María Símaro, kinesióloga olímpica
La joven kinesióloga tandilense María Símaro forma parte del equipo médico argentino que se encuentra en Lima, Perú, donde se están desarrollando los Juegos Parapanamericanos. En diálogo con El Eco de Tandil contó la experiencia de participar en el mayor evento deportivo del continente.
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Al igual que ocurre con los Juego Olímpicos, los Panamericanos suelen acaparar todas las miradas y la prensa, haciendo a un costado a los Paralímpicos o Parapanamericanos que se desarrollan unas semanas después.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEn 1999 el Comité Paralímpico de las Américas, con apoyo de Comité Internacional, organizó por primera vez la competencia que había surgido bajo el nombre de Juegos Panamericanos para Parapléjicos. Desde entonces, se realizan en la misma sede y a continuación del mayor evento deportivo de nuestro continente.
En esta oportunidad, la ciudad elegida para recibir a los mejores atletas de América fue Lima, Perú. Allí, desde el 26 de julio y hasta el 11 de agosto se jugaron los Panamericanos, y entre el 23 del mes ocho y este domingo primero de septiembre los Parapanamericanos.
Recordarán muchos tandilenses la primera cita ya que nuestra ciudad tuvo tres representantes: Agustina Barroso (Medalla Plateada en fútbol femenino), Luján Urrutia (13º en maratón femenina, la mejor actuación de una mujer argentina en esa prueba en los últimos veinticuatro años) e Ignacio Michelini en equitación. Además, el bonaerense Facundo Andreasen, representante del Club Ferrocarril Sud, se quedó con el segundo puesto en Pelota Paleta.
Pero lo que muchos vecinos no sabrán es que en los Parapanamericanos Tandil también contó con una representante que no fue como deportista sino como integrante del staff de médicos: la kiinesióloga María Símaro.
María viajó el 16 de agosto con parte de la delegación Argentina, conformada por 327 personas de las cuales 222 son atletas. “Yo vine como integrante del equipo médico del país. En el plantel somos 14: seis médicos, seis kinesiólogos y dos psicólogos”, contó en diálogo con El Eco de Tandil.
La joven de 24 años, según reconoció, siempre quiso trabajar ligada al deporte y, buscando esa posibilidad, le surgió esta propuesta que no dudó en aceptar. “Es mi primera experiencia y realmente es increíble lo que se vive constantemente. La bienvenida que te hacen en la Villa, la inauguración de los Juegos, la convivencia con los argentinos y los demás países, el ámbito de trabajo… Los Panamericanos en sí; todo”, señaló Símaro.
Remarcó la tandilense que nota que este evento carece de la difusión que merece, como sí la tienen los Panamericanos o los Olímpicos: “Hay personas que ni siquiera saben que existen Juegos para personas con discapacidad, ni cuáles son las modalidades de los deportes por falta de difusión”.
Un día en la Villa Olímpica
Toda la delegación de la Argentina se hospeda en la Villa Olímpica, donde comparte uno de los edificios con comisiones de otros países. Los departamentos son para seis personas y algunos cuentan con adaptación para discapacitados.
La función del cuerpo médico es atender a los deportistas tanto allí, en un consultorio instalado exclusivamente para los argentinos, como en el campo, donde acompañan a los jugadores en los entrenamientos y en las competencias. “Siempre trabajamos en equipo junto con los médicos y psicólogos”, señaló la tandilense.
Informó que en el consultorio atienden a entre 20 y 25 deportistas por día, aproximadamente, que llegan con lesiones o molestias previas a los Juegos y otros con dolencias durante el período de competencia.
“Los días acá varían bastante. Me levanto temprano, desayuno con los del equipo médico que estén en la Villa y después voy al consultorio o al campo de deporte, dependiendo lo que me toque cubrir. Pasadas las 22 nos reunimos todos los del staff en el comedor para cenar juntos”, expresó y añadió: “Estamos distribuidos por disciplinas para poder cubrir la mayor cantidad de deportes posibles y también dar atención en la Villa para los atletas que no estén compitiendo. Entonces los días van variando dependiendo de los horarios de las competencias. Igualmente disponemos de un tiempo libre para poder ir a ver otros juegos”.
Una experiencia inigualable
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La kinesióloga tandilense junto a Gustavo Fernández, campeón parapanamericano de tenis adaptado y número uno del mundo en la disciplina
Estar allí, en Lima, la sede de la mayor cita deportiva a nivel continental es inigualable desde el punto que se lo mire. Pero en especial, estar en un Parapanamericano enseña y transmite los valores del deporte y la inclusión.
“Es una experiencia muy enriquecedora tanto profesional como personalmente. Te das cuenta de la inclusión social y los valores que genera el deporte. Acá hay discapacitados visuales, intelectuales y motores, y todos están compitiendo en alto rendimiento deportivo”, evaluó Símaro.
Participan del evento personas cuadripléjicas, triamputadas y con diferentes discapacidades. Pero al momento de competir, las limitaciones desaparecen, no existen.
“La palabra discapacidad no tiene valor, porque son solo personas con desventajas deportivas respecto a los atletas convencionales, en donde la restricción o la incapacidad no existe. Entonces creo que los límites los ponemos solo nosotros”, finalizó la kinesióloga tandilense.
