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Necrológicas

V CAYETANO ANTONIO ZUMPANO (EL NENE)

 

Nació en Tandil el 4 de mayo de 1940 bajo el signo de tauro. Hijo de Don Cayetano Zumpano “Panito” y de Doña Clotilde María Carreiro “Cloti”, único varón entre tres mujeres.

Tuvo dos hijos (de su primer matrimonio): Javier residente en Mar del Plata y Mauro en España. Vivía junto a su actual esposa Teresa Pedro, fiel compañera que lo apoyaba siempre desde hacía más de cinco décadas. Fruto de este gran amor nacieron los gemelos: Yanina y Ariel que viven en Tandil y donde cada uno tiene su estilo de vida. Era abuelo de Emiliano, Antonella, Martín, Fausto, Morena, Joaquín y Benjamín; bisabuelo de Olivia y Ceferino.

Tuvo una infancia feliz a pesar de que vivía en un conventillo del barrio de la Estación de lo cual estaba “orgulloso”; siempre rodeado de mucho amor y de una excelente educación.

Cursó la primaria en la Escuela 2 de esta ciudad culminando la misma en el Colegio San José. La secundaria la realizó en la Escuela Profesional Mixta 1 por la noche, recibiéndose de Radiotelegrafista y Dibujante Mecánico, carrera de tres años de duración cada una.

A los 14 años agarró por primera vez una guitarra gracias a su padre, quién comenzó a enseñarle los primeros tonos cifrados.

De tanto en tanto, entre sus estudios y reuniones con amigos se juntaba con su papá y sus tíos, como fueron Alfonso, Juan Zumpano, Romeo con la bandolina, César Rubira y otros tantos guitarreros, para comprender mejor el arte musical.

En el año 1960, donde el servicio militar era obligatorio, llevando a cuesta las lágrimas de su madre y la tristeza oculta de su padre, emprendió su camino para realizar su labor en Tandil como soldado de la Patria en el Regimiento.

Logró el cargo de Dragoneante, dos meses después de su ingreso, en “la Jura de la Bandera”. Dentro de las Fuerzas Armadas teniendo el título de Radiotelegrafista, trabajó como tal y siguió perfeccionándose en el estudio de Dibujante Mecánico. En 1962, formó el grupo “Los Sanlorenceños” integrado por Carlos Arzuaga, negro González, Luis Velázquez y él. Recorrieron la provincia  de Buenos Aires por un tiempo prolongado.

Por distintas causas el grupo se disolvió y “El Nene”, siguiendo el camino de la música, reunió a Carlos Pérez, Mario Palacio, Jorge Palacio quienes formaron “Las Voces de Sierra Alta”, pasando por el grupo Juancito López, Carlos Benítez, Carlos Rufa entre otros.

En ese mismo año, el grupo quedó definitivamente conformado por: Jorge Palacio, Jorge Uttile, Eleta y “El Nene” Zumpano, año fuerte en lo que respecta a la música folclórica.

También en ese año fue su encuentro con Alberto Danza, éste surero nacido en Balcarce, se fue a vivir a Moreno provincia de Buenos Aires donde formó su propio grupo. Al tiempo por razones laborales llegó a Tandil como empleado del Banco Provincia, a poco de su residencia, en una guitarreada conoció a “El Nene” y “Las Voces de Sierra Alta”, los cuales le aconsejaron que fuera solista por su tono destacado de voz y su personalidad íntegra y bien formada.

Danza, quién vivió en casa de “El Nene” algún tiempo, era único en su estilo y extraordinario escritor, tal es así que en el material grabado por “Los de Sierra Alta” incluyeron una canción de “Cococho” (como le decían a Danza) titulada: “Poema de olvido”, que fue sin dudas uno de sus caballitos de batalla.

En 1971, en el mes de junio grabaron su primer long play. Un año más tarde, en enero, ocuparon el segundo lugar en Pre-Cosquín, saliendo revelación del mismo en el año 1974. Momento inolvidable para Tandil que los llenó de gloria a todos por ser los únicos en ese tiempo que lograron llegar a tal instancia.

En 1974 fueron convocados “único conjunto folclórico” después de “Los Fronterizos” para la obra de la Misa Criolla, con Ariel Ramírez, Domingo Cura, El Coro de Tandil integrado por treinta personas dirigidas por el señor Moroder y treinta personas más que formaban El Coro de la Ciudad de Juárez.

“Los de Sierra Alta” gran leyenda, compartieron camino con Torres Vila, Chango Nieto, Cacho Espinosa, Los Fronterizos, Cantores del Alba, Los Quilla Huasi, Horacio Guaraní, Jaime Torres y cuanto grupo de primera línea trascendieron por esos años. Grabaron el Doble con cuatro temas: “No soy de aquí ni soy de allá” de Facundo Cabral, “La Guampada”, “Zamba para mi guitarra” y “Zamba de la Toldería”.

Ganaron un concurso en Confitería Grisbi, se presentaron en radios, TV  como el programa de Argentinísima, también junto a Landriscina, Víctor Abel Giménez, etc., numerosas giras, el espectáculo folclórico navidad criolla en el Salón San Pacífico y el constante reclamo del público hablan bien a las claras de su soñado éxito a través de muchos años de actuación. Y así (tras un reencuentro) “El Nene” caminó junto a “Los de Sierra Alta” por varias décadas, dejando ya en aquél entonces, como si lo hubiera predecido, su huella en cada andar.

En marzo de 2000 “Los de Sierra Alta” informaron que estaban de regreso con la voz juvenil de Juan Jose Fernández “Juanjo”, se complementó muy bien a pesar de que estaba en el grupo hace dos años.

Después de brindar en muchas oportunidades su música y el valor que seguían demostrando, cada uno tomó rumbos diferentes retirándose de los escenarios con todos los laureles en una sana competencia que nunca encontró rival para superarlos e igualarlos.

Por su parte “El Nene”, siempre con su guitarra como si fuera parte de su ser, con su dulzura y suavidad acariciando cada cuerda, regalaba a su familia, su encanto y amor en cada canción.

Una tarde Juanjo le propuso formar parte de su grupo (ya que buscaba a una persona seria y responsable) integrado por Jose Vilani (bombisto), Javier “Chino” Fernández (su hermano y segunda voz) y José “Kito” Catalán con su acordeón a piano, teniendo como objetivo seguir el camino inolvidable que una vez recorrió junto a “Los de Sierra Alta”.

En 2009, a mediados del mismo, llegó a casa de “El Nene” el señor Mateo Guardia, le propone volver al ruedo formando un grupo también dentro de la música folclórica. Ese sueño se hizo realidad tras grandes esfuerzos y muchas horas de ensayo diarias, junto a Eduardo Russo y Jose Montero. Allí nació el grupo que se llamó: “Huella Serrana”.

En la actualidad, formaba, desde hacía unos años, el Trio Folklórico Tradicional junto a Mariano Gaiada y José Montero, a quien bautizó con el nombre mapuche: “Amuyén” que significa: “caminemos juntos”.

Fueron muchas actuaciones, eventos y demás participaciones colaborando también a beneficio cada vez que se lo pedían, donde era reconocido por ser “el último Sierra Alta”.

Amado, respetado y admirado en cada lugar que se lo encontrara por su calidad humana, ética y ser un hombre de honor, a más de recibir todo tipo de felicitaciones por ser así y por seguir en este camino, donde de su mano jamás dejaría de existir la música folklórica tradicional. Amuyen, para no olvidar nuestras raíces.

Le gustaba cuando la gente valorara no solo su trayectoria sino también su calidad de hombre. Creyó siempre en los “agasajos” (que se hacen en vida), porque los “homenajes” una vez que te morís no sirven, solía decir.

En cada entrevista finalizaba con la siguiente frase, cuando le preguntaban:

¿Hasta cuándo pisaría los  escenarios? “Prefiero irme cuando me pidan que me quede, y no quedarme cuando me pidan que me vaya”.

Y recuerden las palabras dichas por ésta leyenda que es “El Nene”: “no es cantor quien canta fuerte, cantor es el que sabe cantar”.

 

V OMAR EDUARDO RICHIERI (POCHO)

El pasado 9 de marzo de 2020 falleció Omar Eduardo Richieri (Pocho), quien había nacido en Tandil el 8 de octubre de 1942 y era hijo de María Estela Spagnuolo e Isaías Del Valle Richieri.

Cursó sus estudios en la escuela 7 y colegio San José. El 24 de mayo de 1973 contrajo matrimonio con Elsa Adelma Marino, oriunda de la ciudad vecina de Rauch. Gracias al fruto de este gran amor nacieron sus dos hijos: Osmar Aníbal Richieri Marino y María Verónica Richieri.

Luego llegaron sus hijos políticos: Guillermo Echezarreta y María Carla Herminda Di Fiori y los nietos; Bernardita, Simón y Emilia Echezarreta.

Se desempeñó toda su vida vinculado a la gastronomía, en clubes, fiestas, eventos, restaurantes y a su vez dando clases de repostería, pastelería y demás productos alimenticios.

Su gran amor fue el arte y creatividad expresando todos sus sentimientos a través del teatro y el canto. Su fallecimiento se produjo por varios problemas de salud.

“Gracias papá por todos los momentos vividos que han sido muy gratos y por la enseñanza de vida que me diste. También eternamente agradecidos a familiares, amistades, vecinos y a todos los profesionales de la salud que brindaron lo mejor de sí. Desde lo profundo de mi alma eternamente gracias”.

 

V RAMÓN USTILLO HEREDIA

Nació en la vecina ciudad de Rauch el 29 de agosto de 1928, siendo hijo de Juan Heredia y Sebastiana Lorea. Era el mayor de sus nueve hermanos, cuatro mujeres y cinco varones. Toda su vida trabajó en el sector de vialidad en Tandil.

Conoció a su esposa Rosa Décima con quien tuvo sus hijos: Raúl Horacio, Juan Carlos, Ramón y Edith Heredia, a quienes criaron con mucho amor y los educaron.

Ellos crecieron e hicieron su vida. Raúl Horacio y Dora Ormazábal tuvieron cuatro hijos, disfrutando Ramón de sus nietos Andrés, Raulito, Carlitos y María Alejandra. Por parte de Ramón y Gladis Miclarena también le brindaron otros cuatro nietos: Walter, Julián, Jonathan y Gonzalo. Tiempo después su nieto Juan y Mailen le dieron su primer bisnieto Bautista.

Ramón Heredia falleció el pasado 29 de febrero de 2020. Tus hijos, nietos, nueras y sus nietas políticas Lucrecia y Mailen, lo recordarán con mucho afecto y amor.

“Te vamos a extrañar abuelo, pero tenemos un hermoso recuerdo que fuiste con nosotros a unas hermosas vacaciones a Necochea, donde disfrutaste mucho y nosotros a vos. Ese hermoso recuerdo lo guardamos para siempre en nuestros corazones.

Como dije, esto no es una despedida, sino un hasta luego. Nunca te olvidaré y siempre estarás en mi corazón y mi mente. Descansa en paz te olvides que te quiero muchísimo abuelito. Hasta siempre, tu nieta Alejandra te manda un beso y abrazo fuerte al cielo”.

 

V JUSTO DIONISIO ORSINI (EL GRINGO)

Justo Dionisio Orsini, alías “El Gringo”, nació el 17 de noviembre de 1934 en Tandil, a sus 85 años de edad el pasado 21 de febrero del 2020 emprendió un largo viaje con destino al cielo.

“Hoy tristemente tuvimos que despedirte con el alma hecha pedazos, pero nos has dejado un legado lleno de recuerdos imborrables como sólo una persona como vos podía dejar. Formaste una maravillosa familia con tu compañera de vida Delia Rene Kwist quién fue incondicional. Vivieron en el campo porque tenías una labor ya que tu oficio era alambrador.

Dedicaste tu vida a la familia y amigos, siempre fuiste un hombre con valores y una moral intachable, leal y digno de recordar.

Has dejado una profunda herida, Dios te llevo, pero en nuestra mente y memoria guardamos ese inmenso amor. Vivirás por siempre en nuestros corazones, te extrañaremos, nuestro deseo es que descanses en paz.

Te recuerdan con amor tu esposa Delia, tus hijos Alberto, Daniel, Beatriz, Marcelo y tus nietos y bisnietos”.

 

V LUCÍA ESTER MASSIRONI

Corría el año 1944 y exactamente el 10 de junio en Trenel, La Pampa, nacía una niña con melena de rulos color caramelo, la quinta hija de una familia de inmigrantes; su papá, con el particular nombre de Diamici Massironi, nacido por casualidad en Uruguay y su mamá, Francisca, de la cual no somos conocedores de su historia, ya que Lucía sufrió la pérdida de ella a los dos años de edad.  Contaba que su abuela Paulina, al morir su mamá, iba a cuidarla, pero lamentablemente también partió joven. Su padre, de profesión mecánico, quedó solo con cinco niños, por lo cual, ella fue internada en un colegio religioso pupila, donde estuvo mucho tiempo sola, ya que se olvidaban de retirarla. Que dolor y que infancia triste tuvo que pasar esta niña, que ya una vez adulta siendo madre mantenía esa mirada de experiencia, con esos comentarios de niña eterna.

Ella no tuvo quien la críe, y es por eso que tuvo que hacerse de la nada. Hacía recordar al mito de Pandora, que cuenta la historia de Prometeo. En este mito, el último mencionado, fue castigado por Zeus por robar el fuego sagrado para dárselo a la humanidad, el Dios, al enterarse, envió a la esposa de su hermano una caja llena de maldiciones, en la misma se coló un milagro, y como Pandora era inocente, cuando abrió la caja lo único que miró fue el milagro sin conectarse con los males que había en el cofre.

Lucía tenía esa esencia del mito como también esa alma peleadora, ya que tuvo que defenderse como pudo, y eso hizo que su vida fuera una batalla sin fin.

Esa hermosa niña, ya mujer, conoció a un hombre a temprana edad llamado Carlos Matteucci, un Don Juan, carismático de ojos grises, de un metro ochenta, vendedor de ilusiones, con el cual tuvo siete hijos, de los cuales fueron tres nacidos. Cristina la primogénita, Silvana y Paola Marcela, ella nunca se imaginó, que de esa relación bastante tormentosa, se formaría una gran familia que con idas y reveces, se multiplicó y hoy es su resultado en la tierra.

Se mudó miles de veces, es difícil redactar la cantidad de casas que tuvo, que compró, perdió y alquiló. Se dice en biodecodificación que las personas que se mudan muchas veces, en verdad lo hacen porque están buscando a su mamá. La casa se relaciona con el útero materno, y creo que aquí tenemos la respuesta a tantos cambios y luchas en su vida. “Añoró siempre a su madre”. Ella era muy esteta, linda, de comer poco y cocinar poco también, siempre con sus cremas, sus pies bien arreglados, sus detalles, tenía la dupla de Géminis-Virgo, siempre actualizada, ella manejaba las redes como nadie, hablaba, incluso cuando mirábamos películas ella comentaba siempre algo, siempre encontraba algún detalle para decir, era muy perfeccionista, de lento caminar pero rápido pensar. Amaba a su familia, la cual tanto le ha costado formar y tener unida, Cristina su hija mayor tuvo 4 hijos:-Nicolás, Ximena, Valentín y Julieta, de ellos tres nietos: León, Benjamín y Amelie, de los cuales estaba súper orgullosa. La del medio, Silvana, tuvo a Matías y Virginia. Y por último la menor Paola Marcela a Paz y Carolina, repartidos entre Buenos Aires, Ciudad autónoma y Tandil.

Iba y venía con su valija, su picada tandilense visitando a cada hijo, y eso es lo que más vamos a recordar, sus andanzas, su libertad y su desapego. Nos enseñó que el dinero solo ofrece libertad, que no nos vamos a llevar nada material de la tierra, que las injusticas y desprecios deben ser dejados de lado y que la familia es lo más importante.

Entre todos sus viajes y travesías, eligió seguir a su hija mayor a la ciudad de Tandil, convirtiéndose luego su lugar en el mundo. Ella fue feliz y encontró la paz en las sierras, se instaló en el 2012, y nunca se fue, así quedó su alma para siempre en ese lugar tan mágico.

La noticia de su partida fue de un día para el otro, así de repente, se descompuso y después de unos días falleció. Pero como el alma es sabia, ella una semana antes, visitó de imprevisto en Buenos Aires cenando con todos nosotros, despidiéndose álmicamente. Luego regresó a Tandil, donde unos días después partió dejando un mensaje de unión.

“En el momento que me dieron la noticia, automáticamente en la computadora se activó de repente una misa en inglés con la imagen de la virgen. Pensé en ese momento, que era un mensaje en el que ella me comunicaba que se encontraba en paz, pero cuando llegó la hora de su cremación, Cristina nos comenta que ella quería que se esparzan sus cenizas en una zona de las sierras, en donde se encuentra la imagen la Virgen de Lourdes, el mensaje era ese, que ella quería quedarse a descansar junto a esa virgen que siempre nos llevaba a visitar en Mar del Plata, y que tanto le gustaba.

Ese momento va a quedar en el recuerdo de todos, fue algo tan maravilloso. Nos encontrábamos sus hijos, yernos, nietos, bisnietos, básicamente todos en Tandil junto a la virgen, con esa paz de montaña, recordándola y despidiéndola, con el amor que ella se merecía.

¡Tanta lucha mamá, que al final aquí estábamos todos juntos, dándote las gracias infinitas por construir la familia que hoy somos!.

El mensaje que queremos dejar a los lectores, es que, a través de su partida, todos nosotros, pudimos unirnos y conciliar diferencias, estar en paz, perdonar y perdonarnos. No es necesario estar distanciados, la plata no es importante, la vida es corta, lo único que nos vamos a llevar es nuestra elevación de consciencia y lo único que vamos a dejar en la tierra, son nuestras huellas y el amor que hemos dado en nuestra existencia.  A la memoria de una mujer con todas las letras, que luchó por su familia siempre. Gracias, gracias, gracias.

Tus hijas, yernos, nietos, bisnietos, amigos, con nosotros en la eternidad. Te amamos”.

 

V NATALIA SOLEDAD RAMÍREZ

Natalia Soledad Ramírez falleció en Tandil el pasado 27 de febrero de 2020, a la edad de 30 años. “A temprana edad decidió partir en busca de su propia paz, algo que ella decidió. Te recordaremos hoy y siempre en nuestros corazones. Estuvieron presente el día de tu sepelio tu papá, Daniel Ramírez, hermanos Gabriela Ramírez, Romina Ramírez, Daniel Ramírez y Maiteé Olaechea; tu único hijo Ian Acevedo y familia y amigos, Matías Acevedo y sobrinos. Que en paz descanses”.

 

Dormir bien, un factor determinante

de nuestra calidad de vida

 

El sueño es el sustento de nuestro bienestar y sumamente necesario para que podamos repararnos completamente, ser productivos, creativos y conectarnos con nosotros mismos y otros durante el transcurso del día. El sueño sano es uno de los pilares de la buena salud, además la mayoría de los trastornos del sueño son prevenibles o tratables, sin embargo, son pocos los pacientes que buscan ayuda profesional.

Los factores que determinan la calidad del sueño son: la duración, la cual debe ser suficiente para que el individuo descanse y esté alerta al día siguiente, la continuidad, con períodos de sueño que deben ser sin interrupción, y la profundidad, que debe ser la necesaria para que el dormir sea reparador.

Ciertas afecciones, como el Síndrome de Apneas e Hipopneas Obstructivas del Sueño (SAHOS), alteran estos factores con la aparición de episodios repetitivos de dificultad al paso del aire durante el sueño como consecuencia del esfuerzo que se debe realizar para reabrir una vía aérea que se obstruye, provocando disminución del oxígeno en sangre, ronquidos, ahogos y despertares nocturnos. Esto da lugar a un descanso no reparador, tendencia a dormirse durante el día y aumento del riesgo de afectaciones cardiacas, neurológicas, metabólicas y cognitivas que traen como consecuencia el deterioro en la calidad de vida.

Desde la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria (AAMR) se considera de suma importancia concientizar a la sociedad sobre este síndrome, que presenta gran cantidad de patologías asociadas. De acuerdo con las Guías prácticas de diagnóstico y tratamiento del síndrome de apneas e hipopneas obstructivas del sueño 2019 (AAMR), los pacientes que padecen SAHOS tienen una prevalencia de hipertensión arterial alrededor de 3 veces mayor a quienes no presentan apneas.

El SAHOS también se asocia con un incremento en la incidencia de eventos cardiacos isquémicos y de las complicaciones vinculadas a un infarto agudo de miocardio (IAM). Asimismo, esta enfermedad es un factor de riesgo independiente para el desarrollo de accidente cerebrovascular (ACV). Además, se lo asocia con el incremento del riesgo de accidentes de tránsito, laborales y domésticos, dado que quienes lo padecen pueden ver severamente afectado su descanso.

Las personas que durante el sueño emiten ronquidos y hacen pausas frecuentes deben consultar a la brevedad con su neumonólogo a fin de descartar esta patología frecuente y que cuenta con un tratamiento efectivo. Las consecuencias que genera su falta de diagnóstico y tratamiento impactan notablemente deteriorando la calidad de vida.

 

Nota proporcionada por :

  • ElEcodeTandil

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