La Escuela de Talentos impulsó un espacio para descubrir el mundo de la animación a través de Stop Motion
La propuesta reunió a 45 estudiantes y culminó con la proyección de siete cortometrajes en el Espacio Incaa Unicen. La iniciativa permitió acercar nuevas herramientas audiovisuales a la comunidad y despertar el interés por la animación.
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La Escuela Municipal de Talentos de Tandil llevó adelante un Taller de Animación Stop Motion, dedicado a aprender, experimentar y descubrir el mundo de la animación. El mismo se denominó “Cortos Cortitos de Stop Motion” y tuvo como objetivo acercar a los participantes a esta técnica audiovisual, brindándoles herramientas para desarrollar sus propias producciones.
El taller finalizó con la proyección en pantalla grande de siete cortometrajes realizados por los estudiantes, como resultado de un recorrido lleno de aprendizaje, creatividad y trabajo en equipo. Los mismos se visualizaron en el Espacio Incaa Unicen el pasado martes 27 de octubre, donde quedó demostrado cómo la imaginación, la paciencia y el trabajo cuadro a cuadro pueden transformar objetos y personajes en historias únicas.
El Eco de Tandil dialogó con Mateo Fojo, ganador de la iniciativa, y Simón Martínez, profesor a cargo del curso, acerca del proceso de producción de los cortometrajes y las posibilidades que ofrece esta técnica dentro del ámbito audiovisual. También participó de la entrevista Débora Vulcano Resta, directora de la Escuela de Talentos, quien explicó cómo surgió la propuesta y cuáles son las expectativas de la institución a futuro.
El corto de Fojo se tituló “Misión Nakurt” y abordó la historia de un equipo de soldados del planeta salvaje del Borde Exterior que recibió el encargo de ejecutar una misión de rescate, con el objetivo de evacuar a dos personas de alto valor que sobrevivieron a un terrible accidente en el hemisferio sur. Bajo una premisa de ciencia ficción, el estudiante buscó construir un universo propio a partir de elementos que tenía a su disposición, combinando figuras de juguete, objetos y materiales para recrear los distintos escenarios de la historia.
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En diálogo con este medio, Fojo contó que su acercamiento al taller se produjo a partir de una recomendación de su madre. El joven explicó que previamente había tenido experiencias vinculadas con las artes plásticas durante su formación secundaria y que encontró en el curso una oportunidad para continuar desarrollando ese interés. “Siempre me gustó mucho lo artístico y siempre me destaqué por eso, en la secundaria y después en la universidad. Cada vez que hago algo que tiene que ver con lo artístico me destaco”, expresó. En ese sentido, manifestó que la propuesta le resultó atractiva porque le permitía continuar con una formación que ya le interesaba e incorporar nuevos conocimientos.
Respecto de la elección de la temática de su cortometraje, Fojo reveló que inicialmente había pensado una historia diferente, protagonizada por dos peces y realizada con plastilina. Sin embargo, durante el proceso de producción aparecieron algunas dificultades técnicas, particularmente relacionadas con la posibilidad de eliminar el fondo durante la postproducción. A esto se sumó que atravesaba una mudanza, por lo que decidió adaptar su idea a los elementos que tenía disponibles. Fue así como encontró en sus juguetes LEGO una alternativa. Seleccionó los personajes principales y utilizó plantas de una familiar para recrear parte de los escenarios, mientras que las construcciones y otros elementos también fueron elaborados manualmente.
Sobre la posibilidad de ver su producción proyectada en una pantalla grande, reconoció que inicialmente sintió cierta preocupación por los errores que había detectado durante el proceso de realización. Sin embargo, la experiencia terminó siendo muy gratificante, especialmente al poder compartirla con su familia y los demás participantes. “Fue hermoso. Me encantó porque uno siempre es muy autocrítico de lo que hace, pero ver eso ahí, acordarme de cuando era chiquitito e iba al cine con mi madre y veía Star Wars, fue muy hermoso y muy gratificante”, declaró.
La técnica del Stop Motion dentro del rubro audiovisual
Desde su rol como docente, Simón Martínez destacó que el Stop Motion es una técnica de animación cuadro a cuadro que permite simular movimiento mediante una sucesión de fotografías. Se trata de una de las modalidades más artesanales de la animación, ya que requiere fotografiar los objetos o personajes en distintas posiciones para generar, posteriormente, la ilusión de movimiento.
“Nosotros consumimos audiovisualmente a 24 cuadros por segundo. Eso significa 24 fotos que entran en un segundo”, explicó el profesor. En ese sentido, dimensionó el trabajo que implica desarrollar una producción de estas características: los cortometrajes realizados durante el taller tuvieron duraciones aproximadas de entre un minuto y medio y tres minutos, lo que representa miles de fotografías para conseguir el resultado final.
En cuanto al desarrollo pedagógico, Martínez detalló que el curso se organizó en dos grandes etapas. La primera estuvo destinada a los contenidos teóricos, mientras que la segunda se concentró en la realización práctica de los cortometrajes. Durante ese recorrido, los estudiantes trabajaron desde la idea inicial y la elaboración de los guiones hasta el diseño y la construcción de personajes, escenarios y elementos de ambientación.
En relación con la modalidad de trabajo, el docente explicó que los estudiantes tuvieron la posibilidad de realizar sus producciones de manera individual o grupal. En los equipos más numerosos se distribuyeron las tareas entre quienes se encargaban de la historia y los guiones, la animación de los personajes y la preparación de los fondos y escenarios.
Por otra parte, destacó la importancia de incorporar el lenguaje audiovisual como parte del aprendizaje. Antes de comenzar con la realización de los cortos, los estudiantes trabajaron conceptos como planos, encuadres, composición y fotografía. También abordaron cuestiones relacionadas con la adaptación de guiones y las herramientas de comunicación para redes sociales. En ese sentido, consideró que el interés despertado por esos contenidos permitió identificar nuevas inquietudes entre los participantes e incluso algunos manifestaron su intención de continuar formándose en otras áreas vinculadas con la producción audiovisual.
La Escuela de Talentos como motor de nuevas propuestas
Débora Vulcano Resta explicó que uno de los aspectos considerados durante la organización fue la duración del taller, teniendo en cuenta la necesidad de ofrecer una formación que permitiera desarrollar los contenidos sin extenderse demasiado en el tiempo. Según indicó, la Escuela suele trabajar con propuestas de entre seis y doce encuentros, debido a que muchas personas encuentran dificultades para sostener cursos demasiado prolongados.
La convocatoria superó las expectativas iniciales. Si bien se habían previsto alrededor de 30 vacantes, finalmente se decidió ampliar el cupo para recibir a 45 participantes. Además, la directora de la institución destacó que se registraron 71 inscripciones, un indicador del interés que despertó la temática.
Al realizar un balance de la experiencia, Vulcano Resta la calificó de manera muy positiva y destacó que la posibilidad de mostrar las producciones también permitió acercar la institución a nuevos públicos. En relación con la continuidad de la propuesta, manifestó que la intención es poder repetir el taller y trabajar en una segunda instancia, ya que algunos de los participantes expresaron su interés en realizar un nivel dos. Para ello, la Escuela de Talentos se encuentra evaluando las posibilidades presupuestarias de cara al próximo año.
Asimismo, remarcó que este tipo de iniciativas se inscribe dentro de una propuesta más amplia de formación tecnológica y emprendedurismo. La institución busca ofrecer herramientas que puedan acompañar distintos aspectos del desarrollo de emprendimientos, proyectos personales y actividades profesionales. En ese sentido, explicó que la oferta formativa contempla distintas áreas que pueden complementarse entre sí, con el objetivo de que los participantes puedan incorporar conocimientos específicos y utilizarlos en función de sus propias necesidades y proyectos.
Pensar más allá del taller
Tras participar del taller de la Escuela Municipal de Talentos y obtener el reconocimiento por su cortometraje, Fojo busca dar inicio a su propia productora de contenidos audiovisuales, denominada Wolffer Productions.
Según reveló el joven, la intención de desarrollar una iniciativa propia vinculada con el ámbito artístico ya estaba presente desde hacía tiempo, aunque la experiencia del curso le permitió dar un primer paso concreto para comenzar a materializarla. En esta nueva etapa, Fojo planea avanzar progresivamente, con un período inicial destinado a experimentar, probar diferentes propuestas y reconocer los aspectos que necesita mejorar. Entre sus objetivos se encuentra profundizar sus conocimientos sobre el manejo de cámara, la continuidad de las escenas y la postproducción, especialmente en lo referido a los efectos audiovisuales.
De esta manera, la experiencia del taller no solamente permitió que los participantes conocieran una nueva técnica de animación y concretaran sus propios cortometrajes, sino que también abrió la puerta a nuevas inquietudes y proyectos personales. La propuesta de la Escuela Municipal de Talentos se convirtió así en un espacio para experimentar, adquirir herramientas y descubrir nuevas posibilidades de desarrollo dentro del ámbito audiovisual.