Emotivo festejo por los 20 años del Museo del Juguete
La institución celebró su vigésimo aniversario con un reconocimiento a su creadora, Ilda Canelas.
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La conmemoración representó un hito cargado de nostalgia y proyecciones para la comunidad. En una jornada donde la magia de la infancia fue la protagonista, Gabriela Pastor compartió con El Eco sus sensaciones sobre este aniversario tan especial.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailCon una mezcla de nerviosismo y orgullo, la referente destacó el compromiso de un equipo que trabajó de manera ininterrumpida para mantener vivo un espacio que trasciende lo material para transformarse en un reservorio de memorias afectivas. Pastor, quien se integró a la comisión hace cuatro años, remarcó que llegar a este número implicó movilizar una gran cantidad de emociones y recuerdos.
Según expresó, la organización del evento fue un proceso cuidadoso en el que se buscó no olvidar a ninguna de las personas que, de forma desinteresada, colaboraron con la institución desde sus inicios. En la actualidad, el museo cuenta con 100 socios y un grupo de voluntarios que realizan tareas de mantenimiento, limpieza y cuidado de los objetos con una dedicación absoluta, trabajando ad honorem incluso durante los fines de semana.
Durante el acto se vivió un momento emotivo con el reconocimiento a la trayectoria de Canelas, la visionaria que hace dos décadas inició este camino. Pastor relató cómo aquel sueño comenzó con la convocatoria de compañeras, amigas y maestras jardineras bajo una premisa clara: rescatar la magia del juego y evitar que se perdiera la historia de los juguetes.
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Como muestra de gratitud, se descubrió una placa en el emblemático vagón ferroviario nombrando el espacio con el nombre Canelas, en honor a su labor pionera de recolectar historias de vida y juegos cuando el museo aún no tenía un techo y las piezas se resguardaban en las casas de los propios integrantes de la comisión. “Por su propuesta en el 2006, su tarea realizada estos 20 años y la admiración de cada visitante que al ver las vitrinas vuelven a su propia infancia”, comunicaron desde el Museo.
El acto tuvo la participación destacada de la Banda Municipal, cuyos integrantes interpretaron una lista de temas acorde al evento. Sonaron canciones de Toy Story y La Pantera Rosa, entre otros. Antes de realizar una merienda con café, té y opciones varias para acompañar, los músicos hicieron cantar a todos los presentes el Feliz Cumpleaños para festejar el vigésimo aniversario de la institución.
Del sueño en casas al vagón ferroviario
La trayectoria del Museo del Juguete estuvo marcada por la itinerancia y la búsqueda constante de un lugar de pertenencia. En sus primeros años, la colección creció gracias al aporte de vecinos que confiaron sus tesoros más preciados a las organizadoras. Antes de establecerse en su ubicación actual, la propuesta circuló por jardines, escuelas y espacios culturales como El Hormiguero, donde apenas podían exhibirse un puñado de vitrinas. La articulación con la Unicen también fue un pilar fundamental para dar visibilidad a la iniciativa en sus etapas formativas.
Hace diez años, la institución logró dar un paso fundamental al obtener el vagón que hoy funciona como sede en la avenida Del Valle al 800. Pastor recordó que el estado original de la unidad era crítico, ya que se encontraba destruido y con secuelas de un incendio. Sin embargo, el esfuerzo físico y material de una gran cantidad de personas permitió restaurarlo para convertirlo en el acogedor espacio que es hoy. A pesar de los logros, la capacidad del vagón resultó limitada frente a la magnitud del patrimonio acumulado.
Una buena parte de la colección no se encuentra a la vista del público, sino que permanece en un depósito, debidamente clasificada y datada. Cada objeto cuenta con una ficha que detalla quién lo donó, cómo y dónde se jugaba con él, lo que le otorga un valor sentimental invaluable. Para paliar la falta de espacio, la comisión decidió rotar los juguetes en exhibición cada tres o cuatro meses, permitiendo que la muestra se mantenga dinámica. “Cada uno de estos objetos tiene una historia de vida y de juego que es invalorable”, indicó la flamante presidenta.
El anhelo de una sede más grande
Al mirar hacia el futuro, el principal sueño de la nueva gestión encabezada por Pastor es la obtención de un espacio físico más amplio. La presidenta explicó que contar con una casa permitiría no solo exhibir la totalidad de los objetos, sino también ampliar el abanico de actividades pedagógicas y recreativas. Actualmente, debido a las dimensiones del vagón, las visitas guiadas de instituciones educativas deben limitarse a grupos pequeños, generalmente de una sola sala de jardín de infantes a la vez.
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El sueño de la casa habilitaría la posibilidad de extender los horarios de funcionamiento, que hoy se restringen a los sábados de 15.30 a 17.30 en invierno y de 17 a 19 durante el verano. Una sede de mayores dimensiones facilitaría la organización de talleres de confección de juguetes, jornadas de barrileteadas y funciones de títeres con mayor frecuencia. Según Pastor, hay mucho trabajo de inventariado y catalogación que actualmente las integrantes de la comisión deben realizar en sus propios hogares por la falta de un área administrativa y técnica en el museo.
Finalmente, la presidenta subrayó que el museo no es solo una muestra estática de objetos antiguos, sino un puente generacional que necesita mayor visibilidad. Con el apoyo de la Municipalidad de Tandil y el acompañamiento constante del intendente Lunghi, la comisión se propone seguir trabajando para que el Museo del Juguete continúe siendo un lugar donde los adultos se reencuentren con su pasado y los niños descubran la historia a través del juego. La meta es que la institución siga creciendo hasta que pueda albergar cada una de las historias que los vecinos de la ciudad han decidido legar al futuro.