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AGROQUÍMICOS

El Municipio cedió un terreno para avanzar en la concreción del Centro de Acopio Transitorio

Múltiples entidades ligadas a la producción agropecuaria y la fabricación de agroquímicos suscribieron un acuerdo con el Estado municipal para concretar el Centro de Acopio Transitorio de envases vacíos de fitosanitarios. La legislación vigente obliga a gestionar el correcto descarte de los recipientes por su nivel de toxicidad e impacto en el ambiente.

El Eco

Luego de varios meses de trabajo, se concretó la firma de la carta de intención para avanzar con el delineado del Centro de Acopio Transitorio (CAT) de envases vacíos de fitosanitarios, según marca La ley 27.279  y su Decreto reglamentario 134/18.

La comuna puso a consideración de la Fundación Campo Limpio la cesión en comodato por diez años de una fracción de terreno ubicada en el Área Parque Industrial del partido de Tandil, con una superficie total de 6.176 metros cuadrados. La fundación deberá gestionar ante el Organismo Provincial para el Desarrollo Sostenible (OPDS) la aptitud del terreno y presupuestar la construcción, para finalmente firmar el comodato y levantar la infraestructura, tareas que, se estima, estarán terminadas para el próximo año.

El documento fue firmado por el intendente Miguel Lunghi; el secretario de Desarrollo Económico Local, Raúl Moyano; el  director de Asuntos Agropecuarios de la comuna, Ignacio Diribarne; Ernesto Ambrosetti de la Fundación Campo Limpio, y representantes del Ministerio de Agroindustria de la Provincia de Buenos Aires, de la Cámara Empresaria de Tandil (CET), la Mesa de Escuelas Rurales de Tandil, la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid), la Cámara Agroindustrial de Tandil (CAIT), el Colegio de Ingenieros Agrónomos y Forestales de Buenos Aires (Ciafba Región Sudeste), la Federación Agraria Argentina, el Círculo de Ingenieros Agrónomos de Tandil (CIAT), el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), la Sociedad Rural de Tandil, la Asociación de Productores Lácteos, la Cuenca Mar y Sierra, la Cámara Provincial de Expendedores de Agroquímicos, la Cooperativa Agrícola y Ganadera Tandil y Vela Ltda. y el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI).

Ambrosetti, director ejecutivo de Campo Limpio –entidad integrada por empresas que conforman la Cámara de Sanidad Agropecuaria y Fertilizantes (Casafe) y la Cámara de la Industria de Fertilizantes y Agroquímicos (Ciafa)- , especificó que “la idea es trabajar en conjunto en la determinación de un terreno, la construcción del centro de acopio, y en la operatividad que se requiere para la recolección, manipulación de los envases, y la concientización y capacitación de los productores para cumplir con lo que establece la ley, que es el triple lavado a presión, perforarlos y llevarlos al centro de acopio más cercano”.

Trazabilidad de los envases 

Fanny Martens, ingeniera agrónoma del INTA y miembro del Círculo de Ingenieros Agrónomos de Tandil, en diálogo con El Eco de Tandil recalcó que lo interesante de la iniciativa es que contempló a todos los actores involucrados en la problemática para arribar a una solución y cumplir con lo dispuesto en la normativa vigente.

La especialista explicó que debe resolverse aún la trazabilidad de los envases, para que se puedan identificar desde que salen de su fabricación o importación hasta el CAT y seguirlos a través de códigos. Dicho seguimiento está instalado en los productos de banda roja, que son los más tóxicos, y el glifosato, pero resta trazar los demás productos. “Es muy importante para garantizar que se junta lo que se vende. El sistema está siendo elaborado por Senasa y los fabricantes”, destacó.

La situación actual 

Martens detalló que desde 2002 trabaja junto a un grupo en el descarte de los recipientes, pero que un porcentaje muy alto que se va a la informalidad. Por otro lado, se puede acceder a un sistema homologado como el Centro de Acopio localizado en Benito Juárez, el más cercano habilitado para tales fines.

“Trabajamos con distintas empresas porque no los puede llevar cualquiera, tienen que tener  aprobadas una serie de tecnologías para manipular esos envases. En 2008 hicimos un ensayo para avalar esta técnica, no hay muchas compañías en el país que lo hagan. Con las legislaciones anteriores los envases no podían pasar de una provincia a otra, lo que obligaba a resolverlo en la zona, pero la nueva normativa es mejor y el CAT en Tandil es un gran avance”, señaló.

Reciclado del plástico 

Si bien los recipientes de agroquímicos se tienen que fabricar con plástico nuevo, el material descartado puede aprovecharse para fabricar diversos productos que deben estar aprobados por la Anmat y las dependencias ministeriales competentes.

De este modo, se impulsa una economía circular en la recuperación de los envases y su reciclado con la posibilidad de hacer productos con valor agregado, como reductores de velocidad, postes, varillas, cañería de cloacas, cañería para llevar fibra óptica o incluso brindar mayor durabilidad a las rutas. Martens hizo la salvedad de que ese material reciclado no puede usarse para elaborar insumos que ingresen a los hogares o estén cerca de cursos de agua.

Modelos productivos 

La ingeniera, que desarrolla diversas líneas de trabajo en el INTA y el CIAT, expuso que están avanzando de a poco en un proyecto para controlar, monitorear y modificar modelos productivos para la zona periurbana, las escuelas y los bordes de los arroyos.

“Realizaremos una jornada de producción responsable liderada por el Círculo en la que se hablará de este tema, se presentan sistemas, se debate, se escuchan propuestas. Nos permite discutir la aplicación de los sistemas en nuestra zona, en un relieve tan quebrado, con producciones mezcladas dentro de la producción primaria”, aseveró.

A título personal, expresó que en Tandil, por su historia y características, a la larga se va a tender –en el área perirubana- a una agroecología natural, sin el uso de fitosanitarios.

En este sentido, contó que se reformuló el Código Alimentario Argentino y que todas las frutas que se comercialicen a partir de enero de 2020 tienen que acreditar buenas prácticas agrícolas. En 2021 lo mismo comenzará a regir para las hortalizas. Martens y otros cinco colegas suyos se capacitaron en el tema para poder difundir la temática e informar a los productores del distrito.

“Esto tiene una influencia altísima en cómo se manejan los agroquímicos, cuáles se aplican, cómo, dónde. Vamos a empezar con los productores agroecológicos de la agricultura familiar, después los tradicionales y finalmente los paperos”, concluyó.

Nota proporcionada por :

  • ElEcodeTandil

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