La industria de Tandil en caída: el primer semestre asestó otro golpe del 5,5% negativo
El Indicador Municipal de la Industria Manufacturera mostró una retracción interanual del 5,5% entre enero y junio, con respecto a iguales meses del año pasado. La diferencia es aún mayor cuando se compara con 2024 y mucho más con 2023.
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La industria en Tandil hace rato que tiene encendida la luz de alerta en Tandil y el escenario se complejiza. El Municipio realizó días atrás una jornada enfocada en el sector industrial en el marco de una serie de debates con diferentes actores del sector público-privado. Allí el intendente Miguel Lunghi y el secretario de Desarrollo Productivo e Innovación, Diego Martín, resaltaron lo que ellos denominaron como matriz diversificada y el potencial de la ciudad mirando los años por venir. Hablaron, una vez más, de la sinergia público - privado, un concepto diálectico que la gestión repite hace años. Lo que faltaron en el evento realizado en el Valle de los Ciervos fueron los datos del estado de situación de la ciudad.
El Ejecutivo, a través de la Dirección de Estadística Local, realiza un informe trimestral sobre el Indicador Municipal de la Industria Manufacturera (IMIM). Durante el primer trimestre de 2026 la actividad manufacturera se ubicó 5,9 por ciento por debajo del mismo período del año anterior. Si bien hasta el momento no se publicó un nuevo resumen por parte del Municipio, los datos de la Plataforma de Indicadores Locales a nivel general indicaron que el segundo trimestre se ubicó un 5,1 por ciento debajo del mismo período del año anterior, aunque mostró un signo de estancamiento en la caída: no fue inferior a la del primer trimestre de este 2026.
El dato, por sí solo, podría ser leído como una nueva caída dentro de un contexto económico complejo. Pero adquiere otra dimensión cuando se observa la serie completa: la industria tandilense cayó un 5,5% con relación al período enero-junio del 2025, un 11,6% si la medición la llevamos al 2024 y un 23,8% si comparamos con 2023.
El informe de enero a marzo registró una contracción del 1,5 por ciento respecto del trimestre inmediatamente anterior. Ahora bien, el de abril a junio mostró un estancamiento de la caída: no hubo saldo negativo en esa comparación y apenas fue positivo.
Marzo había mostrado un comportamiento diferente al de los dos primeros meses del año. Esa recuperación se sostuvo e incluso creció en abril, pero cayó en mayo y quedó en mismo nivel de ese mes durante junio.
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Una caída sostenida
La comparación semestral entre 2026 y 2025 es negativa en un 5,5 por ciento, pero el problema no comenzó este año.
El informe muestra una fuerte tendencia descendente desde septiembre de 2023. Luego se produjo una recuperación que llevó a la actividad a alcanzar en julio de 2024 uno de sus niveles máximos, pero posteriormente volvió a perder fuerza.
Los datos mensuales más recientes incluidos en el documento permiten dimensionar la profundidad de ese proceso.
Entre abril y diciembre de 2025, la industria registró variaciones interanuales negativas en prácticamente todos los meses. Julio presentó una caída del 17,7 por ciento; agosto, del 15 por ciento; octubre, del 12,8 por ciento y noviembre, del 20,1 por ciento. Diciembre mostró una retracción menor, del 3,3 por ciento.
El año 2026 comenzó en la misma dirección: -8 por ciento en enero y -10,9 por ciento en febrero, hasta llegar al +1,6 por ciento de marzo. En el resumen general del IMIM se conocerá la serie completa del primer semestre del año en curso.
La industria no es una sola
Otro elemento relevante del informe es la marcada heterogeneidad entre los distintos sectores.
El IMIM agrupa a la industria manufacturera local en nueve grandes categorías. Y las diferencias son considerables.
El rubro con mayor peso es alimentos y bebidas, que representa el 59,8 por ciento del indicador. Durante el primer trimestre registró una caída del 2,05 por ciento.
Le siguen productos de metal, maquinaria y equipo, con una participación del 16,51 por ciento, que retrocedieron 9,11 por ciento. Minerales no metálicos y metálicas básicas, con una ponderación del 11,77 por ciento, cayeron 8,26 por ciento.
En algunos sectores, sin embargo, el deterioro fue mucho mayor. Otros equipos, aparatos e instrumentos registró la mayor caída, con un retroceso del 39,11 por ciento.
También se observaron fuertes contracciones en vehículos automotores, carrocerías, remolques y autopartes; productos textiles; muebles y colchones y otras industrias manufactureras; y productos químicos.
La excepción fue madera, papel, edición e impresión, único rubro que mostró crecimiento, con una suba acumulada del 19,6 por ciento durante el trimestre.
La diversidad de resultados muestra que la situación no impacta de manera uniforme sobre el entramado productivo.
Un indicador que mide ventas reales
El IMIM tampoco mide directamente toneladas producidas o cantidad de unidades fabricadas.
El indicador surge del monto de ventas mensuales, a valores corrientes, de bienes y servicios vinculados con la producción industrial manufacturera, que luego es deflactado utilizando el IPC núcleo elaborado por el Indec. El año 2017 funciona como período base del índice.
La información de ventas surge de los registros de la Dirección de Ingresos Públicos del Municipio de Tandil y comprende a las empresas habilitadas que realizan actividades de producción industrial.
La metodología también contiene una advertencia: los valores del indicador pueden modificarse posteriormente por cambios metodológicos, incorporación de empresas a la muestra o presentación de declaraciones juradas con posterioridad a la publicación. Por esa razón, el propio informe recomienda utilizar siempre la última versión disponible.
En consecuencia, el IMIM debe ser leído como una herramienta para observar la evolución de la actividad manufacturera y no como un registro absoluto de toda la producción física de las fábricas locales.
Foto presente, mirada futura
El dato aparece, además, en un momento particular para Tandil. La ciudad viene discutiendo cuál debería ser su perfil productivo en las próximas décadas. En el marco del Día de la Industria, el Municipio reunió a unos 100 industriales para comenzar a trabajar sobre una agenda hacia Tandil 2050.
El encuentro planteó una discusión que excede ampliamente la coyuntura: cómo generar las condiciones para que las empresas existentes puedan crecer, cómo atraer nuevas inversiones y cómo preparar a la ciudad para una transformación tecnológica de la producción.
Entre los problemas señalados aparecieron cuestiones que forman parte de la agenda industrial desde hace años: infraestructura, logística y disponibilidad de suelo industrial.
El planteo del Municipio apuntó también a buscar mecanismos que permitan vincular terrenos privados disponibles con empresas que necesitan expandirse y a encontrar alternativas para desarrollar infraestructura que el Estado municipal no estaría en condiciones de financiar por sí solo.
Tandil cuenta con más de 500 industrias y posee un entramado productivo construido durante décadas. Según datos de 2023 citados por el Municipio, la industria representaba el 8,8 por ciento del Producto Bruto Geográfico y aproximadamente el 8,6 por ciento del empleo formal.
Ese capital productivo constituye uno de los principales activos de la ciudad. Pero también aparece una contradicción. Tandil está pensando qué industria quiere tener las próximas décadas mientras no tiene acciones concretas a la acuciante situación actual. ¿Cómo llegar a los años venideros si no hay soluciones en el presente?
El problema no termina en las fábricas
El escenario industrial se vincula además con otra señal que aparece en la economía local: la situación del comercio.
Un relevamiento publicado recientemente por El Eco de Tandil mostró casi 300 bajas provisorias de oficio de comercios entre enero y agosto, mientras que un relevamiento municipal señaló que el 41 por ciento de los comercios consultados había registrado una caída en sus ventas. Más del 70 por ciento, además, no tenía previsto incorporar personal en el corto plazo.
Las cifras no son directamente comparables con las industriales pero permiten observar un mismo contexto desde dos sectores diferentes. Por un lado, la industria manufacturera registra una caída prolongada. Por otro, el comercio enfrenta dificultades para sostener sus niveles de ventas y una demanda que no aparece.