Preocupación en Azucena por el envenenamiento de animales
El proteccionista Ezequiel Escudero denunció ante la Patrulla Rural la muerte de varias mascotas en la localidad.
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Una serie de hechos alarmantes sacudió la tranquilidad de la localidad rural de Azucena el pasado viernes 26 de junio. El proteccionista animal Ezequiel Escudero formalizó una denuncia penal para alertar sobre la muerte por envenenamiento de al menos dos perros y un gato, además de la desaparición de otro canino que presentaba síntomas de intoxicación.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailLa situación generó un estado de alerta inmediata entre los habitantes, ya que los episodios ocurrieron tanto en el ámbito privado como en plena vía pública, elevando el riesgo para la población humana.
Los sucesos comenzaron a desencadenarse el miércoles 24 de junio por la noche en la vivienda de Romina Ibaecta, una de las damnificadas. Según el relato de la vecina, una de sus perras mestizas comenzó a manifestar un cuadro de “extrema debilidad y temblores” tras haber salido al exterior de la propiedad. En cuestión de minutos, el animal sufrió convulsiones y falleció en el lugar expulsando una secreción espumosa blanca por el hocico, una característica que se repetiría en otros casos.
La tragedia para la familia continuó durante el mediodía del jueves, cuando advirtieron que otros dos perros, que se encontraban atados en el patio, habían logrado soltarse de sus collares en medio de una aparente desesperación. Uno de ellos fue hallado sin vida en la vereda del domicilio, exactamente con la misma sintomatología que la mascota fallecida el día anterior.
Un tercer animal, una perra galga, fue vista por última vez cerca de la plaza del pueblo y de la escuela, desorientada y con dificultades motrices, aunque luego se perdió su rastro.
Ante la gravedad de los hechos, los afectados acudieron a la Dirección de Bromatología para solicitar asesoramiento y una intervención directa en la zona. Sin embargo, la respuesta institucional no fue la esperada por los vecinos. Según consta en la denuncia, desde el organismo local indicaron que, al no existir una persona mordida o pruebas certificadas de maltrato animal en el momento, no podían proceder de oficio sin una orden judicial o policial previa.
El uso de agrotóxicos
La preocupación de los denunciantes se fundamenta no solo en la pérdida de sus mascotas, sino en la letalidad del producto utilizado. Tras realizar consultas veterinarias particulares, los síntomas observados (tensión muscular, ataxia y secreciones bucales) resultan compatibles con el envenenamiento por "Potosí", un potente plaguicida cuyo uso en áreas urbanas y cercanías de establecimientos educativos representa un peligro para la salud pública.
A este escenario se sumó el hallazgo de un gato muerto en circunstancias idénticas en otra propiedad del pueblo. En este caso, el felino no deambulaba por la calle, lo que hace presumir que el veneno podría haber sido arrojado directamente dentro de los patios o que existen focos de infección dispersos por el casco urbano de Azucena.
La comunidad educativa también se mantiene en vilo. Una de las perras afectadas fue vista merodeando el área de la cocina de la escuela local el viernes por la mañana. Aunque algunos testigos intentaron asistirla, el temor radica en que los residuos del veneno puedan persistir en el suelo donde circulan diariamente decenas de niños y trabajadores rurales.
El pedido de limpieza y desinfección de las áreas comunes se volvió un reclamo durante el último fin de semana.
Desde el sector proteccionista, señalaron que este tipo de ataques suelen ser recurrentes en zonas donde el Estado no garantiza la presencia continua de servicios básicos de salud animal. El manejo de sustancias peligrosas para dirimir conflictos vecinales o para controlar la población canina de forma ilegal constituye un delito tipificado en la Ley 14.346, la cual establece penas para quienes infrinjan malos tratos o actos de crueldad a los animales.
El reclamo por la falta de castraciones rurales
Para el proteccionista Ezequiel Escudero, el problema de fondo en localidades como Azucena es la desatención por parte de las autoridades municipales en materia de control poblacional. Según manifestó el denunciante, la Dirección de Bromatología hace meses que no realiza campañas de castración en las zonas rurales del partido de Tandil.
Esta ausencia estatal suele derivar en un aumento de animales sueltos, lo que en ocasiones termina en episodios de violencia o intentos de exterminio privado mediante el uso de sustancias químicas.
"Es un desastre lo que se genera cuando algún irresponsable tira veneno en la calle", explicó Escudero, quien además resaltó que la Patrulla Rural ya inició recorridas por el pueblo para entrevistarse con los vecinos y recolectar testimonios que permitan identificar a los autores de las muertes.
La investigación busca determinar si hubo una intención deliberada de ataque o si se trata de una campaña de envenenamiento masivo que afecta a toda la cuadrícula urbana.
Durante el pasado fin de semana, los efectivos policiales mantuvieron reuniones informales con los habitantes para llevar tranquilidad, aunque la tensión persiste. Los vecinos exigen que la Municipalidad de Tandil no se limite a labrar actas administrativas, sino que se involucre activamente en la prevención de estos casos mediante la educación y el refuerzo de los operativos de sanidad animal en las delegaciones rurales.
La causa ha quedado radicada en la Fiscalía de turno, y se espera que se soliciten pericias sobre los animales fallecidos para confirmar científicamente el tipo de sustancia utilizada. Mientras tanto, en Azucena, los vecinos mantienen a sus mascotas resguardadas y vigilan con recelo los espacios públicos, a la espera de una respuesta que garantice la seguridad de sus familias y animales.
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