Graciela Brescia celebra 45 años con la música: "Es un regalo divino que puedo brindar a los demás"
La reconocida cantante y docente tandilense repasó su extensa carrera, desde sus inicios en el canto lírico y su paso por el Coro Estable hasta su presente dedicado a la enseñanza y el trabajo social en hogares de adultos mayores.
Con una trayectoria que se extiende por más de cuatro décadas, Graciela Brescia se ha consolidado como una de las figuras ineludibles del panorama musical de Tandil. En una reciente entrevista brindada a Plataforma Magazine, programa que se emite por Eco TV y Tandil FM 104.1, la artista compartió sus vivencias al transitar sus 45 años de carrera ininterrumpida, un camino que la ha llevado desde los escenarios más prestigiosos de Europa hasta la calidez de los talleres de canto en hogares de ancianos locales.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailBrescia, quien se desempeñó durante 30 años en la escuela pública como profesora de inglés y de música, asegura que su vínculo con el arte nunca se detuvo. "Lo voy celebrando día a día. Estoy muy agradecida por este regalo de la voz, es un regalo divino que lo puedo brindar a los demás", expresó con emoción. A pesar de su vasta experiencia, se mantiene activa a través de sus redes sociales y su canal de YouTube, mientras planifica los conciertos que marcarán su agenda durante el presente año.
La formación lírica y el legado del Coro Estable
Los cimientos de su carrera se remontan a su infancia, cuando a los ocho años comenzó sus estudios de piano. Sin embargo, su ingreso al Coro Estable de Tandil marcó un antes y un después en su vida profesional. Bajo la tutela de la recordada Sofía Galicia, Brescia se sumergió en la técnica del canto lírico, una base que le permitió abordar con solvencia los géneros más diversos.
Durante 32 años formó parte de la emblemática institución coral, bajo la dirección del maestro Bernardo Moroder. "Me sentía muy cómoda cantando spirituals y todo lo que tiene que ver con lo religioso y lo espiritual", recordó. Esa etapa le permitió protagonizar obras de gran envergadura como el Réquiem de Mozart, el Magnificat de Bach o la Misa en sol mayor de Schubert, presentándose en escenarios imponentes durante las celebraciones de Semana Santa.
Su paso por el coro no solo le brindó solidez técnica, sino también la oportunidad de representar a la ciudad en el exterior. Brescia participó en dos giras europeas y recorrió países como Brasil, Paraguay y Chile. "He podido llevar el canto a Alemania ante 800 personas, pero la entrega es la misma para mí, no importa dónde cante. El compromiso es el mismo en Europa o en el hogar de acá a la vuelta", afirmó la cantante.
La versatilidad como sello distintivo
A lo largo de los años, Graciela Brescia se permitió explorar nuevos horizontes musicales. Un hito fundamental en este proceso fue el ciclo Mujeres en Concierto, una convocatoria que reunió a artistas de diversos estilos y le abrió las puertas a un repertorio más popular. "Ahí fue donde me empecé a permitir cantar otras cosas", explicó, mencionando interpretaciones de temas como "Aleluya" de Leonard Cohen, "Caruso" o "La vie en rose".
A pesar de su formación académica, la artista no rehúye de géneros como el folklore, el cual aprendió a bailar de niña en la Peña El Cielito, o las canciones en inglés, favorecidas por su profesión docente. No obstante, reconoce que el tango sigue siendo una asignatura pendiente: "Nunca profundicé en el tango, a excepción de 'El día que me quieras', porque es un género muy exigente".
La docencia y el valor de la técnica vocal
En la actualidad, su labor se centra fuertemente en la enseñanza particular y en el trabajo comunitario. Brescia destaca que la voz, al igual que cualquier otra capacidad física, requiere de un entrenamiento constante para mantenerse vigente. "La voz se mantiene con sus graves y sus agudos porque es un training continuo. Las cuerdas vocales deben estar elastizadas y ejercitadas", señaló, subrayando que tiene alumnas de más de 80 años que conservan una notable capacidad vocal gracias a la disciplina.
Además de sus clases particulares, la cantante vuelca su vocación en el Hogar San Lucas y en el centro de día Rinconcito de María Auxiliadora, donde coordina talleres para abuelas. "Disfruto ese canto espontáneo para animar y entretener la vida de otro", comentó. Para Brescia, la enseñanza es un proceso mutuo donde las ganas y el interés del alumno son tan fundamentales como la guía del profesor.
Al reflexionar sobre su trayectoria, la artista asegura que no cambiaría nada de lo vivido. Tras haber superado el miedo escénico de los primeros años —aquel que en la Iglesia del Carmen le hacía sentir los latidos del corazón por encima de la orquesta—, hoy vive cada presentación como un acto de gratitud. "Si tuviera que vivir lo mismo, sería todo exactamente igual en la música, porque ha sido de mucho enriquecimiento siempre", concluyó.