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Temas y lectores

Manejo “economicista” de la salud

Señor Director:

Escribo la presente para realizar un reclamo sobre mi obra social Unión Personal. En la localidad de Tandil, en donde actualmente resido, existen dos “categorías de médicos”, una que se llama Agremiación Médica y la otra el Círculo Medico. ¿Cuál es la diferencia? ¿La administración? No lo sé, lo cierto es que, como sucede siempre, el único perjudicado es el “afiliado”.

¿Por qué afirmo este postulado? Porque el afiliado no tiene la menor idea de por qué existen estas dos categorías, nadie se preocupa por explicar, nadie reclama, nadie hace nada. Lo cierto es que si hago una comparación futbolística, una de estos “médicos” juegan en primera y los otros en tercera categoría -me refiero a las prestaciones médicas (no a la idoneidad profesional) que son distintas, unos atienden en las dos clínicas más conocidas (Chacabuco y Sanatorio Tandil) y los otros, en su mayoría, en el Hospital Santamarina.

Mi obra social entró en “conflicto” con Círculo Médico (“los que juegan en primera”), razón por la cual uno o no se puede atender, o en el mejor de los casos, debe abonar la consulta y/o la internación de su propio bolsillo para luego ir al “sistema de reintegros”, una suerte de agujero negro en donde uno entra, pero no sabe “cómo salir”, no sabe cuándo ni cómo le reintegrarán (si es que se dignan) el dinero que abonó y… ¿si uno no cuenta con ese dinero qué hace? Esa sería la primera pregunta. Eso obviamente no está contemplado como posibilidad, uno siempre tiene que contar con dinero.

Ante esta situación que ya tiene unos cuantos meses de ocurrencia, justamente en una época de pandemia mundial en donde “no es muy conveniente” quedarse sin cobertura médica, uno opta por el cambio de la obra social. Mi consulta fue hacia OSPE (la de los petroleros) que parece ser que (como siempre sucede por algún tiempo) es la que está de moda, la que presenta mejores servicios.

Cuando realizo la consulta, me informan que hay dos planes “superadores” que ofrece la mencionada obra social, con un sinnúmero de beneficios que, en la circunstancia mencionada, son mucho mejores que los de Unión Personal. Todo bien hasta que (siempre hay un pero) me consultan sobre mi edad (61 años), en ese momento no se podría decir que me cortaron, pero me abortaron toda posibilidad de contar con algún beneficio, esto es, básicamente, olvídese de todo, lo único que le corresponde es el “famoso” PMO (Plan Médico Obligatorio) que es una suerte de PAMI adelantado: “Siga con su obra social acá lo único que le damos es el Hospital con lo básico”.

Realmente me sentí discriminado, rechazado. Sigo realizando esta suerte de “catarsis reflexiva” y me pregunto entonces:

-Si yo sigo teniendo una edad en donde estoy trabajando de manera activa, ¿por qué me “jubilan anticipadamente” en una obra social? ¿O no sigo realizando aportes? ¿Mis aportes son diferentes a los de un “joven”?

-¿Por qué cuando uno es joven (más joven) las obras sociales ofrecen 50 mil prestaciones que el “joven” no utiliza?

-Las obras sociales ¿no son eso, “sociales”, no deberían tener una mirada social? ¿O son entidades financieras que la única intención que tienen es la de ganar plata?

-¿La gente que hoy tiene 20, 30… 50 años no piensa que alguna vez (con suerte) pueden llegar a tener 60, 70… 90 años?

Sólo me queda una reflexión: ¡maldito sistema médico que lo único que hace es comercializar con la salud!

Entré en la etapa “descartable”, en la etapa en la que uno no es que “pierde beneficios”, se los roban. ¿Qué es lo que debo hacer? ¿Debo aceptar que UP mantenga un conflicto hasta que se le dé la gana, o hasta que haga un pingue ganancia comercial con sus afiliados? ¿Debo admitir que entré en la etapa en donde todos mis derechos son cercenados? ¿O uno ya directamente debe suicidarse para no seguir generando “problemas” en esta sociedad?

No me queda muy claro si este reclamo será leído por alguien, tampoco me queda claro que obtenga una respuesta a esta esquela… imagínese el grado de seguridad que uno tiene sobre la resolución de este conflicto.

Finalizo este escrito con una reflexión, cuando uno es “más joven” realmente no presta atención a las desventuras que tienen nuestros jubilados en ese lugar parece muy lejano en el derrotero. Sólo si uno, en este país, tiene “suerte” sigue avanzando con la edad y entra en esa zona de limbo que es la “vejez”. Uno ya no es productivo, uno ya lo único que empieza generar son gastos, por lo que uno se hace cada vez más prescindible.

En otros tiempos y quizás en otras culturas a las personas de edad (a los viejos si se quiere) se las escuchaba casualmente porque a través de la edad habían adquirido una experiencia de vida que la gente joven necesariamente no tiene, obviamente por no tener “tanta” edad. Quizás estas opiniones no eran tomadas en cuenta en su totalidad, pero sí se percibía el respeto que los “viejos” generaban en esas culturas. Si sigo “teniendo suerte” y si antes no me eliminan estas obras sociales, llegaré a la edad de la jubilación, a la edad del descanso (espero no sea el descanso eterno). ¿Es este el precio que uno debe pagar luego de seguir realizando aportes económicos para nuestro sistema de salud? Quienes cuentan con edades como la mía o similares a ella han pasado por las etapas más oscuras de la historia de nuestro país y siguieron aquí, aportando, generando, existiendo. Hemos “tolerado” diferentes gobiernos totalmente ineficientes, corruptos, dictatoriales… y seguimos acá ¿este es el premio que gentilmente nos dan?

En la espera de, aunque más no sea, de algún comentario, envío un cordial saludo.

Fernando Monod Nuñez

DNI 13.653.919

 

Nota proporcionada por :

  • ElEcodeTandil

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