Instalarán contenedores de reciclaje en tres espacios públicos
El proyecto es impulsado por la ONG Punto Verde. Será por tres meses con el objetivo de fomentar la educación ambiental.
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El Concejo Deliberante sancionó el pasado 28 de mayo la ordenanza 19.308/2026 mediante la cual autorizó a la asociación civil Punto Verde a instalar dispositivos de recepción de residuos reciclables en diversos puntos de la ciudad. La iniciativa estableció un marco de trabajo conjunto entre el sector civil y el Estado municipal para fortalecer la gestión de residuos en los barrios.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEl proyecto contempla que la implementación se llevará a cabo de forma inicial en tres sectores específicos. Los espacios seleccionados fueron la plaza Ejército Argentino (delimitada por las calles San Francisco, Basílico y Nigro), la senda aeróbica y playón del Barrio Arco Iris (Corrientes, Sáenz Peña y Catamarca) y el skatepark ubicado en el barrio Procrear (sobre Trabajadores Municipales y Buenos Aires).
En principio, tendrá una vigencia de tres meses, plazo que funcionará como una etapa de diagnóstico y evaluación de impacto. Durante este tiempo, la asociación no solo deberá gestionar los residuos, sino que tendrá la obligación de realizar actividades didácticas de concientización sobre reciclaje destinadas a los vecinos de cada zona, con el fin de garantizar que el uso de los contenedores sea el correcto y se mantenga la separación en origen.
El Municipio, en tanto, colaborará con la logística de la organización al prestar el apoyo para el traslado de los grandes contenedores hacia los espacios públicos autorizados, facilitando el despliegue de la infraestructura requerida para este servicio.
La expectativa de la asociación es que, tras los primeros tres meses, los resultados demuestren que la comunidad de Tandil está preparada para cumplir con lo requerido. La expectativa es que cada espacio público cuente con sus propios contenedores de reciclaje, integrando el cuidado del medio ambiente a la vida cotidiana de los barrios.
En diálogo con El Eco de Tandil, María José Abásolo, referente de la ONG Punto Verde, celebró el paso que dio el proyecto y la posibilidad que abre de “poder demostrar que se puede” avanzar con acciones de ese tipo y compartió las expectativas de poder “seguir creciendo” hacia otros espacios públicos para que “cada plaza de Tandil tenga contenedores de reciclaje”.
El inicio de la experiencia
En primer lugar, explicó que la ordenanza autorizó la instalación de contenedores diseñados específicamente para la separación en origen de botellas plásticas, latas, tapitas y envases de vidrio, incluyendo tanto frascos como botellas.
La iniciativa forma parte de un proyecto denominado Mega Reciclaje y representa la culminación de un proceso que se inició el año pasado, cuando la organización obtuvo fondos a través del concurso Huella Joven para la construcción de estas estructuras.
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A pesar de haber presentado la propuesta a finales de octubre frente a unos 400 alumnos en la Plaza Independencia, la implementación efectiva se demoró. La intención inicial de los voluntarios era ocupar espacios en áreas de alta circulación, pero finalmente se acordaron tres ubicaciones sugeridas por la Dirección de Espacios Verdes para iniciar la experiencia. “Hubiéramos preferido lugares más céntricos, pero aceptamos los tres espacios propuestos para el inicio de esta experiencia”, resaltó.
Según detalló Abásolo, esta etapa servirá para evaluar el comportamiento de la ciudadanía y la eficiencia del sistema de recolección propuesto.
La puesta en marcha del proyecto contó con la intervención de la Secretaría de Servicios, a cargo de Claudio Fuentes, con quien los integrantes de la organización mantuvieron diversas reuniones para avanzar con la elaboración del expediente legislativo.
Finalmente, la Secretaría de Gobierno elevó el pedido para que se convierta en ordenanza, estableciendo un plazo inicial de 90 días para el funcionamiento de los recipientes en la vía pública.
Una prueba piloto con enfoque educativo
El mantenimiento y vaciado de los contenedores quedará bajo la responsabilidad de Punto Verde. “Vamos a gestionarlos”, ratificó Abásolo sobre una decisión que buscó evitar inconvenientes en la tarea de monitoreo y de recolección semanal para garantizar el orden de los espacios.
El proyecto también tiene como componente la vinculación con las instituciones educativas. La organización planea contactar a las escuelas cercanas a las plazas donde se ubiquen los contenedores para realizar campañas de concientización y actividades didácticas.
El objetivo es que los vecinos del barrio “aprendan a utilizar correctamente” el dispositivo y se conviertan en promotores ambientales dentro de sus familias, minimizando así los errores en la disposición de los materiales.
La logística de traslado de las estructuras contará con el apoyo de la Secretaría de Servicios, dado que se trata de unidades de gran porte y peso. Una vez recolectados, los materiales serán enviados a plantas de reciclaje.
En el caso del plástico, la organización mantiene un sistema de clasificación y enfardado que permite enviar los recursos a empresas procesadoras en la ciudad de Buenos Aires, garantizando que el ciclo del reciclaje se complete de manera efectiva.
Diseño para concientizar
En otro pasaje de la entrevista, la responsable de la ONG apuntó que los nuevos contenedores no guardan similitud estética con los cestos tradicionales que se encuentran en ciudades como Buenos Aires o en capitales europeas. Fueron diseñados como piezas de arte urbano con el propósito de llamar la atención de los transeúntes y reducir el margen de error al momento de depositar los residuos.
Las estructuras –confeccionadas con los fondos de Huella Joven- tienen dimensiones de tres metros de largo por un metro y medio de alto, fabricadas con chapa desplegada que permite ver el contenido desde el exterior.
Abásolo destacó que la visibilidad es fundamental para el éxito del programa: “Creemos que ver lo que hay adentro minimiza los errores. Si ves que aquí van botellas y se mantiene solo con botellas, no se te ocurre tirar otra cosa”.
La elección de los materiales no fue casual, ya que se buscó que las unidades fueran resistentes al uso intensivo en la intemperie y que, a la vez, aportaran un valor estético a la plaza. Cada diseño busca interpelar al vecino de una forma distinta, promoviendo la curiosidad y el compromiso con el cuidado del entorno compartido.
La necesidad de aplastar las botellas antes de depositarlas fue resaltada como una instrucción que figura en la señalética de las unidades. Al reducir el volumen del plástico, se logra que el espacio del contenedor rinda hasta tres veces más, optimizando los tiempos de recolección.