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Rehto, donde confluyen el cuidado del ambiente y la ayuda a la comunidad

La iniciativa que depende de la Facultad de Ciencias Exactas de la Unicen promueve la reducción del impacto negativo que tienen los residuos tecnológicos en el entorno y proponen otorgarles una nueva vida útil reparando computadoras que entregan a diferentes entidades de bien común.

Félix Segura, Ramón Gardelli, Federico Suárez, Sebastián Barbieri y Matías Rodríguez, ibntegrantes del proyecto REHTO en su espacio de trabajo de la Unicen.

El Eco

El irrefrenable avance tecnológico programa a los artefactos eléctricos para que luego de un periodo de tiempo resulten obsoletos para su uso. Pero también la publicidad y la innovación que se produce, sobre todo en el mercado de la telefonía móvil y dispositivos tales como tablets y computadoras, induce a las personas a creer que necesitan adquirir un aparato más nuevo para no quedar desfasados de la corrida tecnológica. Esta cultura del descarte genera toneladas de desechos electrónicos por año, que redundan en un gran inconveniente para el medio ambiente, porque poseen un altísimo potencial de contaminación debido a ciertas sustancias que forman parte de los dispositivos.

El proyecto Rehto (Reutilización Eficiente de Hardware Tecnológicamente Obsoleto) encontró en esta problemática un nicho para trabajar y ofrecer respuestas aunando dos frentes: la reducción del impacto ambiental negativo a través de la adecuada gestión de los residuos tecnológicos y la posibilidad de propiciar la inclusión tecnológica entregando de manera gratuita computadoras recuperadas a instituciones y ONG’S que las necesitan.

La iniciativa forma parte de un programa de la Secretaría de Extensión de la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires. Con Sebastián Barbieri a la cabeza, ingeniero en sistemas y docente de esa casa de estudios, un equipo constituido por 15 personas entre graduados, docentes y estudiantes, llevan adelante su labor en un espacio montado en una de las aulas comunes del Campus universitario. El Eco de Tandil se acercó hasta el lugar para conocer algunas de las caras detrás de este original proyecto y ver cómo trabajan para darle una nueva vida útil a los artefactos que estaban previamente condenados a la basura.

“Empezamos primero tratando los residuos electrónicos descartados en el Campus (hoy reciben de todas las sedes de la Unicen), pero cada vez fuimos aportando más a la comunidad hasta que se armó el Ceprae (Centro de Pretratamiento y Recuperación de Aparatos Eléctricos) que es un espacio de gestión conjunta entre la Dirección de Medioambiente del Municipio y la Facultad de Exactas. También hay una sinergia entre Rehto y la inclusión tecnológica desde diferentes ámbitos, y se potencian entre sí”, explicó Barbieri.

El proyecto tiene una fuerte incidencia en la educación e inclusión tecnológica -que es uno de los pilares sobre los que se trabaja-, y a partir del fomento a estas áreas es que se han entregado computadoras para personas en contextos de encierro,  jardines de infantes, cooperativas de trabajo, escuelas y también hacen adaptación de dispositivos para no videntes. La propuesta les permitió entregar más de 500 computadoras hasta la fecha, a razón de 100 por año, tanto en Tandil como en diferentes puntos del país y la Provincia.

Reducir, reutilizar, reciclar

El trabajo que realizan se erige bajo el concepto de las tres “R” -reducir, reutilizar y reciclar- que estructura una visión sustentable del medio ambiente. En primera instancia, tratan de reducir los desechos tecnológicos a través de campañas de concientización para educar a la sociedad en materia de uso y compra de dispositivos. En el último año se procesaron en el Ceprae más de 40 toneladas de residuos, lo que configura una cifra sideral.

La reutilización radica en reparar el aparato y lograr que vuelva a servir  para lo que  fue diseñado. De no ser posible, se separa en componentes y los mismos se usan para otra cosas, por ejemplo, la carcasa de un monitor puede utilizarse como un cesto de residuos o cucha para mascotas, las memorias se convierten en llaveros y los viejos diskettes en lapiceros.

“El uso del software libre GNU Linux es fundamental para darle una segunda vida a las computadoras, muchas veces se descartan y mediante ese trabajo técnico la hacemos funcionar de un modo eficiente y para el 95 por ciento de los usuarios sirven”, señalaron al explicar cómo logran extenderles la vida útil a estas máquinas.

Yendo a un nivel mayor de descomposición de los procesos, en la actualidad se está investigando el reciclado del plástico de las computadoras con vistas a elaborar ladrillos para la construcción. El proyecto de investigación acreditado por la universidad  sobre uso de pasta cementicias a partir del plástico está en marcha, y apunta a brindar una novedosa alternativa dentro de esta enorme cadena.

Finalmente, las partes que no sirvieron para ninguna de las acciones anteriores se mandan a una planta de reciclaje, lo que implica costos económicos e impacto ambiental negativo debido a la huella de carbono provocada en los traslados. Este sería el eslabón final y la opción menos deseable para el tratamiento de los elementos, pero es el peldaño en el que tienen que apoyarse cuando ninguna de las acciones previas funcionó.

Un equipo con mucho empuje

Además de Sebastián, en la charla se encuentran presentes Félix Segura, graduado de ingeniería en sistemas y trabajador no docente, y Matías Rodríguez, Ramón Gardelli y Federico Suárez, estudiantes de la carrera que integran la iniciativa. Todos coinciden en su entusiasmo por lo que hacen y en la buena energía que circula en el equipo de trabajo.

Consultados acerca de qué los llevó a formar parte del grupo y desempeñar tareas dentro de REHTO, Ramón expresó que “ser parte de un proyecto que ayuda a reducir el impacto ambiental me deja muy bien conmigo mismo, y que acá exista esta posibilidad es increíble, no pasa en muchas ciudades”. Por su parte, Federico puntualizó en la devolución de la gente a la que ayudan, porque el agradecimiento es inmenso y constituye un motor que los impulsa hacia adelante.

Matías detalló que para él poder practicar y aprender es muy importante también, “porque en la carrera no tenemos mucho contacto con el hardware y lo que hacemos acá, entonces se complementa lo que estudiás con este trabajo”. En esta línea, también se inscribe la articulación que hacen con las escuelas técnicas del distrito para que los alumnos del último año realicen con ellos sus prácticas profesionalizantes.

Rehto tiene muchas aristas, todas positivas, pero lo que prevalece es el cuidado del entorno y la solidaridad que se manifiesta en el valioso trabajo que este  enorme equipo sostiene desde la universidad pública y para toda la comunidad.

Cómo colaborar

Para conocer más acerca de las tareas que desarrollan u obtener información sobre cómo colaborar, depositar residuos tecnológicos o solicitar una computadora para alguna institución de bien público, es posible consultar la página web rehto.unicen.edu.ar y la página de Facebook REHTO.

La red de puntos limpios del Municipio también es un bastión fundamental y quienes deseen pueden acercarse a cualquiera de las cuatro estaciones con las que cuenta la ciudad para dejar los aparatos eléctricos o electrónicos en desuso, sabiendo que lo están haciendo de manera responsable y amigable con el medio ambiente. Los residuos puedan depositarse en la estación centro de Maipú 1250, en la ubicada en la avenida Lunghi 1950, o en la inaugurada recientemente en Darregueira y Jurado. Además, hay un punto localizado en María Ignacia.

Nota proporcionada por :

  • ElEcodeTandil

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