Julia Mengolini presentó su libro en la Feria del Libro de Tandil y analizó “el fin de una época”
A sala llena, la periodista, abogada y creadora de Futurock presentó "Las caras del monstruo" en la 21° Feria del Libro de Tandil. Llamó a recuperar los espacios de encuentro y a “hacer comunidad” como una forma de resistencia frente al individualismo.
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A sala llena, la periodista y abogada Julia Mengolini presentó su primer libro, Las caras del monstruo, en el marco de la 21° Feria del Libro de Tandil. La creadora de Futurock definió su libro como una estructura compuesta por seis ensayos temáticos construidos a partir de testimonios, opiniones personales, conversaciones y lecturas. “Hay mucha bibliografía –soy una persona que busco fuentes para explicar– pero también mucho de lo vivencial y personal. Me siento una protagonista medio loca de estos tiempos”, planteó durante el comienzo del encuentro.
Desde allí, la charla que entabló con la responsable de Abra TV, María Salceda, recorrió distintos aspectos de la actualidad y se detuvo especialmente en el impacto de las redes sociales y en la manera en que el odio y la indignación se convirtieron en elementos centrales del debate público.
La pandemia y el crecimiento del resentimiento
Uno de los ejes centrales del encuentro fue la pandemia de Covid-19, a la que Mengolini dedicó uno de los ensayos de su libro. Según explicó, aquel período dejó consecuencias sociales y políticas que todavía no fueron suficientemente analizadas.
“A la pandemia la quisimos barrer debajo de la alfombra”, sostuvo, y la definió como “profundamente aburrida”. En ese sentido, señaló que no se trató de una historia con un gran acontecimiento espectacular, sino de un período atravesado por la soledad y por el crecimiento de un resentimiento social que, a su entender, permite comprender parte del presente político argentino.
“Es un factor fundamental para entender nuestro tiempo histórico y sin embargo se lo subdiagnostica permanentemente”, advirtió.
Para Mengolini, algunas de las expresiones políticas que adquirieron mayor fuerza posteriormente ya podían observarse durante la pandemia. “El huevo y la serpiente ya estaban ahí. Revisen las fotos de la época: en las marchas antivacunas y anticuarentena ya había carteles que decían ‘Milei presidente’”, señaló.
El odio como combustible
Las redes sociales también ocuparon un lugar destacado en la conversación. Mengolini analizó la forma en que la indignación y el enfrentamiento pueden convertirse en mecanismos de circulación de contenidos y, al mismo tiempo, en herramientas de construcción política.
“El odio y la indignación son combustible de las redes sociales porque es barato”, explicó.
Sin embargo, evitó colocar toda la responsabilidad en la tecnología y planteó la necesidad de identificar con mayor precisión cuáles son los problemas que atraviesan el ecosistema digital.
“Tenemos que afinar un poco la puntería para detectar cuál es el problema; así se va haciendo más chiquito y, por lo tanto, más resoluble. Si el problema es el modelo de negocios, hay que encontrar modos de regulación”, sostuvo.
En medio del análisis, tampoco faltó el humor. Frente a las interpretaciones más apocalípticas sobre el poder de las grandes plataformas y sus propietarios, ironizó: “No sintamos que es el fin de los tiempos porque Elon Musk se compró Twitter”.
La periodista también se refirió a los ataques que recibió a través de las redes y, al hablar de quienes cuestionaron su libro sin haberlo leído, lanzó con ironía: “Los trolls no leyeron mi libro”.
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¿Una nueva época o el final de una anterior?
Hacia el cierre del encuentro, la conversación se concentró en una pregunta más amplia: si la sociedad argentina y el mundo atraviesan el comienzo de una nueva etapa histórica o, por el contrario, el final de una época.
“¿Estamos en una nueva época o en el fin de otra que termina de manera muy escandalosa y cachivache?”, planteó Mengolini.
Su propia respuesta se inclinó hacia la segunda posibilidad. “Creo que no hay olor a nada nuevo, hay olor a final”, sostuvo.
De todos modos, encontró señales alentadoras en la recuperación de espacios colectivos y en la circulación de nuevas ideas. En ese sentido, vinculó el momento actual con otros períodos de transformación histórica.
“Por suerte empiezan a circular muchas ideas, como sucedió en el siglo de las revoluciones. Estamos en tiempos de mucho diagnóstico y no está mal: así tiene que suceder”, afirmó.
Y encontró una expresión concreta de ese movimiento en la propia Feria del Libro de Tandil: “A mí me parece que hay algo de eso también en esta Feria llena de gente, en las voluntades que dicen ‘tenemos que hacer este año también la Feria del Libro’”.
“Para este mientras tanto, estamos nosotros”
En el tramo final de la charla, Mengolini puso el foco en los vínculos y en la necesidad de reconstruir espacios comunitarios frente a una época marcada por el individualismo.
“Charlar con otros es sanador. De esos encuentros nacen los proyectos”, sostuvo.
Y definió el presente como un período de espera y transformación: “Estamos en un ‘mientras tanto’, esperando que algo pase o termine, pero haciendo cosas”.
La reflexión concluyó con un llamado a recuperar la dimensión colectiva y los vínculos cotidianos como una forma posible de resistencia.
“Para las grandes gestas están otros; para este ‘mientras tanto’, sosteniendo al de al lado, estamos nosotros”, decretó, ante el aplauso de la concurrencia.
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