Hace siete años que una familia abre las puertas de su casa para compartir su pesebre gigante

Una familia que reside en San Martín 1774 abre todos los años su casa en esta época para compartir con la comunidad el pesebre gigante que, con amor y dedicación, arma para las Fiestas.

Para conocerlo llegan hasta el lugar vecinos de distintas zonas de Tandil que se acercan en familia para contemplar este atípico pesebre que cuenta con más de 40 papás Noel y más de 30 estatuas gigantes.

Marta de Piscazzi contó que hace siete años que arma el pesebre en versión gigante y cada vez busca que sea un poco más grande, con cosas nuevas que va agregando.

Este año, por ejemplo, se sumaron al pesebre un Cristo Redentor, algunos papás Noel nuevos, angelitos con luz, un trineo, el papa Francisco, el Corazón de Jesús, un confesionario con una chica confesándose.

“La iglesia la hizo toda mi marido, y tiene agua bendita de la basílica de Luján de Buenos Aires. Las casitas son todas nuevas, que las saqué de un libro de pesebres que me prestaron, al igual que el establo de animales”, indicó.

“La gente se
va feliz”

Recordó que comenzó a armar el pesebre, en principio en versión pequeña, hace muchos años, pero admitió que “mi locura era que fuera más grande, así que empecé a comprar estatuas grandes y un año saqué todos los muebles. Ahora todo el comedor es pesebre”.

“Que lo hago grande así hace siete años, pero siempre se abulta un poquito más. El establo lo agregué el año pasado, también el arroyito, la fuente de agua, los tronquitos con plantas son nuevos; siempre hay algo nuevo para agregar”, manifestó en diálogo con El Eco de Tandil.

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Y explicó que “me encantan los papás Noel. Todos los años busco alguno que se mueva, porque tengo muchos que no se mueven que los hice yo con botellitas de gaseosa”.

Contó que una importante cantidad de vecinos de distintos barrios de la ciudad se acerca a conocer el pesebre, y a todos ellos les entrega un souvenir con una tarjetita.

“Hice 150 souvenirs, que doy uno por familia, y anoche (por el lunes) tuve que hacer cien más. Vienen chicos a sacarse fotos y el Papá Noel grande les da caramelos”, afirmó.

Con orgullo, aseguró que “la gente se va feliz. El otro día vino una familia de Buenos Aires que pasó de casualidad, y se quedaron encantados. Los chicos estaban enloquecidos, tenemos gorritos para que los nenes se saquen fotos”.

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“Yo lo hago con un gusto bárbaro. Me encanta, todo lo que voy encontrando en el año que me sirve lo voy agregando, lo voy comprando. A los chicos les encantan los papás Noel que se mueven, porque cada uno hace algo distinto pero el resto son hechos con las manos nuestras, el pasto es natural y mi marido hizo la iglesia toda en piedra laja”, destacó.

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