Loreal alertó sobre la pérdida de autoridad en las escuelas
Para el profesional, el problema de fondo es la pérdida de autoridad en el sistema educativo y la ausencia de límites.
Siguen las repercusiones tras el grave hecho que ocurrió a comienzos de semana y que traspasó los límites de la ciudad. A días del violento ataque a un docente del colegio San José, y mientras se esperan avances en materia judicial, el psicólogo Adolfo Loreal compartió su visión sobre una problemática que atraviesa a las instituciones educativas.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEn una entrevista con el ciclo La Mañana (104.1 Tandil FM, EcoTV y El Eco Streaming), el profesional apuntó su análisis a un tema central: la violencia y la falta de respeto hacia los maestros.
Según relató, en la actualidad atiende a docentes que se encuentran desbordados por situaciones que ocurren dentro del salón de clases. “Si uno se acerca a cualquier escuela y pregunta si tienen problemas en las aulas, van a dar 900 nombres”, graficó el psicólogo, quien destacó que hoy existen al menos 40 casos críticos bajo su seguimiento profesional en la ciudad.
Durante la entrevista, el especialista recordó el caso de “varias maestras” que decidieron cambiar de actividad tras años de desgaste, algunas de ellas encontraron refugio trabajando con adultos mayores, bajo la premisa que ese sector de la población tenía la voluntad de aprender y, fundamentalmente, de escucharlas. Esta transición puso en evidencia el contraste con el “atropello brutal” que sufren frente a jóvenes que las ignoran o las insultan.
Para Loreal, el problema no reside exclusivamente en el comportamiento de los jóvenes, sino que apuntó a “otros lugares del sistema”, como Inspección o Dirección General, “donde se lo descalificó y quitó el poder”. Desde esa perspectiva, lo que quedó es un docente “sin autoridad” frente a un director de escuela que “tampoco tiene autoridad”, generando un vacío que el profesional definió como “la vuelta de la selva”.
“Modelo cultural”
Loreal vinculó esta realidad con un “modelo cultural” que todavía arrastra las secuelas de la última dictadura militar. Explicó que, en el país, la palabra “autoridad” suele sonar a “autoritarismo”, y conceptos como “límite u orden” se perciben “como a privación de la libertad”.
Entonces parecería que “somos libres en la medida en que no hay límites, que cada uno hace lo que quiere; es el imperio del deseo”, analizó respecto a la crianza de las nuevas generaciones. “Habrá razones que hacen que alguien tenga una actitud salvaje y otros 40 no, porque no es la mayor parte de la población la que propone una conducta antisocial”, explicó.
El profesional insistió en que la civilización implica reconocer al otro como un semejante que merece respeto, y no como un objeto sobre el cual descargar estas conductas, que podrían encuadrarse en el caso actual a partir del no reconocimiento del docente “y no poder mantener un vínculo en términos de civilización, es decir, con respeto”.
“La civilización implica que el otro es un semejante y debe ser tratado con respeto”, subrayó. En este sentido, remarcó que la democracia es un sistema en el que “todos podemos opinar en un contexto de respecto”, que requiere “orden” para que todas las voces puedan ser escuchadas. “No es una selva donde cada uno hace lo que quiere”, remató.
Para ilustrar la importancia de las normas, el psicólogo utilizó la metáfora de la “medianera”. Explicó que el límite físico entre dos propiedades es, en realidad, una “habilitación” para el uso del espacio propio. Sin ese muro que divide lo suyo de lo ajeno, la convivencia se volvería imposible ante la invasión constante del territorio del vecino. “Precisamente el límite es una habilitación, el límite es lo que nos deja vivir en libertad”, sentenció. “Es esa democracia donde yo reconozco al otro donde me puedo mover; lo otro es la selva”, concluyó.
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