“Quería hacer un extra y terminé en un calabozo”, dijo el chofer de Uber
Matías Marincione reconstruyó el procedimiento que derivó en su arresto, el secuestro de su auto y una multa millonaria.
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“Quería hacer un mango más para festejar el cumpleaños de mi mujer un poco más holgado y terminé durmiendo en un calabozo”. Así resumió el chofer Matías Marincione el impacto que tuvo el operativo de tránsito realizado en marzo de 2025 y que terminó con una causa penal, la retención de su vehículo y una multa cercana a los tres millones de pesos. La Justicia anuló el procedimiento y lo absolvió, pero ahora busca una sanción penal por el accionar.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEn diálogo con La Mañana (104.1 Tandil FM, EcoTV y El Eco Streaming), el conductor narró en primera persona cómo vivió aquel episodio. Según relató, todo comenzó con un viaje tomado a través de la aplicación Uber mientas era chofer en una de las agencias de remises con mayor trayectoria en la ciudad.
Por entonces, una merma en el trabajo y la difusión mediática de la llegada de la aplicación lo llevaron a registrarse en la plataforma para intentar generar un ingreso extra que le permitiera afrontar los gastos familiares y los festejos de cumpleaños de su esposa.
El primer viaje terminó en una situación que describió como “un caos” al descubrir que el pasajero era el dueño de una remisería y que en el control vehicular lo estaban esperando. Marincione sostuvo que el episodio “sacó lo peor” de él y reconoció que reaccionó cuando los agentes intentaron secuestrarle el auto, pese a que contaba con documentación y habilitaciones al día, según expuso. Sin embargo, aseguró que “el mal momento no lo olvida nunca más”.
El caso
El caso se remonta al 27 de marzo de 2025, cuando en un puesto de control vehicular desplegado por la Dirección de Control Urbano Vehicular en Machado al 700, se interceptó un vehículo Fiat Cronos. El rodado, conducido por Matías Marincioni, transportaba como pasajero a Daniel Marcos Emiliozzi. Lo que parecía un operativo de rutina derivó en una compleja batalla judicial cuando la defensa particular del implicado planteó la nulidad de todo lo actuado bajo la figura del “agente provocador”.
A más datos, relató que durante el primer viaje que aceptó a través de la aplicación, recogió a un pasajero en la intersección de Belgrano y 9 de Julio. El destino era Alem y Machado, un esquina donde se encontraba el operativo a cargo de la Dirección de Control Vehicular.
Días después, “me entero que el pasajero que llevaba era el dueño de Remís Tandil, que me estaban esperando en el operativo y que en simultáneo llegó uno de los encargados de Alas”, resumió ante los micrófonos de la radio de El Eco.
Operativo
El operativo en la intersección de Alem y Machado escaló rápidamente. Según relató Marincione, cuando los agentes de tránsito intentaron retener su vehículo -un auto prácticamente nuevo y con todas las habilitaciones correspondientes para remís-, decidió subir al rodado para evitar el remolque.
“Empiezo a discutir porque no me parecía”, reconoció y fundamentó que la unidad contaba con la documentación requerida para el transporte privado de pasajeros.
En un determinado momento, la situación se salió de control. De acuerdo a su versión, mientras se mantenía en el interior del rodado para evitar que sea remolcado, un agente municipal se apostó sobre el capó “y sonriéndome me dijo que tenga lo que tenga el auto se lo iban a llevar igual”, recordó.
“Sacó lo peor de mí, el enojo no me hizo tomar la mejor decisión”, reconoció Marincione al recordar el momento en que su auto impactó con la grúa municipal, lo que a su vez provocó un roce con un oficial de policía que se encontraba en el lugar.
Si bien no se registraron heridos de gravedad, el incidente derivó en el arresto del conductor, que fue trasladado hasta la comisaría Segunda. De una infracción de tránsito, la acusación mutó hacia una figura penal: desobediencia a la autoridad, atentado y resistencia, que luego sumó tentativa de homicidio y fuga. En función de la carátula, el chofer pasó un día privado de su libertad.
La viralización del evento en la vía pública generó una presión adicional. Según narró, antes de retirarse de la dependencia policial ubicada en avenida Colón, “llamaron de Departamental y le dicen al oficial que no me podían dar la libertad porque como se había hecho viral tenían que ver bien cómo iban a responder”.
Absolución
El vehículo, su herramienta de trabajo, quedó secuestrado y con daños materiales producto del choque con la grúa, mientras la Municipalidad tramitaba una multa que ascendía a una cifra cercana a los tres millones de pesos.
Al día siguiente por la mañana recuperó la libertad. “Me hicieron firmar como una donación para que no me quede ningún antecedente”, expuso ante El Eco Multimedios.
“Me absolvieron de todo; primero porque estaba mal hecha la multa y porque la normativa que dicen que (la actividad por medio de la aplicación) está prohibida no existe”, resaltó el chofer.
Más allá de los errores técnicos en el labrado de la infracción, lo que impidió que la millonaria multa prosperara, el argumento central de la defensa -y que la Justicia terminó validando- fue la inexistencia de una normativa local que prohíba el uso de aplicaciones de transporte.
Los letrados argumentaron que la prohibición esgrimida por los agentes de tránsito al momento del operativo era “un invento” carente de respaldo, ya que no se puede sancionar a un ciudadano por una actividad que no está regulada como ilegal en el Código de Faltas.
“El mal momento no lo olvido más”
Como se informó en estas páginas, la Justicia anuló el procedimiento de Control Urbano y absolvió al chofer al determinar que el operativo fue fruto de una confabulación entre el dueño de una agencia de remís y las autoridades municipales para interceptar al trabajador de forma irregular.
Marincione tomó bien la resolución “porque es lo que corresponde”, afirmó y agregó “dentro de todo el caos que pasé, da un poco de aire, pero el mal momento no me olvido nunca más en la vida”.
“Tengo un auto nuevo, todo habilitado, así que no vi el error para no realizar ese viaje”, justificó sobre un episodio que terminó en “un caos, con el auto roto, detenido y con una multa de tres millones de pesos. Me pareció un montón por estar trabajando”.
Acciones penales
Tras la resolución, el conductor presentó una denuncia contra el director Control Urbano Vehicular y el propietario de una remisería por la “emboscada” articulada para secuestrar su vehículo.
La presentación judicial, que recayó en la instrucción penal preparatoria bajo la carátula de “Averiguación de ilícito”, pone bajo la lupa el accionar de los funcionarios municipales y su presunta vinculación con intereses privados del sector del transporte a la hora de perseguir a los que trabajan con las aplicaciones como transporte.
La demanda apunta a lo que los letrados denominan una “defensa ilegítima” de la competencia por parte del dueño de la agencia de remises. Marincione explicó la figura al comparar: “es como si el dueño de McDonald’s fuera a un local de Mostaza a decir que la hamburguesa está en mal estado y cuando se dan cuenta quién es notan que es el dueño de la competencia”.
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