Realizaron un cantero de plantas nativas en el Centro de Salud Mental
Alumnos de Normal, del proyecto Germinando Vida Nativa, realizaron las taras en el Centro de Día Tita Brivio.
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El pasado sábado, un grupo de estudiantes de cuarto y sexto año de la Escuela Normal concretó una intervención ambiental de valor social y ecológico en el Centro de Salud Mental Tita Brivio. La actividad, organizada bajo el marco del proyecto Germinando Vida Nativa, consistió en la creación de un cantero de plantas nativas.
Los estudiantes, Emilia Rossotti, Pilar Romero Laza y Santiago Del Río, realizaron el trabajo de manera extracurricular con el objetivo de fomentar la conexión con la naturaleza y promover el bienestar de los pacientes y profesionales que transitan diariamente por dicha institución. La actividad coincidió con el Día Mundial de la Salud Mental.
Mariana Coto, docente responsable del proyecto estudiantil, brindó detalles de los trabajos realizados, destacó la importancia de las plantas nativas y adelantó intervenciones futuras. Según explicó, la iniciativa se gestó tras meses de reuniones y planificación junto a la directora de Salud Mental, Constanza Funes y el equipo profesional.
La propuesta se fundamenta en la psicología ambiental, entendiendo que el contacto con la flora autóctona no solo beneficia la biodiversidad, sino que actúa como un agente sanador para quienes necesitan bajar los niveles de estrés y encontrar un espacio de calma.
“La idea era aplicar desde Germinando Vida Nativa rincones que sanan, tomando conciencia de que todo lo que viene de la naturaleza nos conecta y nos ayuda”, señaló Coto a El Eco. Subrayó que el proyecto busca que tanto los pacientes como el personal del centro puedan involucrarse en el cuidado de las especies, sintiéndose parte de un proceso de restauración ecológica.
En este sentido, la intervención no se limita a la plantación, sino que se complementará con cartelería informativa realizada por otros talleristas, integrando diversas disciplinas en un mismo espacio de aprendizaje y recuperación.
La satisfacción del trabajo consumado
El compromiso asumido por los estudiantes comenzó en febrero, cuando el grupo se propuso concretar este espacio una vez finalizado el biocorredor en la Escuela Normal. Coto enfatizó que la elección de la fecha no fue azarosa, ya que coincidió con la conmemoración del Día de la Salud Mental.
Para los jóvenes, este acto representó una forma de alzar la voz y demostrar que la salud humana es inseparable de la salud del entorno. “Creemos que no hay salud sin salud mental. Por eso, como jóvenes, elegimos alzar la voz en esta fecha y acompañar, impulsando la conexión con la naturaleza que tanto nos sana”, expresaron los alumnos a través de sus redes sociales.
El trabajo, realizado íntegramente a pulmón y gracias a las donaciones de la comunidad, permitió completar un cantero principal y dos esquinas, aunque el plan de expansión es ambicioso. Según pudo saber este diario, el equipo tiene previsto continuar con las intervenciones, incluyendo la conexión con el área de internación del centro.
“Vamos a seguir, no solo este año, por si no llegamos, pero vamos a continuar el año que viene porque ellos están abiertos a todo esto, entienden que es totalmente sano, que es un aporte que a todos nos viene bien”, afirmó la docente, destacando la apertura institucional hacia estas prácticas.
La importancia de utilizar especies nativas radica en la necesidad de reivindicar el patrimonio natural local. Según la visión de Germinando Vida Nativa, la desaparición de la flora y fauna autóctona es una problemática que requiere una respuesta activa. Al plantar nativas, los estudiantes no solo embellecen el entorno, sino que cumplen funciones sistémicas vitales para la biodiversidad.
Coto insistió en que es fundamental que los jóvenes comprendan estas funciones desde temprana edad, ya que, a menudo, se desconoce el valor real de estas especies, tratándolas como simples elementos decorativos cuando en realidad son pilares de un ecosistema saludable.
El proyecto, que cuenta con el respaldo técnico de Sendero Pampa de la Unicen, se ha convertido en una red que trasciende los límites de la Escuela Normal. Actualmente, el grupo trabaja en paralelo con otros jardines de infantes, como el Jardín 903, donde también se proyecta la creación de nuevos espacios verdes.
La metodología de trabajo, basada en la gestión estudiantil y el compromiso a contra turno, ha demostrado ser sostenible en el tiempo. “Siempre le metemos monitoreo y también buscamos emancipar a esas personas, darle importancia y que ellos también sientan que tienen que continuar”, añadió la adulta responsable de los estudiantes.
Un proyecto en expansión
Coto destacó que el trabajo interdisciplinario permite que los alumnos no solo aprendan sobre biología, sino que gestionen, investiguen y difundan la importancia de la conservación. La meta final es consolidar una red de espacios verdes que atraviese la ciudad, restaurando los parches de biodiversidad que el crecimiento urbano ha fragmentado.
De cara al futuro, el grupo ya se prepara para participar en un evento organizado por el Centro de Salud Mental en los próximos días, donde se pondrán en valor los aportes realizados. La continuidad del proyecto está garantizada por el entusiasmo de los estudiantes y la convicción de que, unidos, es posible reparar lo que se ha ido perdiendo.
“Realmente todos unidos podemos restaurar lo que se va extinguiendo”, concluyó la docente, reafirmando el compromiso del grupo con la defensa del patrimonio natural y la construcción de una comunidad más consciente y conectada con su entorno.
La experiencia en el Centro Tita Brivio es un reflejo del impacto que pueden generar las iniciativas juveniles cuando se combinan con el conocimiento técnico y la voluntad de servicio. Al transformar un espacio físico en un refugio de vida, los estudiantes de la Escuela Normal no solo están plantando especies nativas, sino que están sembrando conciencia sobre la importancia de cuidar nuestro suelo y nuestra salud.
Con cada nuevo cantero, el proyecto Germinando Vida Nativa reafirma su propósito de restaurar los vínculos entre el ser humano y la naturaleza, demostrando que la acción colectiva es la herramienta más poderosa para el cambio. El proyecto tiene entre sus próximos pasos un cantero en el Jardín 903, entre otras intervenciones.