Vacaciones "flojas" y por debajo de las expectativas
Advirtieron que la falta de previsibilidad y las decisiones a último momento marcaron la temporada de invierno.
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La temporada de invierno en Tandil está dejando un saldo que dista de las proyecciones iniciales de los prestadores. Martínez explicó que la dinámica de este año estuvo marcada por la inmediatez y la falta de planificación a largo plazo por parte de los visitantes. Según indicó, el trabajo se dio de manera fragmentada, con una fuerte dependencia de las condiciones climáticas y decisiones de último momento que alteraron la ingeniería operativa de los complejos.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEl referente del sector cabañero señaló que, a diferencia de ciclos anteriores donde se manejaban reservas con mayor antelación y por períodos más extensos, en esta oportunidad predominó el "día a día". Martínez relató que no hubo estadías largas y que debieron esperar hasta el último instante para confirmar las plazas. "La verdad que nada que ver con otras temporadas", sentenció el empresario.
El factor meteorológico resultó determinante para una ciudad cuya oferta se basa primordialmente en actividades al aire libre. La consulta permanente de los pronósticos por parte de los turistas hizo que muchos desistieran de viajar al observar que el clima no acompañaba. Este escenario impactó directamente en la economía de los alojamientos, ya que la rotación constante de pasajeros —con estadías de apenas una o dos noches— elevó los costos operativos vinculados al recambio de blanco y la logística de limpieza.
A pesar de que el segundo fin de semana mostró un repunte lógico por ser el período de mayor demanda, el balance general dejó al sector en una posición de vulnerabilidad. Martínez reconoció que las vacaciones de invierno suelen funcionar como un respaldo económico para los meses de menor actividad, pero este año ese margen fue inexistente. "Estamos con un colchón más finito que otros años o directamente sin colchón", admitió.
La proyección hacia el verano
Respecto a lo que se espera para los meses de calor, el panorama planteado por Martínez no es optimista. El dirigente observó que la actual coyuntura económica de Argentina, con un tipo de cambio que favorece los viajes al exterior, coloca a destinos nacionales como Tandil en una situación de desventaja competitiva. Consideró que aquel sector de la sociedad con capacidad de ahorro optará por veranear fuera del país debido a los costos relativos.
Por otro lado, Martínez analizó que existe un segmento importante de la población que, debido a la pérdida de poder adquisitivo, se verá imposibilitado de realizar cualquier tipo de viaje. Esta polarización del consumo turístico genera preocupación en el Instituto Mixto de Turismo, donde ya se evalúan estrategias para mitigar el impacto. Para el empresario, la clave residirá en mantener el atractivo para las escapadas de corta distancia, aprovechando la cercanía con la Ciudad de Buenos Aires.
La expectativa ahora está puesta en el próximo fin de semana largo de agosto y en los eventos deportivos que la ciudad suele albergar, los cuales traccionan un flujo constante de visitantes. Sin embargo, Martínez insistió en que la realidad del sector es compleja y que no se prevén cambios significativos mientras se mantenga la actual estructura de precios y el valor del dólar. "Si la situación económica sigue así, la gente va a mirar más al exterior", advirtió.
En este contexto, la estrategia de Tandil para el verano se centrará en su rol como punto de escala hacia la costa atlántica. El dirigente recordó que la ciudad siempre ha sido "privilegiada" por su ubicación geográfica, permitiendo a los turistas pasar unos días en la sierra antes de seguir hacia las playas. No obstante, recalcó que el éxito de estas campañas dependerá de factores macroeconómicos que hoy resultan ajenos a la gestión local.
Junta de firmas contra el tarifazo en los clubes de barrio
En su carácter de presidente del Club Ferrocarril Sud, Martínez también se refirió a la crítica realidad que atraviesan las instituciones sociales y deportivas. Adelantó que, en conjunto con otros presidentes de clubes y bibliotecas populares de la ciudad, iniciarán una campaña de junta de firmas para solicitar que no se apliquen aumentos desmedidos en el gas y se mantenga el beneficio de la Zona Fría, dada la rigurosidad climática de Tandil.
La iniciativa cobró fuerza tras un diálogo con Gustavo Leanes, presidente del Club Unión, quien manifestó la misma preocupación por la supervivencia de las bibliotecas. Martínez subrayó que los clubes de barrio están realizando un esfuerzo enorme por subsistir y que un aumento en las tarifas de servicios básicos sería letal para sus economías. "Es un tema muy complicado para los clubes y la sociedad en sí", manifestó con preocupación.
Ante la consulta sobre si estos incrementos se trasladarán a las cuotas sociales, el dirigente descartó que esa sea una solución viable. Explicó que el presupuesto de las familias ya está al límite y que aumentar el valor del carnet o el arancel de las disciplinas deportivas solo provocaría que los chicos dejen de asistir a las instituciones. En ese sentido, puntualizó que los clubes están "consumiendo sus propios ingresos" para sostener el funcionamiento diario.
Finalmente, Martínez hizo un llamado a las autoridades para que se reviertan las medidas que afectan la categorización de Tandil. "Tandil es una ciudad fría y todo el mundo lo sabe por los bajo cero que tenemos todos los años", recordó. La campaña de firmas comenzará formalmente la semana próxima, buscando frenar una situación que pone en riesgo el rol social fundamental que cumplen los clubes en la comunidad serrana.