“Esta nueva juventud que traemos genera revuelo”, admitieron los protagonistas

Sofía Reynoso, Manuela Rabitti, Lucía Godoy y Camila Novoa

Mariano Leunda

Con la emoción y el orgullo de haber logrado sus objetivos, las representantes del Centro de Estudiantes de la Escuela Polivalente de Arte llevaron adelante una conferencia de prensa tras el levantamiento de la toma.

Luego de cuatro largos días de medida de fuerza, Sofía Reynoso, Manuela Rabitti, Lucía Godoy y Camila Novoa compartieron con compañeros, padres, docentes, directivos y medios de comunicación el trayecto de lo que fue la primera experiencia de toma de un edificio del nivel secundario en Tandil.

Con el alivio de haber hecho lo que creían correcto y no bajar los brazos hasta obtener lo justo, las chicas asintieron que la medida que tomaron “marcó un antes y un después en el movimiento estudiantil de Tandil”.

“Estamos cumpliendo 71 horas larguísimas, que realmente parecieron más”, arrojó pasadas las 17.30 la presidenta del Centro de Estudiantes. A continuación, se ocupó de dejar en claro que fueron capaces de demostrar que no se conformaron con “un papelito o sonrisas”. “De hecho nos cuesta cada vez más creerles”, apuntó sobre los funcionarios políticos en general.

“Esta nueva juventud que traemos genera revuelo, porque nos metemos en ámbitos políticos”, manifestó con plena conciencia de lo que puede significar para algunos sectores desacostumbrados a estas determinaciones. “No sabíamos cómo tomar una escuela, pero era la única medida que nos quedaba”, sostuvo por su parte Manuela Rabitti.

Contaron que allí, adentro de la institución tomada, eran chicos compartiendo, formándose como ciudadanos con mucho respeto.

Además, realzaron la importancia de esos cuatro días que pasaron todos juntos en cuanto al aprendizaje que se llevó cada uno, ya que con respecto a la convivencia y solidaridad entre ellos, detallaron que a nadie le faltó una manta para taparse a la noche, por ejemplo, ya que el que tenía dos, cedía una. Sin embargo, lo más trascendental para el grupo fue tomar plena conciencia de que la educación es un derecho que jamás van a dejar de defender.

“Estar luchando no es un capricho, es un derecho y el Centro de Estudiantes está para eso”, enfatizaron, a la vez que resaltaron que cumplieron con los objetivos propuestos “y más”.

“Ahora esperamos, aunque vengan otros desafíos, que vaya siendo el cierre de esta lucha”, dijeron con esperanza.

En su reflexión, se mostraron muy agradecidos con cada una de las personas que los apoyaron en este camino, que no les resultó fácil pero sí gratificante. Incluso, revelaron su grata sorpresa con la cantidad de alumnos que se acoplaron y aguantaron las 72 horas. “Nunca pensamos llegar a tanto”, confesaron, y aunque pareciera difícil, aseveraron que todas las cuestiones fueron resueltas por decisión unánime, en asamblea.

“La fuerza que tuvimos habla un montón de nosotros”, expresaron a sabiendas de su condición.

“Mientras estuvimos adentro, pasaron muchas cosas en el exterior y por suerte, ahí estaban nuestros padres, que nos dieron un apoyo incondicional, una mano enorme, nos cocinaron y, sobre todo, nos cuidaron en los estresasos”, agradecieron.

También se refirieron a los docentes, con los que pueden tener diferencias en los métodos, pero resaltaron que son una comunidad y van juntos para adelante. “Es una misma lucha y no nos van a ver separados, ni siquiera de los directivos”, señalaron sin dar lugar a las dudas.

“En estos días generamos vínculos, compartimos, nos turnamos para limpiar y realizar todas las tareas, con diferencias algunas veces, pero en Polivalente somos una familia que se bancó lo que sea para defenderse”, insistieron.

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  • ElEcodeTandil

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