Le devolvieron una transferencia bancaria que realizó por error y retribuyó la buena acción con un obsequio bien tandilero
Walter Landeyro, titular de la fábrica de cuchillos tandilense El Ombú, transfirió por equivocación 5 mil pesos hace aproximadamente dos semanas y, afortunadamente, quien los recibió tuvo el buen gesto de devolverlos. Por eso, lo retribuyó con dos salamines y un queso. En diálogo con El Eco de Tandil, contó los detalles de la historia.
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La buena acción que efectuó un vecino de esta ciudad semanas atrás, cuando le obsequió una picada a un bonaerense luego de que éste le devolviera una importante suma de dinero que le había transferido por error, se viralizó rápidamente a través de las redes sociales e, incluso, trascendió el ámbito digital.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailWalter Landeyro es el titular de la fábrica de cuchillos artesanales El Ombú y es quien, tras efectuar equivocadamente una transferencia, decidió retribuir el gran gesto que habían tenido con él.
En diálogo con El Eco de Tandil, Landeyro contó cómo fue la historia y cuáles fueron las repercusiones que tuvo, ya que tras conocer la noticia a través de Twitter, un usuario realizó una importante compra.
“Tenía que hacerle un pago a un proveedor y como estaba a las apuradas, me equivoqué en la transferencia”, contó el dueño de El Ombú, quien le envió por error 5 mil pesos a Alejandro Cuffia, de Capital Federal, cuando en realidad debía hacerlo a Alejandro Cuffia de Entre Ríos.
“Eso fue un mediodía hace dos semanas, aproximadamente. A las horas, me llama mi proveedor y me dice ‘che, no me llegó nada’. Yo le dije que era raro, que seguro había un error en el sistema. Pero para mi sorpresa, al rato recibo un WhatsApp de un número de Buenos Aires de una chica que me decía que el novio había recibido una transferencia mía, pero que ya la habían devuelto, que me quedara tranquilo”, agregó.
Atónito por la grata acción, Walter no dudó en retribuir a la pareja porteña el gran gesto, y les envió una tabla con dos salamines y un queso, un regalo bien tandilero.
Así fue como surgió una historia solidaria que, una vez que llegó a las redes, no tardó en replicarse e incluso trascenderlas. A raíz de leer el tweet que efectuó en su perfil Alejandro Cuffia (@Alecuffia), un usuario compró a El Ombú 30 unidades. Además, desde el banco Brubank, donde recibió por error el dinero que a posteriori retornó, a Cuffia le obsequiaron 300 pesos “para que se tome una cervecita con los salamines de Tandil”.
“En realidad, yo no me había dado cuenta de que me había equivocado. Me enteré porque ellos me dijeron, no es que lo noté y estaba esperando que me lo devolvieran. No tenía ni idea. Para mí la había hecho bien”, reconoció Landeyro.
Hacer el bien sin esperar nada a cambio
Cuffia reconoció que devolvió los 5 mil pesos porque “era lo correcto” y no porque esperaba recibir una retribución por su accionar. “Me sentí mejor persona y ahora más contento por tener quesito y salamito tandilense. Yo ya gané“, redactó en la red social.
Además, enseñó la captura de la conversación que mantuvo por WhatsApp con Landeyro, donde le hacía saber que “no hacía falta enviar nada”, a lo que el oriundo de esta ciudad le replicó: “Sería otro el país si hubiera más gente como vos”.
Al respecto, el porteño apuntó que “lo importante es hacer y no esperar nada a cambio”. No obstante, el dueño de la fábrica de cuchillos creía que era necesario gratificar tal buen accionar y les pidió una dirección para hacer un envió. “No querían saber nada, hasta que accedieron. Y les mandé una tablita”, contó.
Asimismo, reconoció que en un primer momento su idea había sido mandarles un cuchillo de regalo, pero como quien había realizado todo el trámite para contactarlo y devolverle la plata había sido la novia, decidió enviarles una picada “para que lo disfruten y compartan los dos”.
La importancia de las redes sociales
Manifestó Landeyro que, al darse cuenta cómo la historia trascendió las redes sociales, comenzó a investigar de qué manera funcionan tanto Twitter como Instagram, ya que él sólo utiliza la página del local y el Facebook.
“La idea es empezar a hacer algo, porque aparte, una de las cosas curiosas que pasó fue que una de las personas que comentó no creía que fuera verdad, pensaba que había sido una puesta en escena para una campaña publicitaria. Y nada que ver, esto nos recontra sorprendió a los dos, fue espontáneo”, remarcó.
De todas formas, agregó que entiende que usando bien las redes puede llegar a ser una buena herramienta para publicitar sus productos, ya que “si bien los conoce un montón de gente, por lo visto no es tanta como necesitamos”.
Respecto a lo acontecido, apuntó que Cuffia “sabe usar muy bien Twitter” y que a la media hora de haber realizado la publicación, ya tenía más de mil retweets. “Hoy por hoy, si te metés, hay más de 30 mil”, añadió.
En lo que a él respecta, reveló que sus amigos, al leer la noticia en la web de El Eco, lo contactaron para ver si era el protagonista de la historia. “La gran mayoría eran buenos comentarios, salvo alguno que otro que decía ‘qué rata, le mandaste nada más que eso’. Pero bueno, siempre hay algo negativo”, expuso.
Por último, evaluó que “uno está cansado de escuchar malas noticias todos los días. Pero la gente también necesita de estas cosas para contagiarse, emocionarse y copiarse”.
