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La RUGE firmó un convenio con ONU Mujeres para abordar territorialmente la violencia de género

En el marco de la Red Interuniversitaria por la Igualdad de Género y contra las Violencias (RUGE) que funciona dentro del Consejo Interuniversitario Nacional, la Unicen recibirá apoyo y financiamiento del organismo internacional para desarrollar diversas propuestas de trabajo que incluyen la Ley Micaela y el fortalecimiento de las entidades de base.

El Eco

La semana pasada, la alianza interinstitucional entre la Red Interuniversitaria por la Igualdad de Género y contra las Violencias (RUGE-CIN) -de la que forma parte la Universidad Nacional del Centro- y ONU Mujeres, suscribieron un convenio para fortalecer las políticas institucionales en la materia. La propuesta de trabajo pretende elaborar un diagnóstico de situación, capacitaciones, materiales, formación y fortalecimiento a las organizaciones de la sociedad civil, que impacten en el sistema universitario para la erradicación de la violencia contra las mujeres y los femicidios.

El incremento de casos de mujeres, niñas y mujeres trans asesinadas, incluso durante la cuarentena obligatoria, y la eclosión de llamados a las diversas líneas de ayuda y denuncia, obligan a repensar constantemente las condiciones estructurales que posibilitan estas conductas, y qué se puede hacer desde el paraguas estatal para que haya dispositivos y políticas públicas concretas para atacar el problema de raíz.

Trabajo unificado de las universidades 

La responsable del Programa de Género de la Unicen, la doctora Gisela Giamberardino, conversó con El Eco de Tandil y contó sobre los orígenes de este proyecto, que tendrá un anclaje fuerte en la región.

Según refirió, se hizo un trabajo de comunicación interna de las universidades para delinear los roles a asumir en relación a este diálogo con el organismo de las Naciones Unidas que, pese a las décadas de presencia que tiene la ONU en el país, ONU Mujeres recién desembarcó en el año 2018 en el territorio argentino.  “Establecimos líneas de trabajo que generen productos concretos que puedan colaborar con el objetivo de sincronizar los tres ejes: Estado, universidad y sociedad civil”, detalló.

El esquema de trabajo despliega varias líneas que atiende diferentes problemáticas de acuerdo a las características de las zonas y las universidades de referencia, con un diagrama que se extiende a lo largo de todo el año. La iniciativa está coordinada por la rectora de la Universidad Nacional de las Artes, Sandra Torlucci, por la Red Interuniversitaria y la titular de Programa de Género de la Universidad Nacional de San Martín, Vanesa Vázquez Laba.

Ley Brisa y Ley Micaela 

Debido al amplio y reconocido trabajo territorial que la Universidad del Centro desarrolla en sus sedes y como actor político de ampliación de derechos de las distintas poblaciones, tiene a su cargo algunos ejes de abordaje.

Por un lado,  se ocupará de monitorear y evaluar la aplicación de la Ley  Brisa de reparación económica para niños, niñas y adolescentes hijos de víctimas de violencia de género. Por otra parte, se realizará un seguimiento y evaluación de la aplicación de la Ley Micaela -para capacitar en género a los agentes estatales – en el ámbito académico.

“Muchas universidades  empezaban con las capacitaciones este año. El último Consejo Superior del año pasado aprobó la planificación que hicimos para aplicar la normativa y estar dentro de este proyecto permitirá contar con recursos económicos para contratar gente y para el diseño de materiales. Se podrá traer especialistas de otros lugares con variados perfiles y ofrecer una capacitación sólida, contundente e interdisciplinaria”, explicó la académica. La primera etapa de aplicación de la Ley Micaela en la Unicen está dirigida a quienes se desempeñan en los cargos ejecutivos y de toma de decisiones; rectorado, decanatos y secretarías, y después continuará con los demás claustros.

El último lineamiento asignado es la escritura de un libro que intente recuperar la historia de la RUGE, que resulta una experiencia innovadora en el país en torno a la manera de organizarse con respecto a la cuestión de género en los ámbitos académicos y la importancia de fortalecer los lazos creando redes.

Patear el terreno 

A partir de un  diagnóstico  aproximativo acerca de cuáles  son las universidades que más articulan con organizaciones de la sociedad civil en la Provincia, fueron señaladas la Universidad Nacional de La Plata y la Unicen. De este modo, se accederá a un fortalecimiento de capacidades institucionales para organizaciones de base y  de la sociedad civil, que permitirá bajar actividades concretas que sirvan para su desempeño y desarrollo.

En este punto, Giamberardino desglosó que “se trata de una formación para las organizaciones con aquellos sectores que trabajan proyectos vinculados a la violencia y a robustecer esos procesos de articulación. En Tandil, se trabaja desde hace tiempo en la Mesa Intersectorial contra la Violencia de Género, por ejemplo”.

Por su lado, la docente e investigadora, exhibió su contento por poder trabajar con un organismo como la ONU, que aporta visibilidad, posibilidades y financiamiento. “Muchos de los programas de género estamos trabajando sin presupuesto propio todavía. En ese salir a buscar recursos, nos pareció una buena oportunidad de cohesionar objetivos, líneas  de acción y herramientas”, expuso.

Una de las aristas más interesante, es que los proyectos de trabajo serán  abordados de manera situada, pensando en cuáles son las posibilidades reales dentro de cada territorio. “Para combatir las desigualdades es muy estratégico el ir haciendo, y nos da un método de trabajo  que no puede dejar de lado la perspectiva de género, de derechos humanos y la interseccionalidad, esto es, reconocer no sólo  las desigualdades de género sino las diferentes condiciones de desigualdad: raza, desempleo, migración, pueblos originarios, discapacidad, diversidad sexual”, graficó.

La labor local del Programa de Género 

Por último, Giamberardino señaló que desde el Programa de Género que coordina, están cerrando cerrando el diseño de una diplomatura en Educación Sexual Integral (ESI) con la Facultad de Ciencias Humanas, los sindicatos docentes y la Red de Educadores por la ESI, y también se le dará continuidad al relevamiento de implementación de la ESI en las escuelas del distrito. Aparte, se desarrollan tareas, codo a codo con numerosas instituciones estatales y civiles, el plan de contingencia en el marco de la pandemia de Covid-19 ante situaciones de violencia familiar y de género.

Nota proporcionada por :

  • ElEcodeTandil

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