Una de cada seis parejas presenta problemas para concebir y crecen las consultas por infertilidad

Juan Pablo Montani, médico experto en tocoginecología y endocrinología ginecológica y reproductiva.

El Eco

Terminó junio, designado como el Mes Internacional del Cuidado de la Fertilidad, y tuvo como propósito sensibilizar a las mujeres sobre la importancia del cuidado de la fecundidad desde la juventud y sumar a los hombres en el mismo camino. De acuerdo a los estudios que reveló la Asociación Americana de Fertilidad, entidad que propuso la fecha de celebración, una de cada seis parejas presenta problemas de esterilidad. La finalidad es tomar conciencia sobre la importancia del enorme don que significa la capacidad de procrear y cuál es la forma de cuidar de ella.

Si bien Juan Pablo Montani, médico tandilense especialista en tocoginecología y endocrinología ginecológica y reproductiva, dijo que no hay un aumento en los casos de infertilidad, aseveró que claramente lo que ha crecido son las consultas. En realidad, lo que ha sucedido es que la gente se anima más a preguntar.

Por otro lado, se atrasó mucho la edad en la que se empieza a buscar la concepción de un embarazo. Sin ir tan lejos, en 2002 el promedio de la edad de consulta rondaba los 36 ó 37 años, pero hoy ese cociente está cercano a los 40 años. “Actualmente recibir la inquietud de una mujer de 25 es más difícil”, indicó.

Además, el experto reveló que la ciencia va hacia la genética. De hecho, reflejó que uno de los “cucos” más grandes dentro de la medicina reproductiva actualmente está ligado a las pérdidas recurrentes de los embarazos, que tiene que ver con aquellas parejas que sufren más de dos consecutivas. “Es donde menos respuestas tenemos, y sabemos que el 90 por ciento de las causas son genéticas, por lo que todos los estudios que realizo son basados en ese 10 por ciento restante”, indicó.

Lo que se viene es el diagnóstico genético preimplantacional, que se basa en poder diagnosticar la sanidad del embrión y de ahí transferirlo. Si bien esto no modifica la taza final de resultados, evita tratamientos innecesarios o pérdidas recurrentes de embarazos.

Los cuidados y el
hito de los 35 años

“El estilo de vida saludable es lo que mejor impacto tiene en la fertilidad. Hacer actividad física y alimentación equilibrada, sin ir a los extremos, suma un montón”, enumeró Montani.

Con respecto a los cuidados, lo más importante es la edad, por eso insistió en que se deberían buscar los embarazos antes de los 35 años y contó que para explicarlo, utiliza un método de comparación con un semáforo, donde la luz verde se prende antes de los 35, justo a esa edad se enciende la amarilla que indica “acelere el paso”, en tanto que al llegar a los 40 el semáforo se pone en rojo.

Los 35 en la mujer son tan importantes porque a partir de allí el 50 por ciento de los óvulos que tiene una mujer ya no sirven, son de mala calidad. Esta condición avanza con los años y a los 40 solamente el 20 por ciento de los óvulos está en condiciones, a partir de los 42 es menor aún.

“Lo que cambió en estos tiempos es que aumentó mucho la expectativa de vida, pero eso no impacta en lo que es la fertilidad, ya que los óvulos de la especie humana están preparados para tener una vida útil hasta los 35 años”, sostuvo. La mujer hoy tiene otros intereses y ocupaciones, en cuanto a lo profesional por ejemplo, que hacen que su búsqueda de maternidad se retrase.

Por su parte, los hombres no corren con este apremio del paso del tiempo. Montani explicó que la diferencia viene de nacimiento, ya que las mujeres nacen con dos millones de óvulos en sus ovarios, pero luego de su primera menstruación la cantidad se reduce a 400 mil, siendo esas las células que irá ovulando ciclo a ciclo hasta que llegue a la menopausia. Mientras que el hombre fabrica los espermatozoides permanentemente, cada dos meses.

Las intervenciones
de la ciencia

Los dos tipos de tratamientos que hay son de baja y de alta complejidad. El primero es la inseminación intrauterina y se produce dentro de la madre, mientras que el otro se realiza afuera y es llamado fertilización in vitro.

En su caso, Montani contó que lleva prácticamente la misma cantidad de procedimientos en cada sistema, con un promedio de entre 30 y 40 operaciones por año, con la única diferencia que a los primeros los realiza en Tandil y a los otros debe hacerlos en Buenos Aires.

El lado negativo, si se quiere, de estos procedimientos es que resultan verdaderamente largos para quienes los transitan. Como si fuera poco, el médico develó que las tasas de éxito son realmente bajas, ya que en los de menor complejidad es solamente del 20 por ciento por procedimiento, mientras que en los de alta alcanza al 38 por ciento.

Si el problema se resuelve desde la inseminación, generalmente se necesitan de dos a tres intentos. “Yo tengo pacientes que hace cuatro años están intentando, han pasado por los dos métodos y ahora vamos por la ovodonación”, precisó.

El especialista además indicó que hay un diez por ciento de pacientes a los que, por más que lo intenten, se les termina sugiriendo la adopción. La noticia generalmente es difícil de asimilar por este grupo que quiere seguir intentando con los tratamientos.

Cabe destacar que, según los números registrados, el 30 por ciento de las causas de infertilidad son masculinas, el 30 femeninas, otro 30 son mixtas, mientras que un 10 por ciento corresponde al índice denominado ESCA, que significa “esterilidad sin causa aparente”. El especialista aclaró que este indicador no equivale a la inexistencia de una causa, sino al desconocimiento del motivo que lo genera.

La ovodonación

A raíz del detrimento natural que va experimentando la mujer en su sistema reproductivo a lo largo de los años fue tomando mucha fuerza la práctica de la ovodonación. Si bien existe desde hace mucho tiempo, por cuestiones legales y hasta de logística resultó difícil de implementar. Actualmente hay mucha demanda y poca oferta. Montani aseguró que al presente hay lista de espera de aproximadamente seis meses, esto es desde que se completan las fichas con el pedido hasta que aparece la donante, que es lo más difícil.

Quienes vayan a donar óvulos deben ser menores de 35 años. Además, dentro de los requisitos, estas mujeres deben tener hijos nacidos, vivos y sanos al momento de la dádiva. De esta manera aseguran la calidad de la muestra, protegen a la donante desde el punto de vista psicológico y descartan un montón de alteraciones genéticas de base.

La medicina ayurvédica y
la acupuntura como recursos
viables para la estimulación

El Ayurveda es el sistema de la medicina tradicional autóctono de la India y en Tandil cada vez más gente recurre a esta alternativa para realizar sus consultas. La doctora Guadalupe Palacio, especialista en este método y en acupuntura, informó que en el ámbito de la sexualidad, la medicina ayurvédica proporciona conocimientos para equilibrar y estimular el aparato reproductor.

Las bases sostienen que la calidad de la productividad es la suma de los genes, la alimentación y las experiencias. “Una óptima fecundación no solamente está ligada con el estado de los órganos reproductores y sino también del aparato digestivo”, dijo.

En el caso de que fuera posible una planificación de la concepción, lo ideal es preparar el camino seis meses antes. “Haciendo un paralelismo, es como disponer el suelo para un jardín fértil, así se puede limpiar el cuerpo, nutrirlo de manera sana y libre de bloqueos para asegurarse de que la fertilidad está en la mejor de sus condiciones”, expresó.

Desde este ámbito, propuso cinco pasos vitales para una fertilidad óptima. En primer lugar, es importante “entender y vivir apropiadamente para llegar a la constitución ayurvédica, tanto del hombre como de la mujer. A esto debe sumarse la preparación del ‘terreno’ o cuerpo, ajustar el ciclo menstrual, alimentarse apropiadamente y relajar el sistema nervioso creando el espacio propio”.

Dentro de estos consejos, la medicina ayurvédica le presta especial atención a la regulación del ciclo menstrual. En este sentido, la especialista sostuvo que para mantener el cuerpo sano es necesario “no ir estreñida, ni tener dolor abdominal o dolor de óvulos”.

Otra recomendación es recibir masajes profesionales o automasajes usando aceites activos, seguidos de una ducha o baño templados. “Para ayudar a la circulación las friegas en el abdomen deben ser circulares, en el sentido de las agujas del reloj, durante unos minutos al día”, recomendó.

De todas maneras, lo más importante es “saber que para condiciones de infertilidad severas o largas, lo mejor es visitar al ginecólogo”.

Guadalupe Palacio, médica especialista en ayurveda y acupuntura.

La acupuntura

Esta medicina tradicional china y japonesa consiste en la introducción de agujas muy finas en determinados puntos del cuerpo humano para aliviar dolores, anestesiar determinadas zonas y curar ciertas enfermedades.

Guadalupe Palacio también se refirió a la eficiencia del método en el cuidado de la fertilidad y la concepción, ya que puede usarse como tratamiento de ayuda en los casos de endometriosis, síndrome del ovario poliquístico, recuento o movilidad baja de espermatozoides, entre otros.

La práctica que se usa durante la fecundación in vitro u otros tratamientos minimiza los efectos secundarios y la acumulación de toxinas provocadas por las terapias de estimulación, ayudando a la implantación del embrión en el útero.

Como complemento, estos pinchazos en los lugares correctos ayudan a la relajación y a mantener una actitud mental positiva durante el tratamiento de fertilidad. Además, mejoran el riego sanguíneo y oxigenan la sangre, de modo que harán llegar más sangre a los ovarios para que los óvulos crezcan y maduren.

“Pocas parejas o mujeres plantean cuidarse o comprobar cómo están sus cuerpos antes de buscar un hijo”, informó y se refirió a que no solo se trata del resultado de los análisis hormonales o ecografías, sino de una investigación más profunda y de conciencia interior. Es válido para esto preguntarse sobre los ciclos menstruales, la digestión, los patrones de sueño. “Estos signos pueden dar información valiosa, y si la respuesta es que la persona no está al ciento por ciento, hay que ponerse a trabajar en el cuidado del sistema, que esté más afectado en cada caso, porque un cuerpo más sano es un cuerpo más fértil”, definió.

La importancia
de la alimentación

Como primera medida, para cualquier tipo de práctica, se propone una revisión del estilo de vida que se lleva, ya que hábitos como fumar o consumir alcohol son perjudiciales, así como la exposición a químicos nocivos para la salud. En tanto que el sobrepeso y el sedentarismo también afectan negativamente.

“Las pautas generales a cumplir, tanto para el hombre como para la mujer, son seguir una dieta lo más natural y equilibrada posible, intentando eliminar los alimentos procesados, introducir más frutas y verduras, elegir cereales integrales en vez de refinados, consumir legumbres, semillas y frutos secos, y si puede inclinarse a lo ecológico, mejor”, explicó Ana García, técnica en alimentación natural, quien -junto con una licenciada en nutrición- lleva adelante un emprendimiento de alimentación saludable.

La especialista enumeró algunos de los nutrientes que pueden ayudar a mejorar la fertilidad, tanto masculina como femenina. El ácido fólico es necesario desde el momento en que se planifica el embarazo, en lo posible, o desde la concepción, y se ubica en verduras de hoja verde, como espinacas, acelgas o lechuga, también en frutos secos y otros alimentos. Los antioxidantes como las vitaminas C, E y A cumplen un rol fundamental. Los ácidos grasos esenciales, en especial el Omega 3, se encuentra en pescados azules, semillas y frutos secos, entre otros.

Por otro lado es importante añadir alimentos que contengan minerales como el zinc, el yodo y el selenio, y es posible adquirirlos en pescados, mariscos, carne, huevos, cereales integrales y frutos secos como nueces y semillas. Además, las mujeres deben considerar incluir habitualmente en su dieta un correcto aporte de hierro, ya que “es beneficioso tener buenas reservas previo al embarazo”, destacó García. De todas maneras, advirtió que antes de comenzar cualquier tipo de dieta es necesario siempre analizar la particularidad de cada caso y ponerse en manos de un nutricionista.

Nota proporcionada por :

  • ElEcodeTandil

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