hacen falta jardines. Además ni existen jardines con estas características, dedicado a los pibes más pobres de la ciudad y que sean privados. Todos los privados son con cobro de matrícula. No quiero dar nombres pero reciben matrículas caras y sin embargo reciben la subvención de Provincia”, lamentó.

Adelantó que por el momento el edificio va a quedar cerrado pero aseguró que “este espacio va a seguir siendo el jardín hasta que se agote todo. Ahora los miembros de la comisión van a empezar a viajar a La Plata para ver al director del IPS, para intentar arreglar esto. Por supuesto que nosotros no tenemos un millón de pesos para pagar la deuda, es imposible. Si nos dan una moratoria a su vez nos tienen que habilitar para poder empezar tramitar nuevamente los sueldos de las chicas”.

Los cerca de 30 niños que concurrían al jardín ya fueron ubicados en el jardín de infantes de Las Tunitas y alguno podría ser trasladado al de Cerro Leones, en caso de que los cupos no sean suficientes en el otro jardín.

“Ya están todos ubicados, pero por supuesto que para ellos éste era su jardín”, recalcó.

Terrible burocracia

En tanto, recordó que el jardín nunca tuvo número porque nunca salió la subvención. “La carpeta entro a Dipregep, y quedo ahí. A fin del año pasado nos llegó la deuda con el IPS. Los primeros años el jardín estaba habilitado, sin cobro, sin número pero estaba habilitado.  De acá egresaron pibes, y salieron con certificado oficial, pero este año no estaba habilitado, lo cual era un riesgo, si llegaba a pasar algo el seguro no cubre, era una situación totalmente irregular pero tiene que ver con la burocracia terrible de este país”, cuestionó.

Y lamentó que los funcionarios provinciales no hayan tenido un minuto en más de tres años para leer la carpeta porque si la hubieran leído “se hubieran enterado de que es un jardín privado que no cobra matrícula porque es para los pibes más pobres de la ciudad, entonces no se puede medir a todos con la misma vara”.

 

“Yo creo que en algún momento el jardín se va a volver a abrir”

Por otra parte, Fernández lamentó que “el Presidente prometió 3 mil jardines, acá hay uno hecho de 3 mil metros cubiertos y se va a cerrar con todo lo que eso significa. Es un jardín que tranquilamente puede funcionar a la mañana, a la tarde, que puede albergar cien pibes. Muchas familias vinieron a anotar a los chicos a principio de año y les dijimos que no porque no sabíamos que iba a pasar”.

“El Municipio estuvo cerca. Nos apoyó el jefe de Gabinete Julio Elichiribehety y la secretaria de Desarrollo Social Alejandra Marcieri estuvieron con la comisión reunidos montones de veces buscando la vuelta. De hecho sacaron un subsidio como para darle un paliativo a las chicas que ahora están”, resaltó.

Por otra parte, contó que ahora también se están enfrentando a dos juicios laborales de dos maestras que estuvieron un año y medio trabajando en la institución. “Ellas sabían cómo era la situación. Pagar un juicio laboral es sacarle la comida de la boca a los pibes que vienen acá, porque acá las cosas se autofinancian. Duele porque todos sabían que hasta que no llegara la subvención nadie iba a cobrar. Trabajaron ad honorem, cuando podíamos le dábamos un viático”, admitió.

Y resaltó la labor de la directora de la escuela que “está acá desde antes de empezar a trabajar poniendo el hombro y es más ella hubiera seguido con el jardín porque lo siente de ella, lo vio nacer, lo hubiera sostenido a cualquier precio, pero no se pudo”.

“Yo creo que lo vamos a recuperar, en algún momento el jardín se va a volver a abrir. El cartel no lo vamos a sacar, una porque Pocho (Lepratti, en honor a quien el jardín lleva su nombre) era mi amigo, lo último que vamos a bajar es el cartel”, finalizó sin poder contener las lágrimas.

Nota proporcionada por :

  • ElEcodeTandil

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