Repararon las esculturas del Monte Calvario que habían sido dañadas

El Eco

Fue casi un mes donde la gente de La Cantería de Tandil, con Paola Chiavaro y Ariel Díaz a la cabeza, se dedicaron a pleno para reparar los daños ocasionados en las esculturas que conforman el vía crucis en el Monte Calvario.

Una semana antes de que el lugar sea visitado por cientos de turistas y vecinos, la felicidad por el trabajo realizado es total, sabiendo que gente de la ciudad estuvo a la altura de las circunstancias para reponer lo que los vándalos habían destruido.

La pareja dijo sentirse orgullosa y agradecida por haber sido elegida para llevar a cabo las reparaciones en el Monte Calvario.

En diálogo con este Diario, Ariel Díaz explicó el trabajo realizado. “Tras las roturas que se produjeron lo primero que se planteó fue hacer las partes nuevas en piedra, pero por razones de tiempo y presupuesto y como estábamos muy cerca de Semana Santa no llegábamos a reproducirlas en piedra”.

Agregó que “propusimos hacerla en cemento, por lo que empezamos a averiguar un poco sobre los escultores que estuvieron trabajando en cada una de las esculturas dañadas y en qué año fueron realizadas. Cuando comenzamos a ver la historia que el lugar tiene dijimos hay que tratar de conseguir todas las piezas y volverla a armar con lo que hay, para luego lo que faltara realizarlo”.

Detalló que “conseguimos un muy buen pegamento e hicimos como unos ensambles con acero inoxidable y pudimos recuperar la mayor parte de las piezas. Alrededor del 90 por ciento de las piezas las recuperamos”.

Paola Chiavaro colocando brazo y martillo de una de las esculturas dañadas.

Contó que “el pie de Cristo en la Piedad, que es la estación decimotercera, estaba partido en doce partes, desde los tamaños más grandes hasta los más chicos se reunían la cantidad mencionada. En principio solo teníamos tres partes, entonces fuimos hasta el Monte Calvario pusimos las partes y quedaba muy claro que el pie había recibido un mazazo al medio y se estalló. Ante esto, comenzamos a recorrer el radio por donde podíamos buscar para encontrar más pedazos y llegamos a encontrar nueve partes. De esa forma los empezamos a ensamblar y vimos que quedan bien, por lo tanto lo pudimos tallar”.

Sostuvo que “hicimos una pasta con el pegamento y mezclándola con arena y cemento se logró la misma textura del pie, por lo tanto lo unimos y a partir de esto empezamos a construir las partes que faltaban en cabeza, cuello, etc, y logramos dejarlo lo más original posible”.

Reparación

Fue un mes de mucho trabajo el que pasó y con la presión de hacer una buena tarea que permitiera recomponer las figuras dañadas. Al respecto señaló que “junto a mi señora Paola Chiavaro trabajamos de lleno en las esculturas, y el resto de las cosas que teníamos programadas las derivé a los chicos que me ayudan. Además de las esculturas, hacemos paredes de piedra, frente de piedra y bancos”.

Detalló que “hemos realizado un taller que se llama La Cantería de Tandil donde solamente hacemos esculturas en piedra. Paola (Chiavaro) egresó de la Escuela Polivalente, es profesora de arte y yo soy picapedrero, por lo tanto nos fusionamos y desde hace un par de años empezamos a trabajar de esto”.

Díaz narró que “los daños se produjeron en las estaciones 11 y 13 del Vía Crucis. En la primera el martillo del soldado directamente no existía y rompieron el brazo en dos partes. También hubo daños en dos cabezas, la del que martillaba y la del soldado romano, esta última se encontraba muy rota y la recuperamos un 40 por ciento de la pieza original. Además los rostros de la Virgen y de María Magdalena donde le habían volado el mentón”.

Orgullosos

Ante lo realizado, Ariel Díaz dijo que “junto a mi señora nos sentimos orgullosos de lo que hemos hecho. Fue un enorme placer que nos hayan convocado para tocar estas piezas que son verdaderas obras de arte. Realmente nosotros que conocemos Tandil, no le damos mucha importancia a las obras que se han construido. Junto con Luciano Jaureguiberry vamos a hacer un pedido para poder cuidar un poco más las esculturas ya que es un paseo muy importante para Tandil y es un orgullo trabajar en esas esculturas”.

Ariel Díaz trabajando en una de las cabezas que fueron reparadas.

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