Entrevista a Darío Méndez, presidente del PJ: “Hay que construir la mayor unidad posible para ganar la intendencia”
Entrevista a Darío Méndez, presidente del Partido Justicialista de Tandil.
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Si bien en otros distritos habrá internas, en el justicialismo de la ciudad se conformó una lista de unidad, y Darío Méndez ocupará la presidencia del partido a nivel local. El exconcejal recibió a El Eco de Tandil y brindó una extensa entrevista en la que se refirió al presente político, al ciclo lunghista y al lugar de La Libertad Avanza, pero sobre todo al futuro del peronismo.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailCon la carpeta de “Propuestas para Tandil” en el escritorio (la plataforma de campaña del espacio de Rogelio Iparraguirre), Méndez planteó la necesidad de “dejar de ser un partido de rosca”, para enfocarse en dos aspectos. El primero, “construir el mayor grado de unidad posible pensando en ganar la intendencia”. El segundo, discutir el modelo de ciudad, y en particular “recuperar el orden de lo público”.
En los últimos días, en la sede partidaria de calle Pinto estuvieron no solo “ordenando la política” sino también el archivo del lugar. Entre otras cosas, encontraron una fotografía que el entrevistado compartió con El Eco, y que puede pensarse como la proyección del peronismo de cara a las próximas elecciones: se trata de una imagen del exIntendente Gino Pizzorno, frente a la Municipalidad, junto a una caravana de vecinos que se acercó a celebrar su triunfo. En dos años puede pasar mucho, sobre todo en Argentina, pero el 2027 está cada vez más cerca.
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Unidad para la intendencia
-La noticia ya se anunció en la semana, hubo lista de unidad y estará al frente del Partido Justicialista. Entonces la pregunta es ¿Cuál es en adelante el desafío del peronismo de Tandil?
-Darío Méndez: Bueno, hay varios. El primero es construir el mayor grado de unidad posible, con la mayor amplitud posible pensando en ganar la intendencia de Tandil y que eso aporte a lo provincial y a lo nacional.
Para eso se dio un primer paso muy importante que era tratar de arribar a una lista común, y no abonar a un proceso electoral que iba a desgastar a los compañeros y que a su vez nos iba a alejar cada vez más de la realidad cotidiana de la gente.
Punto uno, construir mayor grado de unidad. Se hace dialogando con compañeros y compañeras, cual sea su pensamiento, más afines o no, pero tratando siempre de poner como norte la intendencia de Tandil. Si todos de acuerdo en que queremos que el peronismo gane Tandil, creo que a partir de ahí son matices los que habrá que discutir. Matices o lugares. Quizás con algunos haya que discutir lugares, y con otros haya que discutir matices políticos.
Después dialogar con otros partidos políticos, otras expresiones políticas que no están dentro del justicialismo, pero sí dentro del campo popular, y con esa base ser capaces de dialogar con la sociedad para recuperar confianza. Venimos de un mal gobierno nacional de Alberto Fernández, y la ciudadanía en general perdió confianza con el peronismo, perdió la confianza en la capacidad resolutiva del peronismo, del ordenamiento del peronismo. Por eso hay que construir un diálogo con la sociedad.
-¿Y a nivel local?
- En el plano local hay una realidad concreta, que es el fin de un ciclo, de Lunghi y del lunghismo. Parte se da por ley, otra por edad y otra por agotamiento del ciclo político. En el 2027 confluyen estas tres cuestiones. Lo que vemos a partir de la elección del año pasado es que ya no hay mas changüí, si no no hubiera sacado 14 puntos como sacó.
Entonces, nos pone en el desafío de cómo construimos e instalamos el peronismo, el campo popular, a Rogelio Iparraguirre o a quien sea el candidato o la candidata del justicialismo. En cómo dialogar con la sociedad para construir el Tandil que viene.
Porque al paso del crecimiento que tiene la ciudad, no podemos quedarnos con lo que está. Se ha perdido el orden de lo público. Entonces, se va a abrir un proceso muy productivo, en el que primero diagnostiquemos, y después tengamos que plantear cuáles queremos que sean las soluciones. Con nuestro prisma ideológico, porque obviamente tenemos una forma de ver el mundo, el país y la ciudad, que tiene que ver con la centralidad del individuo en comunidad, de la justicia social, de sociedades más equilibradas, del desarrollo de lo público, con la mixtura entre lo público y lo privado.
-Son aspectos que en ciertos discursos públicos aparecen cuestionados…
-Está cuestionado lo público, o hay una vertiente política que va contra lo público. Por eso, a su vez, nos preguntamos cómo resignificarlo. ¿Qué significa el Estado presente? Quizás que se ponga en tela de juicio el rol del Estado tiene que ver con que ha perdido eficiencia, con la degradación de la educación pública, de la salud pública, de la seguridad, de los derechos laborales. Cristina lo ha planteado, no podemos estar pensado soluciones que se aplicaron en el ’45, el ’74 o el 2010 a problemas que son del 2026.
Y ahí también está la cuestión de si nosotros somos capaces de salir de esa rencilla política, de lo que cada uno dijo. Pasar de la política como espectáculo a la política como solución de problemas concretos. Es un desafío grande porque hoy la sociedad te plantea la vida misma en 30 segundos, en una historia de Instagram, y muchos políticos se transforman en influencers.
-Vuelvo sobre el plano local…
-Creo que la elección de 2025 abrió la posibilidad de que se discuta que hay vida más allá de Lunghi. Si hay vida después de Lunghi, vamos a tener que ponernos los pantalones largos y vamos a tener que discutir.
Si como sociedad no lo discutimos, creo que puede llegar a ser intendente de Tandil alguien que quizás no haya trabajado por Tandil, que no lo merezca, que no tenga un plan de gobierno para Tandil. Porque cuando haya que hacer una planta depuradora cloacal que salga 10 mil millones de pesos, ¿quién la va a hacer?
Con la visión del Estado de algunos, no la va a hacer ni Provincia ni Nación. ¿Y entonces? ¿Van a decirle a los ciudadanos de Tandil que hay que pagar más impuestos para construir esa planta depuradora cuando todo su discurso estuvo basado en otra cosa?
-Está hablando de La Libertad Avanza…
-Estoy hablando en concreto de La Libertad Avanza. Hay tres espacios que van a disputar la intendencia de Tandil. El radicalismo, La Libertad Avanza y el peronismo. Al radicalismo sería un error darlo por muerto. La Libertad Avanza ya tiene una potencia grande y el peronismo está en carrera a partir de que ganó las elecciones y tiene un candidato consolidado.
Pero lo que digo es que corremos el riesgo de que nos gobierne una persona que no es de Tandil, que no trabajó nada por Tandil y que tiene una visión que no es con la que creció Tandil. Siempre hubo un factor público y hubo un factor privado. No existe un Tandil disociado de lo privado, como no existe tampoco un Tandil disociado de lo público, sería un grave error.
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“Hay una confianza depositada en Rogelio”
-Hace mención a la confianza, o a la necesidad de ampliar, integrar o convocar, pero para una buena parte de Tandil el peronismo no es la mejor palabra…
-Sucede en Argentina, y esto tampoco es actual. El antiperonismo existió desde el momento en el que existió Perón. En su momento hubo una fuerte oposición a Yrigoyen. Es la tensión permanente del nacimiento de la Nación, hay sectores que quieren estar más vinculados al comercio exterior, tener una patria con producción primaria y sin desarrollo local.
Hoy sigue siendo la gran tensión. Si volvemos a ser un país primarizado en su producción, con extracción de bienes naturales, o le agregamos valor a eso y desarrollamos industria y empleo.
-¿Y en Tandil?
-En Tandil también, no es ajeno a esa dicotomía. Tandil tiene un perfil que uno puede decir que es conservador. Ahora también, en Tandil ganó un muchacho del peronismo hace escasos 4 meses y sacó el 35 por ciento. Y sí, hace mucho que no gana el peronismo, pero en Tandil también gobernó Gino Pizzorno, y hubo cinco intendentes peronistas.
Quizás lo que cambió es la matriz productiva de Tandil, que ya no tiene al obrero calificado con plenos derechos, que era más afín al peronismo.
Si hay prejuicios de la sociedad Tandilense para con el peronismo, creo que eso se resuelve con trabajo. La confianza uno se la gana con trabajo, y creo que Rogelio Iparraguirre supo ganarse la afinidad y el respeto de muchos tandilenses a través del trabajo. Entonces, creo que tiene que ver con cómo se trabaje, en cómo se seduce a esos sectores productivos, pero también culturales, religiosos, grupos de interés.
-Y la figura es Iparraguirre…
-Creo que hay una confianza depositada en Rogelio, y que existe también la posibilidad de que se dirima si hay otros candidatos del justicialismo. Quizás no tengamos mucho tiempo, pero si nosotros somos capaces de dar las discusiones francamente y de frente, creo que podemos avanzar, o construir hasta cierto punto. Cuando no se quiere, cuando no hay destino común, cuando hay sectores que quizás no estén pensando en que el peronismo gane la intendencia de Tandil, no lo vamos a discutir. Pero lo primero que tenemos que hacer es ponernos de acuerdo en eso, en decir que el justicialismo vuelva a gobernar Tandil.
Tenemos un candidato consolidado y que ya ganó una elección, pero no quiere decir que ya esté el candidato dado. Si hay otra porción que cree que el candidato no está dado, y que podemos dialogar y ampliar los márgenes de interpelación para la sociedad con otros candidatos, bienvenido sea.
Yo tengo el corazón, el trabajo y la mente puestos en la figura de Rogelio, pero también uno entiende que lo que nosotros primeramente tenemos que hacer es un diagnóstico, después definir herramientas, después soluciones, y después ver quien mejor las encarna.
-En este marco ¿Cuál es el próximo paso para el justicialismo?
- Hay cuestiones legales que tienen que ver con la listas y con asumir la presidencia del partido, y pasos que tienen que ver con la cuestión política.
Hay pasos que tienen que ver con el diagnóstico, y con la propuesta que tenemos que trazar. Tenemos una base que la venimos caminando desde el 2017, pero también necesitamos una apertura a gente quizás no de nuestro espacio político o de la política en general. Me refiero a los cuadros técnicos. Tenemos la ventaja de tener una universidad de excelencia como la Unicen, pero después hay muchos sectores privados con los que también estamos en diálogo. Y a partir de ahí abrir el diálogo con la sociedad.
Porque este tiene que dejar de ser un partido de rosca y herramienta electoral para ser un partido que dialogue con la sociedad, que sirva de contención social. Porque sino, vamos a seguir transitando un camino de achicamiento de los partidos políticos.
- Ya sucede eso...
-Exactamente. Como ya sucede, nosotros tenemos que ir contra la inercia.
Si se analiza el primer mes del año, hubo tensiones por las tierras, tensiones por seguridad, tensiones en salud y por el patrimonio. Entonces ¿Qué sucede en Tandil? Hay una retirada de lo público, o quizás no está cumpliendo lo que tiene que cumplir. Por eso decimos que hay que recuperar el orden, no solamente en seguridad, sino en la calle, en el estado de la ciudad, de la salud, de la educación.
Y después aparece lo del patrimonio, y tiene que ver con el crecimiento de Tandil. ¿Cómo va a ser ese crecimiento? ¿Vamos simplemente a dejar que Tandil crezca y que haya un trasplante poblacional que cambie la matriz social? ¿O vamos a construir un Tandil para los tandilenses?
Tenemos una idiosincrasia, una cultura, una forma de ver la historia, y a partir de ahí abrazamos a quienes eligen vivir en Tandil y construimos un diálogo para sostener esa forma de vida.
Si no discutimos, es dejar que la historia te pase por encima y el día de mañana vamos a decir que Tandil cambió y no nos dimos cuenta, y no nos gusta porque ya no tiene tranquilidad, porque ya nuestros pibes no pueden caminar por la calle, porque no hay un nivel de integración social que antes se daba. Es un capital simbólico que existe en Tandil en particular. Es pujante, y puede llegar a ser la mejor ciudad intermedia de la Argentina. Pero ¿Qué estamos dispuestos a perder en pos de eso si no lo trabajamos?
La interna peronista y la situación nacional
-Las elecciones de autoridades en el Partido Justicialista estuvieron marcadas por una interna intensa. Menciona esto de “basta de rosca”. ¿Tiene que aparecer alguna figura que ordene de arriba para abajo?
- El desgaste del peronismo es obvio. Hay disputas de direccionalidad, hay disputa de liderazgo, hay disputas de armados.
Y creo que hay un ciclo nuevo en la Argentina, no político, sino económico y social, que es innegable, que nos obliga a nosotros a una actualización doctrinaria y a actualizar las herramientas.
Entonces, tiene que haber un nuevo ordenamiento que no se va a dar por la preeminencia de un sector sobre otro, porque creo que hay un empate técnico entre todos. Pero quienes intenten conducir nuevamente al peronismo, lo van a tener que hacer conduciendo a todos. Creo que el gran desafío del peronismo ese, cómo logramos una conducción que sea sobre la totalidad, no sobre una parte. Hay que definir un diagnóstico, herramientas, y soluciones y ver quién encarna mejor eso. Esa discusión quizás se dé armoniosamente o quizás se dé mediante interna.
Ojalá sirva, y se ordene, porque la Argentina está en un plano de cuasi disolución nacional. Quienes gobiernan, lo que le están proponiendo a la Argentina es la fragmentación, o que seamos el Estado número no se cuánto de Estados Unidos.
Hay cierto aval, hubo un apoyo en las urnas al gobierno nacional…
-Obviamente que hay un aval, pero no sé si toda la gente está avalando que la Argentina se entregue, que vengan y saqueen los recursos naturales, que pongan una base en Ushuaia, que entreguemos definitivamente Malvinas, o que entreguemos la economía a Estados Unidos, China o a quien sea.
Quizás lo que hay es que una parte sí está avalando eso, y quizás hay una parte que tenga un hartazgo con la política general, y quizás hay alguien que se abraza a una esperanza mínima de mejorar la calidad de vida que antes no se la mejoraron y quizás haya también una cuota de antiperonismo muy grande también.
Pero no creo que sea monolítico. La posibilidad de discutir y de rediscutir la Argentina está abierta. Aunque si seguimos repitiendo fórmulas, y seguimos en el internismo, o si pensamos que por un malestar económico la gente va a volver a confiar en el justicialismo, sería un error garrafal. Entonces, hay que rediscutir todo de lo que se tenga que discutir. Desde personas, desde proyectos, desde programas, diagnósticos, de la forma de hacer política, de todo.
Redactor El Eco de Tandil