El lugar de las reducciones
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Un sitio curioso y no demasiado conocido del Cementerio Municipal es el área donde se realizan las reducciones. No aparece en los recorridos habituales ni forma parte de la visita de quienes llegan a dejar flores o a saludar a sus muertos. Está ahí, pero queda fuera de la vista.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailSe accede caminando hacia la derecha del peristilo, la entrada principal del cementerio, incluso más allá del sector por donde ingresan los autos hacia las bóvedas y sepulcros tradicionales. Allí, primero, aparece un galpón grande. Es el espacio donde los trabajadores guardan herramientas y, según comentan, también algunos ataúdes recuperados que pueden reutilizarse para personas con escasos recursos.
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Detrás de ese sector se abre un camposanto distinto. No hay grandes monumentos ni mármoles trabajados. Todo está a ras del suelo. Algunas placas, muchas de ellas sencillas y colocadas de manera provisoria junto a una cruz, marcan el lugar donde descansan cuerpos que todavía atraviesan el proceso natural del tiempo.
Las reducciones, explican quienes conocen el funcionamiento del cementerio, son una etapa posterior a la sepultura tradicional. Allí permanecen los restos durante varios años hasta que el proceso natural permite que queden solamente los huesos. Recién entonces pueden trasladarse a urnas más pequeñas o a un osario, según la decisión de los familiares.
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Es un espacio silencioso, funcional, casi invisible para el visitante común. Al fondo, se acumulan restos de materiales y desechos propios del movimiento cotidiano del cementerio, una especie de patio trasero que recuerda que incluso los lugares dedicados a la memoria tienen zonas de trabajo que no suelen mostrarse.
No es un sitio pensado para el recorrido público. Más bien parece una parte oculta del engranaje que permite que el cementerio siga funcionando, lejos de la mirada de quienes solo conocen la superficie del lugar.
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Quizás por eso llama la atención: porque allí el cementerio deja de ser monumento y se muestra tal cual es, un espacio donde el tiempo sigue trabajando incluso cuando nadie lo ve.