Pese al accionar de los bomberos, un incendio causó estragos en una vivienda y una mujer debió ser trasladada al Hospital
En la noche del domingo, Wanda Yamila Gazzola notó que habían ingresado a su domicilio por la puerta trasera y que le habían sustraído un teléfono celular. Horas más tarde, la casa de su vecino comenzó a arder y las llamas alcanzaron el techo de su vivienda, por lo que comenzó a inhalar humo y debió ser trasladada al Hospital Santamarina.
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Un incendio se propagó en una vivienda ubicada en Ezeiza 1631 en la madrugada de este lunes, afectando la totalidad de una habitación de tres metros por tres metros y generando daños en la casa contigua, en Ezeiza 1629.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailSi bien los motivos del ígneo no fueron esclarecidos, los bomberos actuaron de manera eficaz y lograron sofocar el fuego, que se había propagado por el entretecho al domicilio vecino. Una vez controlado el interior del cuarto, la dotación del cuartel levantó mediante barretas dos chapas, logrando controlar la expansión de las llamas.
En el domicilio donde comenzó el incendio se encontraba presente el morador, Jesús Uzuna, quien se negó a aportar demás datos filiatorios a los bomberos. Conjuntamente, debido al humo que inhaló, Wanda Yamila Gazzola, de 39 años, residente en Ezeiza 1629, debió ser asistida por una unidad del Same que la trasladó al Hospital Santamarina.
La habitación que se incineró poseía en su interior una cama de dos plazas, un placard, sillas, mesas de luz, ropa, entretecho de machimbre 15 m2, tirantes y clavaderas.
No obstante, las chapas que fueron sustraídas del techo correspondían a la casa de Gazzola, quien dialogó con El Eco de Tandil e informó que aquella misma noche había sufrido también un hurto.
“La policía deja mucho que desear”
Contó Yamila que el domingo por la noche, tras regresar a su casa, su hijo encontró que la puerta trasera de la vivienda, que estaba amurada con un metal, había sido forzada y los delincuentes ingresaron por allí para robarle su celular.
“Indignada con la policía, deja mucho que desear”, exclamó la víctima, alegando que la maltrataron e hicieron caso omiso a lo sucedido.
Agregó también que el barrio está muy inseguro y lamentó que “no somos dueños de nada acá”.
“Me entristece mucho esto pero no por el teléfono, porque el celular va y viene. Pero, ¿por qué no puedo tener nada? No soy dueña de tener nada. Es una cosa de locos”, clamó.
Añadió que los agentes arribaron a su casa en primera instancia por el hurto que había sufrido pero que “como vieron que estábamos bien, se fueron”, y luego retornaron cuando comenzó el incendio. “Esa es la policía que tenemos”, remarcó con indignación.
Respecto a la puerta del fondo, por la cual entraron los malhechores, aseguró que le pondrán material y la anularán para evitar futuros robos.
“Me desmayé y me trasladaron al Hospital”
Respecto al incendio, reconoció no saber qué había sucedido ya que estaba recostada en su cama cuando comenzó a ingresar humo a su habitación.
“Estaba acostada y cuando quise acordar, ya tenía humo dentro de la habitación. Después vimos que estaban los bomberos y después de eso ya no me acuerdo nada”, declaró.
Debido a la gran cantidad de humo que inhaló, se desmayó y debió ser asistida por el Same, que la trasladó al nosocomio. Le propinaron oxígeno y un calmante, y le recomendaron quedarse un día internada pero ella desistió. “Por la desesperación y la impotencia que te genera, querés volver a tu casa estés como estés”, apuntó.
Por el incendio, perdió un colchón y le sustrajeron chapas del techo
Más allá del celular que le robaron esa misma noche, Gazzola sufrió el dañó material de otros elementos de su casa.
El colchón de su pieza, según reconoció, lo perdió “totalmente”. Simultáneamente, afronta el inconveniente de que los bomberos debieron retirar las chapas del techo para sofocar el incendio. “El tema ahora es si llueve”, señaló.
“Me dijeron que vaya a hacer una denuncia, pero qué voy a denunciar si no entiendo nada de lo que pasó”, enfatizó y adicionó que su padre fue al seguro para averiguar si el seguro cubre los daños.
Afortunadamente, su hijo de 17 años no sufrió lesiones, así como tampoco sufrió ningún perjuicio su habitación, pese a que estaba inundada por la tarea de los bomberos. “Gracias a dios no tocó el colchón ni nada”, expuso.
