Técnica 5 fue blanco de reiterados robos en el receso invernal
Tras el robo de cableado en las aulas modulares, solicitaron la colocación de un domo de seguridad.
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La Escuela Técnica 5, ubicada en la avenida Perón 937, atravesó semanas marcadas por la inseguridad y los hechos vandálicos. La directora del establecimiento, Estela Weber, relató con preocupación la seguidilla de delitos que sufrió la comunidad educativa, especialmente durante el último receso invernal. La directiva señaló que las instalaciones eléctricas resultaron las más afectadas, vulnerando de manera directa el derecho a la educación de los alumnos.
Los hechos de mayor gravedad se registraron en el transcurso de las vacaciones de julio. Según explicó Weber, personas desconocidas ingresaron por los patios de la escuela y robaron el cableado que alimentaba las cuatro aulas modulares instaladas en el predio. Además del daño material, forzaron candados y trabas para acceder al interior de los módulos, donde destrozaron el mobiliario y arrancaron los cablecanales.
Tras el primer incidente, el Consejo Escolar actuó con rapidez para reponer la instalación eléctrica y asegurar el regreso a clases. El viernes anterior al reinicio del ciclo, todo el sistema quedó operativo. Sin embargo, la desolación regresó el lunes a las 7.30, cuando el personal descubrió que, durante el fin de semana, se concretó un nuevo ingreso para sustraer la instalación recién colocada.
"Es una situación violenta y agresiva", manifestó la directora, quien destacó el esfuerzo del personal para trabajar hasta casi la medianoche del lunes y permitir que el martes los alumnos volvieran a tener luz. No obstante, Weber advirtió sobre la falta de control en el predio, ya que la disposición de los patios traseros impide que el personal policial o las patrullas de Protección Ciudadana puedan advertir movimientos sospechosos desde la vía pública.
El pedido por un domo
La problemática de la inseguridad en la Técnica 5 no resulta novedosa. La directora recordó que desde el mes de mayo sufren ingresos recurrentes, contabilizando entre cinco y seis hechos delictivos de diversa magnitud. En las ocasiones anteriores, las sustracciones se concentraron en el kiosco gestionado por la Asociación Cooperadora, de donde retiraron golosinas y bebidas en busca de dinero.
Ante la falta de testigos y la ausencia de cámaras privadas en las viviendas linderas, la identificación de los autores se volvió una tarea compleja. Por este motivo, las autoridades educativas insistieron formalmente ante la Municipalidad para que se proceda a la colocación de un domo de seguridad en la intersección de Perón y Garibaldi.
La preocupación de los docentes y directivos radica en que la escuela se convirtió en un blanco fácil. "No sabemos cuándo va a ser el freno", expresó Weber, haciendo hincapié en que la falta de monitoreo tecnológico deja a la escuela desprotegida durante los fines de semana. La directora consideró fundamental que las autoridades municipales den un paso adelante con la instalación del dispositivo para controlar el acceso al patio, el punto más vulnerable de la estructura edilicia.
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El impacto de estas sustracciones trasciende lo material, afectando directamente los recursos de la Cooperadora. La recaudación del kiosco permite a la escuela adquirir elementos de limpieza y solventar gastos diarios indispensables. Cada vez que el lugar es vulnerado, se produce un perjuicio económico que deben afrontar las familias y la comunidad educativa para garantizar el funcionamiento básico del edificio.
El reclamo por el espacio en la Primaria 7
A la situación de inseguridad se suma un reclamo de infraestructura que cobró fuerza en los últimos días. Weber solicitó que se habilite el uso de la planta alta de la Escuela Primaria 7, un espacio que la Escuela Técnica 5 —exEscuela Media 3— utilizó de forma permanente en el pasado. En 2021, tras la clausura del edificio por peligro de derrumbe, la institución debió acomodarse en cuatro aulas modulares que resultaron insuficientes para reemplazar los ocho espacios que tenían originalmente.
La directora describió que las condiciones actuales en los módulos metálicos son dificultosas, especialmente durante los meses de heladas. A pesar de contar con equipos de aire acondicionado, la estructura dificulta la calefacción y los estudiantes pasan frío. Según Weber, la reestructuración forzada llevó a la pérdida de dependencias administrativas y pedagógicas fundamentales que hoy necesitan recuperar.
Con la culminación de las obras de reparación en la Primaria 7, la comunidad de la técnica considera que es el momento oportuno para recuperar esos salones. La solicitud elevada a las autoridades no exige grandes inversiones: solo piden la reposición de vidrios y que se garantice el funcionamiento de la calefacción. "No pedimos ni que cambien aberturas ni que hagan los baños; solo pedimos volver a ocupar la planta alta para que nuestros estudiantes estén más contenidos", enfatizó.
Finalmente, Weber remarcó que se trata de una cuestión de decisión política para acompañar el crecimiento de la escuela y brindar seguridad a los jóvenes. La recuperación de la planta alta permitiría abandonar las aulas modulares y devolver la estabilidad al espacio educativo, protegiendo a los alumnos tanto de las inclemencias del tiempo como de la vulnerabilidad que genera estar fuera del edificio principal.