El Oído agudo
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INDIGNACIÓN EN EL DIA DE LA INDUSTRIA
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Los festejos por el Día de la Industria no cayeron del todo bien entre los dueños de algunas pymes locales. Son tiempos muy complejos, donde se suman los tarifazos, con la contracción de la demanda y las últimas devaluaciones.
En Tandil, sorprendió un mensaje de Andrea Almenta, quien conduce una pyme que fabrica muebles y es dirigente del espacio Mujeres Empresarias de la CET. Ya entrada la noche del martes 4 de septiembre, se preguntó: “¿Qué estoy pensando?, me dice Facebook” y contestó que “estoy pensando que después de una jornada laboral agotadora, haciendo malabares con el equipo de trabajo para poder cumplir con el pago de salarios, porque si algo les puedo asegurar es que los trabajadores ‘jamás pueden ser la variable de ajuste’. Veo imágenes de políticos, funcionarios y gremialistas empresarios (que gran parte no tiene empresas) festejando el Día de la Industria”.
Andrea Almenta cuestionó “¿Con qué derecho festejan estos ‘tipos’ algo que no les pertenece? ¿Algo por lo que no trabajan? ¿Algo que no defienden? En un país donde no hay una política de estado que favorezca la industria nacional, la incentive, la cuide y la fortalezca”.
Para finalizar su contundente posteo, advirtió: “No, señores, no tienen derecho y mucho menos vergüenza de hacer semejantes fiestas y festejos, cuando no saben lo que se siente tener una industria hoy en Argentina”.
ESTUDIANTES DIVIDIDOS
Más allá de los discursos que se escucharon en las asambleas por la toma del Campus y los mensajes que propenden a la unidad de los estudiantes, las diferencias entre las facultades existen y están bien marcadas.
En el primer día de la toma, un numeroso grupo de alumnos de Veterinarias se sumó al debate para pedir que levantaran la ocupación. Estaban molestos porque no habían podido rendir un examen en el que invirtieron mucho tiempo de estudio. Sin embargo, sus compañeros de Humanas y de Teatro les enrostraron que se habían acercado a participar por la medida de fuerza, ya que las asambleas en defensa de la educación pública comenzaron en mayo pero nunca antes los habían visto en ese ámbito.
A Veterinarias se sumaron las autoridades de Económicas, que en un duro comunicado denunciaron que la toma fue en detrimento de otros derechos constitucionales, como a trabajar y estudiar. También se escucharon quejas de graduados y docentes de Exactas, que no pudieron trabajar en sus proyectos, como les ocurrió a investigadores de todas las unidades académicas.
Estudiantes que no estaban de acuerdo con la toma sacaron a relucir que la acción la decidieron con 160 votos en una asamblea a la que asistieron 200 personas. También renegaron porque, en fecha de mesas de finales, no se enteraron de la convocatoria -por falta de difusión- para poder expresar sus opiniones.
En el caso de Exactas, criticaron que no pudieron rendir exámenes para cumplir con los requisitos que tienen algunas becas o las materias libres que les permiten no atrasarse en las cursadas, lo que luego implica pagar un año más de alquiler y otros costos de vida.
Por esos motivos, algunas voces que votaron a favor de levantar la toma les sugirieron a sus compañeros “más politizados” que -si la idea es que se enteren los medios- corten Pinto e Yrigoyen o San Martín e Yrigoyen, donde hay más tránsito que en el Campus.
Más allá de esa idea, lo bueno sería que Tandil no copie las malas ideas de Buenos Aires, porque bien dicen que los derechos de uno terminan donde empiezan los de los demás. Y ya la semana anterior hubo cortes que provocaron – no sin razón – el enojo de quienes necesitaban pasar por allí.
ENTRE DOS FUEGOS
Llegó hasta este Oído, el malestar de algunos estudiantes por la reacción que tuvo el secretario general de Adunce en la asamblea donde los alumnos de la Unicen decidieron continuar con la medida de fuerza que frenó las actividades en el Campus. En pleno debate interclaustros, Martín Rosso se enojó porque los estudiantes decidieron en soledad la continuidad de la toma, minutos antes de abrir la asamblea a todos los sectores.
Con fuertes gritos, el secretario del gremio docente interpeló a un alumno que estaba a favor de mantener la medida de fuerza que logró movilizar a gran parte de la comunidad universitaria que, hasta entonces, se había mantenido ajena al debate por los recortes presupuestarios.
Es que Rosso, que el primer día apoyó al grupo que se organizó para tomar el Campus, estaba en pleno proceso de consultar a sus bases la opinión acerca de la oferta salarial del 24 por ciento que realizó el Gobierno. En ese contexto, el plan de lucha de los estudiantes, contundente y con gran convocatoria, lo dejó debilitado frente a sus pares de la Mesa Intersindical que reúne a los gremios con mayor poder de movilización de la ciudad.
UN GRAN CAMBIO PARA EL ELECTORADO
Finalmente, el Concejo Deliberante aprobó el proyecto de resolución para impulsar la implementación de los circuitos electorales. El tema, trascendental para la ciudad, no tuvo la atención que merecía debido al debate que generó la Banca 21 y el pedido de apoyo para acompañar los reclamos del sector universitario.
En resumen, los circuitos electorales permitirán a los ciudadanos ejercer su derecho a elegir en el centro de votación más cercano a su domicilio, de acuerdo a doce zonas delimitadas. Para establecer las divisiones se tuvieron en cuenta las barreras que presenta el ejido urbano.
Sin embargo, al momento de la votación surgió una observación interesante: si se implementa en 2019, deberán hacer una gran campaña para impulsar el cambio de domicilio en el documento porque son muchas las personas que residen en un lugar distinto al que figura en su DNI.
Otro punto a tener en cuenta es que la gran cantidad de personas que alquila y que se muda seguido, no suele realizar el trámite en el Registro Civil debido a que insume tiempo. A todos ellos, salvo que mantengan la zona donde habitan, tampoco los beneficiará la nueva medida que busca estimular la participación de la ciudadanía en los comicios.
JUBILACIONES EN EL PODER JUDICIAL
A la falta de infraestructura y escaso recurso humano, al Poder Judicial local se le suman bajas sensibles que hacen a la carga laboral de los que siguen en carrera.
A la compleja situación que padecen las defensorías oficiales tras la jubilación de Carlos Kolbl, quedando a cargo las dos dependencias con el único abogado Diego Araujo y sendos equipos (quedó trunco aún el nombramiento de un nuevo defensor tras la renuncia del candidato José Yotti), devino la jubilación también de la hasta ayer jueza de Garantías del Fuero de Responsabilidad Penal Juvenil y otrora jueza de Menores Mabel Berkunsky.
Frente a la contingencia y sin visos de una nueva designación que ocupe dicho cargo, subrogan interinamente los jueces de Garantías de la justicia de mayores, doctores José Alberto Moragas y Stella Maris Aracil.
TANDILENSE TERNADO PARA
LA CAMARA DE APELACIONES
A propósito de novedades judiciales, el actual juez del Tribunal Oral Criminal 1 Gustavo Agustín Echeverría fue confirmado en la terna de magistrados de la cual saldrá el nuevo integrante del tribunal de alzada de Azul, más precisamente la Cámara de Apelaciones.
El tandilense, de reconocida trayectoria, “compite” con una colega de Olavarría, Cecilia Desiata, que actualmente se desempeña como jueza Correccional y con el juez Carlos Pagliere hijo (foto) de Azul.
Quien resulte elegido por la gobernadora María Eugenia Vidal más el visto bueno del Senado, se convertirá en el sucesor del tandilense José Luis Piñeiro, quien también se acogió a la jubilación tras desempeñarse en el máximo tribunal departamental con sede en el tercer piso del Palacio de Justicia de la vecina localidad.
Actualmente la Cámara de Apelación y Garantías en lo Penal del Departamento Judicial Azul sólo cuenta con un integrante: Damián Cini, ya que en mayo pasado también se había jubilado el juez Eduardo Uhalde, por lo que ese cargo que ocupaba es otro de los que todavía está vacante, aunque en ese caso todavía ni siquiera hay una terna conformada para designar a su reemplazante.
Como se indicó, Echeverría cuenta con una vasta trayectoria, con una antigüedad en el Poder Judicial de la Nación y de la Provincia de Buenos Aires de 33 años.
Se desempeñó desde 1984 hasta julio de 1993 en el Poder Judicial de la Nación para luego pasar a la Justicia provincial hasta la fecha, desde el 2009 como integrante del TOC 1.
En su currículum se destaca como abogado y procurador de la Universidad Nacional de Buenos Aires. Entre septiembre de 1993 y septiembre de 1998 fue secretario de la Fiscalía 2 local, hasta ser designado fiscal a cargo de la UFI 3 hasta abril de 2009, tiempo en que también fue fiscal de juicio.
Entre fines del 99 y junio de 2000, por caso, se lo recuerda por su desempeño como fiscal en el denominado “Juicio de los Doce Apóstoles”, juicio por Video-conferencia, originado en los hechos acaecidos en el Motín de Sierra Chica en la Semana Santa del año 1996.
En el 2008 también estuvo dos veces ternado por el Consejo de la Magistratura de la Provincia de Buenos Aires para cubrir una vacante de Juez de Cámara de Apelación y Garantías en lo Penal de Departamento Judicial Azul.
DIVISIÓN EN EL BARRIO
Allá por el mes de mayo, harto de los ruidos de la aceleración y las contraexplosiones de los escapes de las motos, Horacio Morrone se quejaba en El Eco. Y lo hacía, naturalmente, con el apoyo implícito de todos los vecinos que moran en cercanías de la portada del Parque Independencia.
Por entonces, solicitaba que los concejales tomasen cartas en el asunto.
Pasados tres meses y medio, nada ha cambiado.
Los reductores instalados en la diagonal de ninguna manera logran amedrentar a los motociclistas que hasta los toman ya como un obstáculo más para sus intrépidas piruetas, willys y cortes.
Lo que en realidad producen esos reductores al provocar un efecto de golpe seco, es dañar los amortiguadores de los autos de quienes viven en la zona y que tienen que transitar diariamente por esa arteria.
Sin embargo, ha llegado a este Oído que ahora el malestar ya no es solo con las motos y con las autoridades que no pueden solucionar el inconveniente de ruidos molestos, sino entre los propios vecinos. Parece que las aguas están divididas entre los frentistas que pretenden que se coloquen también reductores en la calle Echeverría (porque por ahí “pegan la vuelta los motociclistas”), y entre otros que no quieren que sus autos sufran más daños con el golpeteo permanente al pasar por encima de ellos.
La división menos pensada en una causa común.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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