De El Cielito a Bélgica, la coreógrafa tandilense que apuesta a la potencia colectiva de la danza
Radicada en Bruselas desde hace varios años, Jimena Pérez Salerno construyó una trayectoria internacional en la danza contemporánea, donde cruza memoria, migración, maternidad y política del cuerpo. Empezó bailando folclore en la peña El Cielito y a los 18 años se fue a Buenos aires para estudiar en la Universidad Nacional de las Artes. Su obra interroga el tiempo productivo, explora el sonido y la voz como archivo de memoria y apuesta por lo colectivo.
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Aunque hace años que no vive en la ciudad, para Jimena Pérez Salerno Tandil nunca dejó de estar en su vida cotidiana. “Yo hace un montón que no estoy en Tandil, pero también la sensación es como que nunca me fui, porque toda mi familia está allá. Es un lugar que está siempre presente en todo lo que hago. Hablo todos los días con gente que está en Tandil, lo tengo muy, muy presente”, contó en diálogo con El Eco de Tandil desde Bruselas.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailJimena tiene 41 años y su historia con la danza comenzó en la peña El Cielito, espacio emblemático de la cultura local. Allí formó parte de los ballets infantil, juvenil y mayor, con los que participó en numerosos festivales, entre ellos Cosquín. “Mi entrada a la danza fue en El Cielito, un poco también por tradición familiar. Mi abuelo había estado en la comisión directiva, después mi papá. Nos llevaron y ahí empecé”, recordó. Su familia, asimismo, está profundamente vinculada al arte. Su madre, Griselda Crespi, es profesora de literatura e histórica referente del taller Quebrantahuesos, su hermana Javiera es guionista y editora, y Montarosa, la menor, se dedica a la música.
Esa primera formación estuvo atravesada por el folclore, la música y el movimiento, pero también por el deporte. Paralelamente asistía a la Escuela de Artes Visuales y practicaba gimnasia deportiva. “Siempre la relación con el cuerpo estuvo. Era como lidiar entre el deporte y la cultura: la Peña por un lado, más sensible, más relacionada con el folclore, y la parte deportiva, que también estaba muy despierta”, describió. Junto a las tandilenses Marina García y Lucía Zinovile ganó los Torneos Juveniles Bonaerenses con un trío de gimnasia aeróbica, experiencia que las llevó a viajar a Estados Unidos.
