Pese al paro, todavía no hubo comunicación entré los médicos y PAMI
Los profesionales de la salud nucleados en el gremio sostienen una medida de fuerza por cuatro días.
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Los médicos de cabecera de PAMI atraviesan una situación crítica que ha derivado en una medida de fuerza de 96 horas, la cual se extenderá hasta este viernes. El doctor Pablo Gorini, referente del sector, explicó que este conflicto no es un hecho aislado, sino la consecuencia de un proceso de deterioro que se arrastra desde abril.
En aquel entonces, el Instituto tomó la decisión de eliminar las consultas del listado de pagos, lo que significó una quita del 56 por ciento en los honorarios de los profesionales, dejando a muchos de ellos al límite de la sostenibilidad económica de sus consultorios.
La lucha gremial, que comenzó hace meses, logró inicialmente un incremento que llevó el valor de la consulta de 2100 a 2700 pesos tras dos meses de negociaciones. Sin embargo, tras ese breve avance, el diálogo se interrumpió. Según detalló el profesional a El Eco, el Instituto mantuvo un silencio prolongado, ignorando los pedidos y las necesidades de los profesionales.
Recientemente, ante la presión ejercida, la respuesta oficial fue una oferta de apenas 300 pesos adicionales, una cifra que los médicos calificaron como irrisoria frente a la inflación y el costo de vida. Ante este escenario, el gremio decidió avanzar con un paro de 96 horas con el objetivo de visibilizar la problemática y forzar una instancia de negociación real.
Sobre el impacto de la medida, el doctor Pablo Gorini señaló: "La difusión ha sido la que esperábamos, pero todavía no tenemos ningún llamado del Instituto". El profesional lamentó que, a pesar de la repercusión nacional que ha tenido el reclamo, las autoridades nacionales mantienen una postura de indiferencia que impide destrabar el conflicto y normalizar la atención de los pacientes.
El alcance de la decisión política
La falta de canales de comunicación efectivos es una constante denunciada por los médicos. Aunque existen instancias locales, el doctor Pablo Gorini advirtió que las decisiones estratégicas se toman desde niveles superiores, donde se percibe una intención de fondo que trasciende lo salarial.
Al respecto, el médico fue contundente sobre las motivaciones que intuye detrás de la política actual: "El objetivo es retirar a los médicos de cabecera de la lista, somos un gasto". Esta visión, según el profesional, busca desmantelar la atención primaria para trasladar la demanda a otros centros de salud que no cuentan con la capacidad operativa necesaria.
El impacto de esta política, de concretarse, sería devastador para la comunidad de adultos mayores. El doctor Pablo Gorini advirtió que, si los médicos de cabecera son desplazados, los hospitales y clínicas privadas se verían desbordados por una demanda masiva que no podrían absorber.
"El sistema de salud está tendiendo a quebrarse por esta situación y por eso el Estado quiere sacárselo de encima", sentenció. Esta situación, según su análisis, no solo afectaría la calidad de la atención, sino que dejaría a pacientes con patologías crónicas, como hipertensión o diabetes, sin un seguimiento médico adecuado y digno.
En el ámbito local, la situación es igualmente preocupante. Gorini confirmó que la crisis ha provocado que muchos profesionales opten por abandonar el sistema de PAMI. "Algunos que han renunciado porque no le dan los números para mantener el consultorio", explicó, detallando que los médicos prefieren volcar su tiempo a otras obras sociales o sistemas de atención que les permitan cubrir sus gastos básicos.
El futuro del conflicto
Respecto a las expectativas económicas, el gremio sostiene que la recomposición debe ser acorde a la pérdida sufrida durante el año. El doctor Pablo Gorini recordó que, tras el recorte del 56 por ciento en abril, se había establecido una hoja de ruta para recuperar los ingresos de manera gradual.
"Esperábamos terminar diciembre con 5200 pesos por afiliado", precisó el médico. Este número, según el gremio, es el piso mínimo necesario para que la actividad sea viable y para que los consultorios puedan seguir funcionando con los estándares de calidad que requieren los pacientes.
Finalmente, Gorini advirtió que si no hay una respuesta favorable por parte de las autoridades, el gremio ya ha notificado formalmente a las instancias correspondientes que las medidas de fuerza se endurecerán.
La incertidumbre sobre el futuro de la atención médica de los jubilados se mantiene latente, mientras los profesionales insisten en que la salud pública no puede ser tratada como una variable de ajuste. La expectativa ahora recae en una posible convocatoria al diálogo que permita evitar un colapso mayor en el sistema sanitario nacional.